La preparación ante una nueva DANA en Valencia reabre el pulso entre el Consell de Juanfran Pérez Llorca y la Confederación Hidrográfica del Júcar por la limpieza de cauces. Casi dos años después de la DANA de octubre de 2024, el debate no es si lloverá con intensidad, sino si el territorio soportará otra avenida de agua.
Dos años de reparaciones que no reducen el riesgo de fondo
El otoño vuelve a observarse con inquietud en Paiporta, Catarroja, Chiva o Algemesí. La DANA, la Depresión Aislada en Niveles Altos que descargó sobre la Comunitat Valenciana, dejó 232 personas fallecidas y afectó a una geografía en la que viven casi un millón de ciudadanos, según el análisis publicado este jueves.
Los científicos llevan décadas alertando del cambio climático y el Mediterráneo se ha convertido en el epicentro. Los veranos de temperaturas africanas y un mar a temperatura de taza de café preceden a los episodios más extremos. Si los incendios son cada vez más intensos en verano, el otoño trae la amenaza de la lluvia torrencial. El riesgo de fondo no se ha reducido en dos años.
El Gobierno central, responsable de las cuencas hidrográficas, ha reparado los desperfectos de la riada y buena parte de las infraestructuras dañadas. Pero no han aparecido grandes actuaciones de fondo en cauces y barrancos. Nada comparable al desvío del cauce del Turia tras las inundaciones de 1957. Las obras de emergencia no son una política de prevención.
Las alertas mejoran, pero la coordinación institucional sigue atascada
Los sistemas de prevención han mejorado de forma radical. La Generalitat Valenciana ha sabido utilizar el sistema ES-Alert en varios siniestros durante estos dos años y la población ha aprendido a protegerse. La prioridad es salvar vidas humanas. Pero las alertas no evitan que un barranco se desborde.
La otra asignatura pendiente es el mecanismo de colaboración entre la Generalitat y el Gobierno, que dos años después sigue atrapado en la lógica partidista. No es un problema menor. En una situación extrema, las administraciones deberían comportarse como una sola, con independencia de quién gobierne en cada una de ellas.
Las alertas salvan vidas, pero no impiden que el agua vuelva a entrar en las mismas casas.
La limpieza de cauces se ha convertido en el último frente visible. El Consell de Pérez Llorca reclama una actuación más rápida de la Confederación Hidrográfica del Júcar, mientras el organismo estatal recuerda que las cuencas requieren proyectos integrales y no solo dragados. Sin obras que reduzcan la exposición al agua, la próxima riada encontrará los mismos obstáculos. La pregunta no es nueva. La respuesta sigue pendiente.
El Escenario Valenciano
La disputa por los cauces se inserta en un mapa político más amplio. El pacto entre PP y Vox sigue sosteniendo al Consell de Juanfran Pérez Llorca, mientras PSPV y Compromís exigen una autoridad única de reconstrucción. A eso se suma el proceso judicial de la DANA, con el expresident Carlos Mazón como diputado en las Corts Valencianes, el parlamento autonómico de la Comunitat Valenciana.
A escala nacional, la coordinación entre la Generalitat y el Gobierno de Pedro Sánchez continúa sometida a la lógica partidista. El desvío del Turia de 1957 es el precedente que todos citan; sin embargo, dos años después no hay un proyecto estructural equivalente, ni calendario cerrado para reducir la exposición de los barrancos del sur del área metropolitana de Valencia. La próxima prueba será el otoño, con la AEMET vigilando un Mediterráneo cada vez más cálido.
Ficha del Caso
- El caso: La preparación ante una nueva DANA en Valencia reabre el pulso entre el Consell de Pérez Llorca y la CHJ por la limpieza de cauces y las obras de mitigación.
- Datos importantes: 232 fallecidos en 2024; casi un millón de personas afectadas; reparaciones de emergencia, pero sin grandes obras estructurales.
- Resumen: Las alertas han mejorado, pero la falta de actuaciones de fondo y de coordinación entre Generalitat y Gobierno mantiene alta la exposición a futuras avenidas.

