Marco Rubio retira a Siria como patrocinador del terrorismo

El Departamento de Estado levanta una sanción vigente desde 1979 y retira a HTS de la lista de grupos terroristas. La jugada busca ganar influencia en Damasco, pero despierta dudas en la propia Washington sobre el calendario de la negociación.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El Departamento de Estado ha retirado a Siria de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo y ha eliminado a Hay’at Tahrir al Sham de la lista de grupos terroristas.
  • ¿Quién está detrás? El secretario de Estado, Marco Rubio, comunicó la decisión tras el periodo de notificación de 45 días al Congreso, en línea con la estrategia de la Administración Trump para Oriente Próximo.
  • ¿Qué impacto tiene? La retirada de sanciones abre la vía a una reintegración de Damasco en el orden liderado por Washington, con implicaciones directas en Líbano, Turquía y la posición de Irán.

El Departamento de Estado retiró este lunes a Siria de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo. La decisión elimina una sanción que Washington mantenía desde 1979 y que condicionaba la diplomacia americana en Oriente Próximo.

Una designación que se mantuvo desde 1979

La medida se completó con la retirada de Hay’at Tahrir al Sham (HTS, la milicia de Ahmed al Sharaa que controla Damasco desde diciembre de 2024) de la lista de grupos terroristas. La Casa Blanca la presentó como ‘otro paso histórico del presidente Donald Trump para dar al pueblo sirio un camino hacia la prosperidad’.

La designación estadounidense de Siria como Estado patrocinador del terrorismo se remontaba a 1979. Durante las décadas de 1950 y 1960, Damasco fue base de grupos como Fatah y el Frente Democrático para la Liberación de Palestina, y se convirtió en el aliado regional más firme de la Unión Soviética. La lista de agravios incluyó después la sospecha de participación siria en el asesinato del primer ministro libanés Rafik Hariri en 2005.

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Con la caída de Bashar al Assad en diciembre de 2024, aquel esquema se quedó sin sujeto. Israel había debilitado a los aliados iraníes de Damasco y Rusia seguía atada a la guerra de Ucrania. Las fuerzas de Ahmed al Sharaa entraron en Damasco en una ofensiva de once días, y Washington empezó a ver una oportunidad donde durante décadas solo hubo una dictadura militar hostil.

El giro es notable. Washington no retira una designación de este tipo por simple amabilidad diplomática.

La apuesta por Damasco y el papel de Turquía

Marco Rubio sanciones

La Administración Trump quiere usar el acercamiento a Damasco para facilitar un posible acuerdo entre Beirut y Jerusalén y mantener a Recep Tayyip Erdogan alineado con los intereses americanos en la región. La lógica es pragmática: Al Sharaa controla un país que comparte frontera con dos aliados de Estados Unidos.

Washington no entrega un alivio de sanciones de este calibre por simple amabilidad diplomática: lo hace para comprar influencia en un tablero que ya no admite actores pasivos.

Hay una lectura crítica en Washington que sostiene que la Casa Blanca ha entregado su principal herramienta de presión demasiado pronto. El argumento recuerda que Ahmed al Sharaa fue miembro de Al Qaeda en Irak tuvo una recompensa estadounidense por su captura y hoy es el interlocutor de Ankara. Eso no invalida el giro, pero sí lo convierte en una apuesta de resultados inciertos.

Ankara arrastra sus propios equilibrios. El partido de Erdogan nació de la tradición de los Hermanos Musulmanes y en 2020 el presidente turco declaró que Jerusalén es ‘nuestra ciudad’. Su ministro de Exteriores, Hakan Fidan, ha dado cobijo a dirigentes de Hamás. Washington lo sabe y aun así opta por la vía pragmática.

La Lógica de Washington

Desde la capital federal, la retirada de sanciones se lee como una jugada de realineamiento. Rusia e Irán han perdido posiciones en Siria y la Administración Trump quiere ocupar ese vacío con un interlocutor pragmático. La lógica no es nueva: recuerda a la apertura de Richard Nixon a China en 1972, cuando Washington decidió negociar con un viejo adversario para contener a la Unión Soviética. Hoy el contrapeso son Teherán y Moscú.

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Para España, el impacto comercial directo es limitado. Damasco no figura entre los principales socios de la economía española. La consecuencia relevante es de seguridad mediterránea: una Siria estable y un Líbano negociado reducirían la tensión en el flanco sur, una zona que la UE y la OTAN observan desde hace años. Las empresas españolas con intereses en Oriente Próximo podrían encontrar un mercado secundario en el largo plazo, pero el alivio de sanciones todavía no desbloquea financiación multilateral.

La próxima prueba llegará con la reconstrucción política siria y la negociación entre Beirut y Jerusalén, una carpeta que la diplomacia americana quiere mover antes de que termine 2026. La incógnita es si Ahmed al Sharaa ha abandonado su ideología o si solo ha cambiado de traje. Ese es el riesgo real de una apuesta que Washington, por ahora, no puede garantizar.

Ficha del Caso

  • El caso: Washington retira a Siria de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo y levanta la designación terrorista de HTS, en plena recomposición táctica del tablero de Oriente Próximo.
  • Datos clave: Sanción vigente desde 1979; periodo de notificación al Congreso ya cumplido; HTS controla Damasco desde diciembre de 2024; búsqueda de un acuerdo entre Líbano e Israel.
  • Para España: Efecto comercial directo limitado, pero impacto estratégico en el Mediterráneo oriental; una Siria estable reduciría presión de seguridad en el flanco sur europeo.