Protesta en Villarejo de Salvanés: los vecinos montan sus propias fiestas al suspenderlas el alcalde

Los actos promovidos por vecinos y peñas comienzan el 26 de agosto con un programa que incluye charanga, paella y pitada a la corporación. El alcalde sigue hablando de aplazamiento, no de suspensión, pero sin haber fijado ninguna fecha en el calendario.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? Vecinos, peñas y hosteleros de Villarejo de Salvanés, un municipio del sureste de la Comunidad de Madrid.
  • ¿Cuándo ocurre? Del 26 al 31 de agosto se celebra el programa alternativo organizado por los propios vecinos.
  • ¿Qué cambia hoy? Las fiestas populares oficiales quedan sustituidas por una autogestión vecinal con presupuesto de 3.780 euros y una pitada al Ayuntamiento.

Villarejo de Salvanés estrena unas fiestas alternativas después de que el alcalde, Jesús Díaz Raboso, suspendiera las populares por problemas administrativos. Los vecinos han recaudado 3.780 euros en apenas unos días y han diseñado una semana con charanga, paella, encierro infantil y una sonora protesta ante el consistorio.

La movilización arrancó este lunes con una concentración frente al Ayuntamiento. Al grito de «El pueblo no se toca» y «Alcalde, cabrón, eres un ladrón», decenas de personas criticaron lo que consideran «abandono del pueblo». No fue una manifestación comunicada formalmente, algo que el regidor ha reprochado sin esconder su malestar.

El propio alcalde ha denunciado que la convocatoria no se notificó a la Delegación del Gobierno y que las quejas han llegado hasta su domicilio particular. «No soy del PP ni del PSOE, cualquiera tiene derecho a descalificarme, insultarme, vapulearme e incluso acudir a mi domicilio a colgar pancartas», declaró a ABC. El regidor, líder de la formación local Contigo, insiste en que las fiestas no se han suspendido, sino que se han «aplazado». Eso sí, sin fecha.

Publicidad

Los carteles han sido el material de protesta más visible. Algunos dejaron mensajes como «Alcalde, al pilón» o «Sin presupuesto ni gestión, alcalde dimisión». La frustración no se queda en las pancartas, sino que se ha traducido en un programa propio que los vecinos y las peñas han sido capaces de financiar en tiempo récord.

El calendario alternativo arranca el 26 de agosto con la fiesta del agua. Al día siguiente se celebra el Día del Niño en el patio del colegio público Nuestra Señora de la Victoria. Desde primeras horas de la tarde, la fiesta se traslada a los bares del pueblo «hasta la hora que dejen». El alcalde ha prometido flexibilidad con el uso del dominio público durante esos días.

El presupuesto recaudado por los vecinos asciende a 3.780 euros, de los que 570 euros se destinan a dos horas de charanga, y 110 euros a silbatos. El viernes hay comida organizada por las peñas en la Plaza Roja, una charanga de disfraces y una pitada al Ayuntamiento. Por la noche, la Casa del Hogar del Pensionista ha preparado música y bailes.

El alcalde insiste en que son «aplazadas», pero el pueblo ha decidido no esperar a que llegue la fecha.

El fin de semana se completa con pintacaras, taller de máscaras, un encierro infantil con toros hinchables, un concurso de recortes con carretones para niños y una paella alternativa a la oficial. La paella gigante oficial se preparaba para 4.000 personas, pero el desencuentro la ha dejado fuera del programa. La fiesta seguirá con tardeos y barra de bares hasta las cinco de la mañana.

Los actos religiosos en honor a la Virgen de la Victoria se mantienen. El 1 de septiembre habrá misa mayor y procesión, aunque sin banda de música. «El alcalde no quiere pagar», lamentan los organizadores. El día 31, las peñas han previsto una comida y un bingo para cerrar la semana de autogestión.

La suspensión que el alcalde llama «aplazamiento» y el vecindario no traga

El pulso entre el regidor y las peñas no es solo de calendario. La diferencia entre «suspender» y «aplazar» ha marcado el relato de los últimos días. Mientras el Ayuntamiento habla de aplazamiento sin fecha, los vecinos interpretan la ausencia de presupuesto y de programación oficial como una cancelación encubierta.

Publicidad

La protesta vecinal ha conseguido ya una capacidad de movilización que no estaba prevista. La primera concentración, celebrada en día laborable, reunió a decenas de personas frente al consistorio. En los próximos días se anuncia otra movilización, a modo de desahogo vecinal, que reforzará la presión sobre el alcalde.

De la fiesta del agua a la paella que no se apaga: así es el calendario alternativo

El programa se ha construido sin intervención del Ayuntamiento y con la participación de las peñas, los hosteleros y la Casa del Hogar del Pensionista. Hay un trasfondo práctico claro: si el alcalde no convoca las fiestas, el pueblo las convoca igualmente. Las peñas han asumido la logística de la comida, la charanga o la rifa.

La idea de sustituir la paella gigante por una paella alternativa mantiene el pulso en el terreno simbólico. Se deja de servir para 4.000 personas, pero se conserva el acto comunitario. La barra de los bares repetirá hasta la madrugada, lo que da continuidad a la vida social del municipio durante toda la semana.

El pulso legal y de gestión que deja el 1 de septiembre como fecha de examen

La pugna de Villarejo de Salvanés encierra una lección de gestión local. Un alcalde puede decidir suspender fiestas por motivos administrativos, pero no puede evitar que el pueblo se organice si la decisión se percibe como un abandono. La Ley de Seguridad Ciudadana exige, eso sí, comunicación previa a la Delegación del Gobierno para concentraciones en espacios públicos. La primera quedada no la tuvo, y eso ha dado al regidor un argumento legal para desautorizarla.

El 1 de septiembre, con la festividad de la Virgen de la Victoria, quedará expuesto el contraste entre la liturgia religiosa que se conserva y la programación popular que ha pasado a manos del vecindario. El Ayuntamiento tendrá que decidir si retoma la fiesta oficial en otra fecha o si acepta que la autogestión se convierta en el nuevo modelo. De momento, los vecinos ya no preguntan. El programa está en la calle.

Cosas que pasan en 2026.