Alquilar una habitación en Madrid cuesta ya 550 euros al mes, un 4% más que hace un año, según Idealista. Solo Barcelona, con 600 euros, supera a la capital en el precio medio del alquiler por habitaciones.
El dato, correspondiente al segundo trimestre de 2026, confirma que compartir piso ya no es una opción barata en la capital. Madrid iguala a Palma como segunda ciudad española con las habitaciones más caras. San Sebastián marca 500 euros, y Bilbao y Málaga se quedan en 450.
Qué se paga hoy por compartir piso en Madrid
La subida interanual del 4% se produce pese a un dato que en otras ciudades serviría para contener precios: la oferta de habitaciones en Madrid creció un 17% entre abril y junio. En el conjunto de España, ese crecimiento fue del 12%. Más oferta debería aliviar la tensión. No lo ha hecho.
La capital concentra además el 23% de toda la oferta de habitaciones en alquiler del país, el mayor porcentaje entre las principales ciudades. Le siguen Valencia (15%), Barcelona (11%) y Sevilla (3%). Entre las cuatro reúnen la mitad de los anuncios disponibles en España.
Dónde está la tensión: oferta al alza, interés a la baja
Otro dato llama la atención: el número de personas interesadas por cada habitación ha descendido un 9% en Madrid durante el último año. En el conjunto nacional el interés medio subió un 12%. Esa aparente contradicción, menos competencia por habitación pero precios aún más altos, es la clave del informe.
La oferta crece un 17% y el interés baja un 9%, pero el precio no cede. Esa combinación resume la anomalía del alquiler compartido madrileño.
En un mercado de alquiler donde la oferta no enfría los precios, la habitación media se lleva hoy una parte sustancial del sueldo en los empleos más precarios. Para estudiantes y personal temporal, la cuota puede superar la mitad una vez sumados gastos de suministros y comunidad. La capital ya no garantiza compartir piso barato, pese a que los portales inmobiliarios muestran más anuncios que nunca.
La comparación con Barcelona ayuda a dimensionar el dato: la Ciudad Condal sigue 50 euros por encima, pero Madrid ha recortado distancias con subidas sostenidas. Especialmente entre abril y junio, cuando la búsqueda de piso para el curso se intensifica y los precios tienden a repuntar.
Lo que el dato no cuenta sobre la vivienda en Madrid
No hay que perder de vista que el precio medio de 550 euros mezcla zonas muy dispares. No cuesta lo mismo una habitación en el distrito de Salamanca que en Villaverde, o en Puente de Vallecas. La media es útil para comparar, pero esconde diferencias de cientos de euros dentro de la misma ciudad.
Además, el informe agrupa en la media tanto habitaciones en pisos de estudiantes como en viviendas compartidas por trabajadores. Eso complica cualquier lectura sobre a quién golpea la subida: una habitación de 550 euros no significa lo mismo para una estudiante con red familiar que para un repartidor que comparte piso por necesidad.
La posición de esta redacción es clara: mientras la vivienda en alquiler siga concentrándose en una oferta privada sin alternativa pública suficiente, el precio de la habitación seguirá midiendo la renta que queda después de pagar el alojamiento. Ni el crecimiento de la oferta ni el descenso del interés están logrando devolver la accesibilidad al mercado.
En la Comunidad de Madrid, los programas de vivienda pública como el Plan Vive se centran en pisos completos y no entran a regular el mercado de habitaciones. Eso deja el segmento de pisos compartidos en manos de la oferta privada. Madrid no produce habitaciones públicas.
El próximo informe trimestral, con datos de julio a septiembre, será decisivo. Si la oferta mantiene su ritmo y el interés no repunta, los precios deberían estabilizarse. De momento, 550 euros. Por una habitación.
