Una decisión del nuevo Gobierno colombiano toca de lleno a las energéticas españolas: reactivar el fracking para aumentar el gas.
La petición la ha planteado Naturgas, el gremio gasista colombiano, y abre un debate que va más allá de Bogotá: España observa de cerca porque su negocio energético en el país depende de que haya reservas, contratos e infraestructura.
Qué ha pedido Naturgas al Gobierno colombiano
Desde Barranquilla, la presidenta de Naturgas, Luz Stella Murgas, pidió al Gobierno de Abelardo De La Espriella destrabar dos proyectos de exploración con fracturamiento hidráulico —el término técnico del fracking— en Cesar y Norte de Santander. Los contratos, según el gremio, fueron adjudicados en 2012 y ya cuentan con parte de la infraestructura necesaria: un gasoducto y líneas férreas capaces de mover materiales.
La propuesta no es teórica. Según la información publicada por El Tiempo, la discusión ya llegó al Ministerio de Ambiente, con una reunión reciente entre representantes del sector y el ministro Fabio Arjona Hincapié, en la que se planteó agilizar las licencias ambientales.
No es un detalle menor que el nuevo Gobierno haya puesto al frente de Ambiente a Fabio Arjona Hincapié, con experiencia previa en conservación y en el viceministerio de Política y Regulación Ambiental. La señal oficial combina desarrollo económico y protección del agua y la biodiversidad, lo que deja la puerta entreabierta a un debate técnico.
El contexto lo explica el propio gremio: Colombia ha dejado de ser autosuficiente en gas natural y depende cada vez más de importaciones. La exploración ha caído de forma significativa durante la última década, de modo que incorporar nuevas reservas se ha convertido en una cuestión de seguridad energética.
Colombia ya no es autosuficiente en gas natural, y la reactivación del fracking plantea una oportunidad directa para las energéticas españolas.
Por qué la señal importa a las empresas españolas
Aquí entra la lectura española. Colombia no es un mercado cualquiera para los grandes grupos energéticos de España: el país concentra intereses en distribución de gas, generación y clientes regulados, y cualquier giro en la política de hidrocarburos cambia el valor de esos activos. Si el Gobierno accede a reactivar el fracking y destraba contratos, las compañías españolas con presencia local podrían ver despejado un negocio que hoy está ralentizado.
La apuesta del gremio no se limita al fracking. Naturgas también señaló el proyecto Sirius, en el mar Caribe, como una fuente con potencial para el abastecimiento nacional, y mencionó la ampliación de la planta de regasificación SPEC en Cartagena. A ello se suman la posible construcción de regasificadoras en el Pacífico y en Bolívar, y proyectos en Córdoba y Magdalena.
También hay una propuesta de infraestructura que merece atención: Naturgas sugiere estudiar la reconversión de un oleoducto para transportar gas hacia el interior y el suroccidente del país. Para el gremio, de poco sirve incorporar nuevas moléculas si no existe forma de llevarlas a los centros de consumo.
Sin embargo, el desarrollo de varios proyectos tropieza con un obstáculo jurídico y social de fondo: las consultas previas con las comunidades locales. El gremio no plantea saltarse la ley, pero sí agilizar los procedimientos para que la concertación no bloquee por años la puesta en marcha de las reservas.
El precedente de 2012 y la agenda que viene
El dato de 2012 es el mejor precedente para dimensionar el atasco. Los proyectos que Naturgas quiere reactivar no son nuevos: fueron adjudicados hace más de una década y, según el gremio, conservan ventajas logísticas como un gasoducto y líneas férreas. La parálisis no responde solo a una discusión técnica, sino a un encadenamiento de permisos, consultas previas y decisiones ambientales que ha frenado la exploración mientras la demanda seguía creciendo.
Para España, la lectura es doble. Si Bogotá opta por una política pragmática de seguridad energética, se abre una ventana para las empresas con contratos y capacidad logística en el país. Si la reactivación se queda en un anuncio, el riesgo no es solo energético para Colombia: también es reputacional y financiero para las compañías españolas que necesitan marcos estables para invertir a largo plazo. El ministerio de Ambiente ya conoce la propuesta; las próximas semanas dirán si se traduce en calendarios concretos.
📌 Ficha del Caso
- Ficha sobre el caso: El gremio gasista colombiano pide al Gobierno de De La Espriella reactivar el fracking en Cesar y Norte de Santander para reducir importaciones y ampliar la oferta de gas.
- Datos importantes: Los contratos fueron adjudicados en 2012; Colombia ya no es autosuficiente en gas natural y la exploración ha caído durante la última década.
- Resumen: La decisión colombiana puede destrabar negocios de energéticas españolas presentes en el país y devolver actividad a un sector con infraestructura ya construida.

