EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? PSOE, IU, ERC y Junts han denunciado que la presidenta de la FEMP, María José García Pelayo, adoptó decisiones sobre Ceuta de forma unilateral.
- ¿Quién está detrás? Los cuatro grupos firmantes del comunicado conjunto, con el Grupo Socialista como principal fuerza municipalista.
- ¿Qué impacto tiene? Piden rectificar tres medidas y volver a la lealtad institucional antes de las concentraciones del 2 de septiembre.
PSOE, IU, ERC y Junts denuncian un uso partidista de la FEMP en la crisis de Ceuta. Los cuatro grupos de la Federación Española de Municipios y Provincias han suscrito un comunicado conjunto en el que acusan a su presidenta, María José García Pelayo, de adoptar decisiones relevantes sin el respaldo de los órganos de gobierno de la Federación.
Tres decisiones sin consenso y una petición de rectificación
El Grupo Socialista, Izquierda Unida-Compromís-Comuns-Podemos, Esquerra Republicana de Catalunya y Junts han reclamado a María José García Pelayo que rectifique tres actuaciones concretas. Entre ellas figuran la convocatoria de concentraciones de solidaridad con Ceuta para el próximo 2 de septiembre, la celebración de la Junta de Gobierno de la FEMP de septiembre en la ciudad autónoma y la cesión al presidente de Ceuta, Juan Vivas, de un puesto en la delegación de la FEMP ante el Comité Europeo de las Regiones. Según el comunicado, ninguna de esas medidas ha contado con el respaldo de los representantes en la Federación ni con el acuerdo de sus órganos de Gobierno.
Los grupos denunciantes sostienen que la presidenta ‘ha ido a hechos consumados, sin contar con el respaldo ni la aprobación del resto de grupos políticos’. A su juicio, el Partido Popular se ha apartado del funcionamiento democrático de la institución ‘para hacer un uso partidista de la institución’. La dureza del comunicado es notable: no se limita a pedir explicaciones, sino que exige una rectificación expresa y una vuelta a los principios de institucionalidad y lealtad.
La réplica de los firmantes incorpora un argumento preventivo: la solidaridad de los gobiernos locales está ‘más que acreditada’, como demostraron, recuerdan, la pandemia de COVID-19 o la erupción del volcán de La Palma. Lo que está en discusión no es la solidaridad con Ceuta, sino el método. Cualquier decisión de esa relevancia debería haberse tramitado con consenso, subrayan, y no como una iniciativa unilateral de la presidenta.
El comunicado no pide la suspensión de las concentraciones, pero sí su reencuadre dentro de los cauces ordinarios de la Federación. Esa matización es relevante: la izquierda y los grupos soberanistas no quieren aparecer como indiferentes ante la situación de Ceuta, pero marcan distancias con la instrumentalización política que perciben en el movimiento del Partido Popular. Tampoco se discute la presencia de Juan Vivas; lo que se censura es que su incorporación a la delegación europea se haya anunciado antes de ser debatida.
Lo que está en juego no es la solidaridad con Ceuta, sino quién decide, con qué legitimidad y para qué relato.
No consta una respuesta oficial inmediata de la presidencia de la FEMP al cierre de esta información. La petición de rectificación queda por tanto sobre la mesa de García Pelayo en un momento especialmente sensible para el municipalismo.
La solidaridad como valor municipal, el método como línea roja
El mensaje de los cuatro grupos introduce una distinción que conviene leer con calma. La FEMP es la federación de más de 7.000 gobiernos locales y su patrimonio institucional se basa en la capacidad de pactar entre fuerzas políticas muy distintas. Por eso, cuando una presidencia actúa sin contraste, el daño no se limita a una decisión concreta: afecta a la credibilidad de toda la institución.
La referencia a la COVID-19 y a La Palma no es retórica. En ambos episodios, la FEMP logró situarse como interlocutor unitario de los ayuntamientos ante el Estado. Ahora, en cambio, la crisis de Ceuta se ha convertido en un terreno de disputa partidista. El principal riesgo, según explican los firmantes, es que la solidaridad con la ciudad autónoma quede atrapada en un relato electoral del PP.
El Eje del Poder Socialista
El pulso de fondo es más amplio que Ceuta. La Federación Española de Municipios y Provincias agrupa a más de 7.000 gobiernos locales y su legitimidad depende de que sea percibida como espacio común, no como correa de transmisión del partido que controla su presidencia. Para el PSOE, lo ocurrido refuerza una tesis de la dirección federal: el PP tiende a vaciar las instituciones compartidas cuando no logra mayorías políticas. Para el resto de grupos firmantes, el episodio evidencia una deriva que exige una respuesta sin esperar al próximo pleno.
La comparativa con la gestión de la COVID-19 o La Palma resulta especialmente incómoda para García Pelayo. En ambas crisis, la FEMP funcionó como espacio de consenso interinstitucional, con comunicaciones pactadas y una narrativa unitaria. La pregunta que deja el comunicado es por qué ahora se ha prescindido de ese método. La respuesta de los grupos apunta a la rentabilidad política del PP en plena crisis migratoria de Ceuta, un asunto sensible para los gobiernos locales y para el equilibrio territorial del conjunto del Estado.
Si la presidenta no rectifica, el riesgo a corto plazo no es solo comunicativo. Las concentraciones del 2 de septiembre podrían celebrarse en un clima de división entre ayuntamientos, con alcaldes socialistas que respaldan la solidaridad pero rechazan la metodología unilateral. Ese escenario pondría a prueba la cohesión de la Federación y la autoridad de sus órganos de Gobierno.
🌹 El Apunte de Ferraz
- Mensaje fuerza: La solidaridad con Ceuta es compatible con la institucionalidad; el PP debe rectificar y devolver la FEMP al consenso.
- Protagonista: Los portavoces del Grupo Socialista en la FEMP (representación municipal del PSOE).
- Próximo hito: Concentraciones del 2 de septiembre y respuesta de la presidenta de la FEMP a la petición de rectificación.
