El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció este miércoles desde el Puesto de Mando Avanzado de Navaluenga (Ávila) el fin de la emergencia nacional decretada para combatir los incendios que han asolado las provincias de Ávila y Madrid. La decisión supone la desescalada al nivel operativo 2 y reorganiza un dispositivo que, durante más de 150 horas, ha movilizado a la Unidad Militar de Emergencias (UME), al Sistema Nacional de Protección Civil y a todas las administraciones implicadas.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Pedro Sánchez ha anunciado el fin de la emergencia nacional activada por los incendios en Ávila y Madrid y la desescalada al nivel operativo 2, tras controlarse los grandes fuegos.
- ¿Quién está detrás? El presidente del Gobierno, que ha coordinado la respuesta interinstitucional desde el primer momento con la UME y los servicios de extinción.
- ¿Qué impacto tiene? Reordena un dispositivo que ha funcionado como una única estructura operativa y abre la fase de prevención con un nuevo llamamiento al Pacto de Estado frente a la emergencia climática.
Desde el puesto de mando avanzado, Sánchez calificó la experiencia como un «éxito razonable» de la primera emergencia nacional liderada por la UME en colaboración con el sistema de protección civil. «Han sido más de 150 horas seguidas de trabajo incansable por parte de todas las unidades operativas que han luchado en primera línea contra el incendio», subrayó, para añadir después un mensaje de eterna gratitud a los equipos desplegados.
El presidente destacó especialmente que los distintos niveles de la administración han trabajado «como si fuéramos un único equipo contra ese enemigo común que era el fuego, que exigía de las máximas capacidades de todos y de todas». Ese espíritu de colaboración, según fuentes de Moncloa, ha sido clave para que el incendio no alcanzara las dimensiones que los modelos de propagación temían al inicio de la crisis.
La desescalada llega tras un despliegue que ha contado con efectivos de la UME, bomberos autonómicos y locales, y medios aéreos coordinados desde el centro de operaciones. La superficie forestal calcinada ronda las 4.500 hectáreas, una cifra que, aunque elevada, se sitúa muy por debajo de las proyecciones iniciales. Los equipos seguirán trabajando en tareas de refresco y vigilancia durante las próximas jornadas.
La coordinación entre administraciones ha convertido una emergencia nacional en un ejemplo de eficacia del Estado.
Más allá del operativo, Sánchez aprovechó la comparecencia para reiterar la mano tendida del Gobierno de España hacia un acuerdo de calado: «Probablemente el acuerdo más importante que necesita nuestro país, que es un Pacto de Estado frente a la emergencia climática». Una propuesta que vincula prevención, respuesta y reconstrucción, y que el Ejecutivo quiere situar como eje de la legislatura.
La desescalada tras 150 horas de lucha
El paso al nivel operativo 2 implica que la dirección de la emergencia recae ahora en la comunidad autónoma, que asume el mando con el apoyo de medios estatales si lo requiere. En este caso, tanto la Junta de Castilla y León como la Comunidad de Madrid —ambas gobernadas por el Partido Popular— han reconocido la fluidez de la colaboración, un gesto que Moncloa valora como prueba de que la política de emergencias puede alejarse de la confrontación partidista.
Sánchez también pidió extremar la precaución a la ciudadanía ante la llegada de una nueva ola de calor, con temperaturas que podrían superar los 40 grados en el centro peninsular. Recordó que algunos de los incendios más devastadores «son debidos a imprudencias, a la mano del ser humano» y garantizó que esos actos «no pueden ni van a quedar impunes».
El mensaje político que subyace es nítido: el Gobierno considera que la respuesta a la emergencia climática exige unidad institucional y corresponsabilidad, alejando tanto el negacionismo como la tentación de usar el fuego como arma arrojadiza en el debate público.
El llamamiento a un Pacto de Estado contra la emergencia climática
La reactivación de la propuesta de Pacto de Estado es, en la práctica, un envite político en toda regla. El Gobierno ya intentó impulsarlo en legislaturas anteriores sin éxito. Ahora, con la emergencia nacional aún reciente, Sánchez vuelve a ponerlo sobre la mesa. Ferraz ve en la gestión de esta crisis una ventana de oportunidad para desgastar el discurso de la oposición, que ha criticado la respuesta estatal pero carece de una alternativa articulada.
Fuentes de Moncloa consultadas por Moncloa.com admiten que el camino no será sencillo: requeriría acuerdos con comunidades autónomas de todo signo y una financiación plurianual que comprometa a las Cortes Generales. Sin embargo, consideran que el balance de estos días —con una emergencia resuelta en tiempo récord y sin víctimas mortales— refuerza la posición negociadora del Gobierno.
En paralelo, el presidente ha querido poner en valor el papel de los medios de comunicación como «antídoto contra la desinformación y los bulos», una referencia velada a las noticias falsas que circularon durante la crisis atribuyendo al fuego orígenes políticos o magnificando los daños de manera torticera.
El Eje del Poder Socialista
La gestión de esta emergencia es, ante todo, un exitoso ejercicio de centralidad institucional. La Moncloa ha conseguido proyectar una imagen de coordinación con todas las administraciones —incluidas las gobernadas por el adversario—, reforzando el mensaje de que la respuesta del Estado está por encima de las siglas. Para Ferraz, la secuencia tiene un valor añadido: el presidente comparece en el terreno, con los equipos, y responde a una crisis concreta, tangible, que aleja el foco del ruido parlamentario y de las causas judiciales que sacuden a algunos de sus socios.
En el plano territorial, las comunidades socialistas no han sido directamente afectadas por el fuego, pero la dirección federal ha transmitido a los barones —García-Page, Barbón, Chivite, Illa— la importancia de sumarse al discurso preventivo y de preparar planes autonómicos de emergencia climática que puedan servir de modelo. El PSOE quiere que el Pacto de Estado no se vea como un «invento de Madrid», sino como una demanda de todo el territorio.
El riesgo inmediato es el cansancio político. Pasada la alarma, la atención volverá a la negociación presupuestaria y al pulso con los socios de investidura. Pero si el Gobierno logra transformar este «éxito razonable» en un consenso efectivo sobre la emergencia climática, habrá conseguido algo más que apagar un incendio: habrá encendido una idea que puede dar réditos electorales en el medio plazo.
🌹 El Apunte de Ferraz
- Mensaje fuerza: Coordinación institucional y respuesta eficaz del Estado frente a la emergencia climática.
- Protagonista: Pedro Sánchez (presidente del Gobierno y secretario general del PSOE).
- Próximo hito: Refuerzo de la prevención ante la ola de calor inminente y coordinación interterritorial para evitar nuevos incendios.

