Cámaras con IA vigilan 4 playas y una piscina de Cataluña para evitar ahogamientos

El sistema de Laif, derivada de Proactiva, opera ya en Badalona, Roses, Platja d'Aro, Vilassar de Mar y una piscina de Barcelona. En septiembre se suman Blanes y una playa de Tenerife. La IA avisa en tiempo real, pero un filtro humano descarta los falsos positivos.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? Usuarios de las playas de Badalona, Roses, Castell-Platja d’Aro y Vilassar de Mar, y socios del Club Natació Catalunya.
  • ¿Cuándo ocurre? El despliegue ya está activo este verano y se amplía en septiembre a Blanes y a la playa de Los Cristianos, en Arona (Tenerife).
  • ¿Qué cambia hoy? Las cámaras suman una capa de vigilancia con inteligencia artificial que alerta en tiempo real a los socorristas ante posibles ahogamientos.

Las cámaras con inteligencia artificial vigilan desde este verano cinco puntos de baño en Cataluña para detectar ahogamientos y avisar a tiempo. El sistema lo desarrolla Laif, empresa derivada de Proactiva, y ya opera en cuatro playas y una piscina cubierta de Barcelona.

Dónde están las cámaras y qué puntos se suman en septiembre

El despliegue actual reparte las primeras cinco cámaras de Laif entre la playa de l’Estació de Badalona, la Platja Gran de Platja d’Aro, la playa de Santa Margarida de Roses y la playa de Ponent de Vilassar de Mar. A ellas se suma la piscina cubierta de 25 metros del Club Natació Catalunya, en Barcelona. En septiembre, el proyecto incorporará una cámara en el tramo final de la playa de s’Abanell, en Blanes.

Fuera de Cataluña, la primera experiencia se pondrá en marcha también en septiembre en la playa de Los Cristianos, en Arona, al sur de Tenerife. El despliegue canario convierte a Laif en un proyecto que trasciende el litoral catalán tras el piloto del verano de 2025.

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Cómo detecta la IA un posible ahogamiento en tiempo real

Todo el sistema de visión por computador se centraliza en la sede de Proactiva, en Vilassar de Dalt. Los técnicos supervisan las imágenes en una interfaz multipantalla similar a la que se utiliza para controlar el tráfico. La diferencia es que la inteligencia artificial analiza de forma automática y simultánea los patrones de comportamiento de todas las personas que entran en el agua.

Cuando el algoritmo detecta una pauta compatible con un posible ahogamiento, emite una alerta que desde el centro de control se deriva a los equipos de salvamento desplegados sobre el terreno. ‘El tiempo de respuesta es prácticamente inmediato’, explica Oriol Canals, cofundador y director de Laif. Canals también es director técnico de Proactiva, la compañía matriz del proyecto.

La vigilancia con IA no sustituye al socorrista: añade una capa de detección precoz que puede salvar segundos decisivos en un rescate.

La paradoja de los falsos positivos: un filtro humano antes del aviso

Por ahora no hay ningún caso en el que la IA haya participado directamente en un rescate. Es una cuestión estadística, según Canals: el despliegue acaba de empezar y esta temporada no ha habido ahogamientos en las playas vigiladas. Lo que sí hay son muchos falsos positivos.

Lejos de ser un problema, ese escenario es el deseado por los creadores. Demuestra que el sistema se activa correctamente ante situaciones compatibles con un ahogamiento. Además, el impacto operativo es nulo, porque antes de que las alertas lleguen a los socorristas, el centro de control las filtra de forma manual. Llegará un momento en el que nos encontraremos con una persona que realmente esté sufriendo un ahogamiento y la tecnología podrá detectarlo con antelación’, afirma Canals. El filtro humano es la red de seguridad de la seguridad.

Qué añade esta capa de seguridad al litoral catalán

El proyecto arrancó con una prueba piloto en el verano de 2025. Aquella primera experiencia permitió validar la tecnología en condiciones reales y ajustar los algoritmos antes del despliegue actual. La transición de piloto a red abierta se ha hecho sin prisa, priorizando la fiabilidad por encima de la cobertura mediática.

En otros países, los sistemas de vídeo asociados a inteligencia artificial se utilizan para vigilar corrientes de resaca y aforos. En Cataluña, la novedad es el enfoque en patrones de comportamiento dentro del agua, no solo en la presencia de personas. Cosas que pasan en 2026.

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Laif se presenta como una capa adicional de seguridad. La herramienta puede coordinarse con los servicios de socorrismo o instalarse en ubicaciones sin vigilancia física para activar los recursos de emergencia más próximos. El entrenamiento de la tecnología ha llevado meses: ha sido necesario recrear y teatralizar infinidad de posiciones, y reacciones corporales que la teoría define para situaciones límite en el medio acuático.

Con las nuevas cámaras de Blanes y Tenerife, el proyecto dará el siguiente paso en septiembre. Habrá que ver si los falsos positivos se mantienen bajo control tras el filtrado humano y si los socorristas incorporan la herramienta a su protocolo diario. Observamos un modelo prudente: la tecnología propone y el ser humano dispone.