La Policía Nacional ha interceptado más de 500 kilos de cocaína en Mérida en una investigación iniciada en Andalucía.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha ocurrido? La Policía Nacional interceptó en la A-66, a la altura de Mérida, un turismo con más de 500 kilos de cocaína.
- ¿Dónde y cuándo? La interceptación se produjo la noche del martes 25 de agosto en el kilómetro 692 de la A-66, dentro del término municipal de Mérida.
- ¿Qué resultado? Dos detenidos como presuntos responsables de tráfico de drogas y falsedad documental, uno de ellos menor de edad, y una investigación abierta.
El operativo: seguimiento, interceptación y 18 fardos
Según la información confirmada por el delegado del Gobierno en Extremadura, la operación que permitió interceptar el cargamento en la A-66, a la altura de Mérida, tuvo su origen en una investigación de la Policía Nacional de Andalucía. Los agentes obtuvieron indicios propios que permitieron activar un dispositivo de seguimiento sobre un turismo concreto.
El seguimiento se prolongó hasta la noche del martes 25 de agosto, cuando el coche fue interceptado en el kilómetro 692 de la A-66, dentro del término muncipal de Mérida. En ese punto, los agentes dieron el alto al vehículo y procedieron a su inspección.
En el interior del turismo aparecieron 18 fardos con signos de humedad y envueltos en una red, un método utilizado habitualmente para facilitar la recuperación de la mercancía en el agua. Cada fardo contenía 30 paquetes perfectamente embalados, con un peso aproximado de un kilogramo por unidad, lo que situó el alijo por encima de los 500 kilos.
En el momento de la interceptación viajaban dos personas, una de ellas menor de edad. Ambas fueron detenidas como presuntas responsables de delitos de tráfico de drogas y falsedad documental. El menor fue entregado a sus progenitores siguiendo las instrucciones de la Fiscalía, mientras que el segundo detenido quedó a disposición de la autoridad competente.
La A-66 es una vía principal de conexión entre Andalucía y el norte peninsular, y en los últimos ejercicios ha sido escenario de varios dispositivos contra el transporte de estupefacientes. Su trazado conecta zonas de entrada de mercancía con nudos logísticos del interior, lo que explica su vigilancia por parte de las Fuerzas de Seguridad.
La intervención en Mérida, con más de 500 kilos de cocaína y dos detenidos, refuerza el control de la A-66 como corredor vigilado por la Policía Nacional.
Ampliación de datos el lunes y reacción institucional
El delegado del Gobierno en Extremadura, José Luis Quintana, confirmó este viernes que la actuación fue «una iniciativa de la Policía Nacional de Andalucía». El representante gubernamental evitó concretar el papel de las unidades extremeñas y apeló a la «máxima confidencialidad» porque la investigación continúa abierta.
Quintana valoró el alijo como «muy importante» y aprovechó para ensalzar el trabajo que desarrollan la Policía Nacional y la Guardia Civil contra el tráfico de drogas. La Policía Nacional ofrecerá el próximo lunes 31 de agosto una convocatoria para ampliar la información conocida hasta ahora y esclarecer nuevos aspectos del operativo.
El Contexto Operativo
El alijo interceptado en Mérida se enmarca en la presión sostenida de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado sobre los corredores de entrada de cocaína en el suroeste peninsular. Los balances oficiales del Ministerio del Interior sitúan a la cocaína como una de las drogas con mayor volumen de incautación anual, con registros que superan las 10 toneladas en el conjunto del territorio nacional. Un golpe de más de 500 kilos en un solo dispositivo aporta, por tanto, una proporción relevante de ese volumen y refuerza la utilidad de la cooperación entre unidades territoriales.
La investigación sigue abierta para determinar el origen del cargamento, su destino final y si existen más personas relacionadas con su traslado. La convocatoria del lunes 31 de agosto permitirá comprobar si el dispositivo ha vinculado el alijo con otras estructuras ya investigadas o si se prevén nuevas detenciones. La Policía Nacional mantiene por ahora la confidencialidad sobre la fase de explotación y sobre el papel exacto de las unidades participantes.
