Este 1 de agosto de 2026, el Virreinato del Río de la Plata cumple 250 años, y la prensa argentina reivindica el legado de la Corona española como germen de su nación. Un artículo de La Nación recuerda la decisión estratégica de Madrid en 1776 y la presenta como la base de la Argentina actual.
El virreinato nacía con capital en Buenos Aires, una ciudad que entonces apenas rozaba los 25.000 habitantes, pero iba a administrar un inmenso territorio. Bajo su jurisdicción quedaban los actuales Argentina, Bolivia —con salida al Pacífico por Antofagasta—, Paraguay, Uruguay y, durante décadas, incluso Guinea Ecuatorial, fruto del Tratado de San Ildefonso. Una decisión geopolítica de la Corona hilvanó cuatro países sudamericanos y una colonia africana sobre un eje atlántico único.
La razón era frenar el avance portugués hacia el sur del continente. La disputa por la Colonia del Sacramento había durado casi dos siglos, y España quería tener las dos márgenes del Río de la Plata. Crear el Virreinato del Río de la Plata fue la respuesta de un imperio global que ya veía cómo Gran Bretaña empezaba a ocupar su lugar, apenas un mes después de la Declaración de Independencia de Estados Unidos.
Sin aquella decisión, Buenos Aires no se habría convertido en el centro político que forjó la Argentina moderna. Así lo argumenta Rosendo Fraga, director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría, en el texto publicado por el diario porteño. El analista subraya que, antes de 1776, la ciudad era un puerto casi irrelevante para el comercio legal, mientras regiones como el Alto Perú —con la gigantesca Potosí, que llegó a ser la tercera urbe del mundo occidental en el siglo XVI— concentraban poder y riqueza.
El artículo de Fraga no se queda en la efeméride. Reivindica abiertamente la herencia institucional española como la matriz que hizo posible la Argentina actual, un discurso que contrasta con los relatos anticoloniales simplones que durante años han dominado la narrativa en algunos ámbitos políticos y académicos. No se trata de negar los conflictos que vinieron después, sino de reconocer que el diseño administrativo de la Corona sentó las bases territoriales, jurídicas y comerciales de varios estados hoy soberanos.
Conviene recordar que la presencia española en Guinea Ecuatorial, por ejemplo, se diluyó pronto por las guerras de independencia, pero el hecho de que un virreinato con cabecera en Buenos Aires administrara territorio africano habla de la escala de aquel proyecto. La prensa argentina, al rescatar esa historia, está haciendo algo que rara vez ocurre: valorar el papel de España más allá de los tópicos.
La creación del Virreinato del Río de la Plata, un cuarto de milenio después, es reconocida por un diario argentino como el acta fundacional de su país.
El tablero geopolítico que llevó a la creación del Virreinato
España diseñó el nuevo virreinato separándolo de Lima para defenderse mejor de Portugal y, de paso, poner orden en un espacio donde el contrabando y la ausencia de un poder central fuerte eran la norma. Buenos Aires ganaba peso político, aunque tuviera menos población que Paraguay o la propia Bolivia. El 80 % de lo que hoy es territorio bonaerense estaba entonces en manos indígenas, y provincias como Córdoba, Santa Fe o Mendoza escapaban a un control efectivo de la capital.
Sin embargo, la capitalidad cambió el destino de la región. Los 35 años que transcurrieron entre la creación del virreinato y la Revolución de Mayo de 1810 bastaron para que Buenos Aires se convirtiera en el epicentro de un movimiento emancipador que, aunque no pudo retener todo el territorio —ni Bolivia ni Paraguay ni Uruguay quedaron vinculados—, sí alumbró el núcleo de la futura república.
La reivindicación que publica La Nación y su impacto para España
El texto de Fraga, titulado «La creación del Virreinato del Río de la Plata, germen de la Argentina actual», despliega un argumento sólido: sin la iniciativa de la Corona en 1776, la geografía política de América del Sur habría sido otra. El reconocimiento llega en un momento en que la leyenda negra vuelve a aflorar en debates internacionales, y voces solventes como la de un diario de referencia argentino aportan munición histórica para matizar ese relato.
No es habitual que un medio extranjero dedique espacio a ensalzar la obra de España en América. Por eso, que La Nación lo haga con motivo del 250 aniversario —el cálculo exacto de 1776 a 2026— tiene un valor simbólico que va más allá de lo académico. Ayuda a apuntalar la imagen de España en el continente y recuerda que la historia común es más compleja que un simple recuento de agravios.
Más allá del mito: el papel de España en la conformación de las naciones americanas
Comparar este episodio con otras interpretaciones reduce la tentación del maniqueísmo. Los imperios europeos del siglo XVIII no eran democracias, y la colonización tuvo sombras innegables. Pero sin las estructuras político-administrativas que dejó España —los virreinatos, las audiencias, los cabildos—, la fragmentación que vino después de la independencia habría sido aún mayor. El Virreinato del Río de la Plata es un ejemplo de cómo una decisión de Madrid condicionó la formación de un estado, algo que hoy el análisis histórico serio reconoce cada vez más.
Mención aparte merece la pequeña errata que puede pasar desapercibida: el artículo de La Nación habla de «248 años», cuando la resta correcta da 250. No afecta a la sustancia del argumento, pero subraya la conveniencia de manejar con cuidado las cifras cuando se hace divulgación histórica.
El legado de aquel virreinato sigue vivo en las fronteras, en el idioma y en las instituciones que comparten España y América Latina. Que un periódico argentino subraye abiertamente esa deuda es una buena noticia para el prestigio histórico de España, y un recordatorio de que construir una narrativa más precisa sobre el pasado exige escuchar todas las voces, también las que incomodan a la simplificación.
📌 Ficha del Caso
- Ficha sobre el caso: El 1 de agosto de 1776 la Corona española creó el Virreinato del Río de la Plata, con capital en Buenos Aires. Un artículo del diario La Nación, de la pluma de Rosendo Fraga, reivindica ese acto como origen de la Argentina actual.
- Datos importantes: Abarcó los actuales Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay y Guinea Ecuatorial. Buenos Aires pasó de ciudad secundaria a centro político en solo 35 años. La fecha redonda es 250 años en 2026, pese a que el original mencione 248.
- Resumen: La prensa argentina pone en valor la herencia institucional española, una contribución que enriquece la reputación de España y desafía visiones simplistas del pasado común.

