El festival Escena Escorial arranca este viernes 28 de agosto en San Lorenzo de El Escorial. Alondra de la Parra firma la dirección musical. La programación mezcla repertorio clÔsico, creación contemporÔnea y talento joven con la ambición de que el municipio se consolide como referencia cultural de la sierra madrileña.
De la Parra responde a Merca2.es por correo electrónico y deja clara su intención: no quiere ‘una sucesión de conciertos’. Busca, segĆŗn sus palabras, ‘un festival vivo’, un espacio de encuentro entre artistas, disciplinas y generaciones. Nada de conciertos en serie. La apuesta llega dos dĆ©cadas despuĆ©s de que el Teatro Auditorio se inaugurara con la pretensión de convertir al municipio en el Salzburgo madrileƱo.
Qué hace distinto a Escena Escorial frente al festival de música clÔsica al uso
La programación arranca con ‘Los colores de AmĆ©rica’, un recorrido por Adams, Gershwin, Guarnieri, Piazzolla y MĆ”rquez interpretado por la JORCAM. De la Parra defiende esta apertura como ‘una preciosa primera declaración para el festival’. Grigory Sokolov ya realizó el preĆ”mbulo el pasado 15 de agosto, y Daniel Barenboim cerrarĆ” la cita dirigiendo la orquesta West-Eastern Divan.
El cartel incluye nombres como Yamandu Costa, Piazzolla o la revisión ‘@Carmen, the reel story’, que firma BĆ”rbara Lluch. La directora sostiene que renunciar a Beethoven o Schubert para demostrar contemporaneidad serĆa un error. La clave, explica, estĆ” en ‘lo que ponemos junto a ellos y las conexiones que somos capaces de generar’. SĆ, pueden convivir.
Por qué la JORCAM y una Carmen de redes sociales no son meros guiños al público joven
La presencia de la JORCAM no es decorativa. De la Parra la define como ‘una responsabilidad artĆstica real’ y recuerda que la formación musical ‘no sucede Ćŗnicamente en un aula o en un ensayo’. El festival busca que los jóvenes mĆŗsicos formen parte del presente, no que esperen su turno en un aula.
La apuesta latinoamericana, con Piazzolla, MĆ”rquez o Yamandu Costa, responde tambiĆ©n a una decisión deliberada. La directora prefiere ‘construir puentes que establecer fronteras’ y reivindica que esta mĆŗsica no aparezca ‘como una excepción o como una categorĆa aparte’. La mayorĆa de los conciertos de esta primera edición tiene su correlato en el diĆ”logo entre tradición y presente.
El cartel no lo es todo: la prueba real de Escena Escorial serĆ” construir un pĆŗblico que vuelva sin depender de Sokolov o Barenboim.
La versión ‘@Carmen, the reel story’ traslada la obra de 150 aƱos al universo de las redes sociales. La intención, precisa De la Parra, no es simplificar Carmen para acercarla a nadie, sino demostrar que una obra maestra puede transformarse y seguir planteando las mismas preguntas esenciales sobre deseo, libertad y violencia. Cosas que pasan en 2026.
El precedente de Salzburgo y el reto de sostener la programación durante todo el año
El Teatro Auditorio de San Lorenzo de El Escorial abrió hace veinte aƱos con un espejo claro: Salzburgo. Esa comparación, mĆ”s simbólica que realista, sigue marcando el horizonte de un proyecto que aspira a que la experiencia ‘comience antes de entrar al teatro y continĆŗe cuando sales’, en palabras de De la Parra. El municipio, a unos 50 kilómetros de Madrid capital y conectado por la lĆnea C3 de CercanĆas, busca que el pĆŗblico camine sus calles y no solo ocupe butacas.
En EspaƱa, el modelo mĆ”s parecido es el Festival Internacional de Santander: una cita consolidada que combina nombres de relumbre con programación local. Escena Escorial nace con esa ambición, pero sin la red de pĆŗblicos ya formada. La directora reconoce que el ‘verdadero impulso no puede depender Ćŗnicamente de los grandes nombres’. El cartel es potente. La prueba real llegarĆ” cuando Sokolov o Barenboim no estĆ©n.
Analizamos esta primera edición como una declaración, no como una garantĆa. San Lorenzo de El Escorial tiene la arquitectura, el patrimonio y la conexión con la sierra; la incógnita es si el pĆŗblico madrileƱo estarĆ” dispuesto a repetir trayecto fuera de los fines de semana de verano. De la Parra apunta a ‘una programación sólida y sostenida en el tiempo’ y a que el Teatro Auditorio sea ‘un espacio de referencia durante todo el aƱo’. El festival acaba de empezar: la próxima prueba serĆ” la temporada otoƱal y la fidelidad del espectador que venga por curiosidad y no por un nombre. Ya veremos.

