En Ceuta: los socios del Gobierno reprochan a Marlaska el ‘vodevil, fracaso y negligencia’

ERC, Junts, PNV y EH Bildu elevan la presión en la Comisión de Interior y cuestionan la colaboración de Marruecos en la crisis de Ceuta. El titular de Interior defiende la actuación del Ejecutivo ante la Cámara.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Los socios parlamentarios del Gobierno han reprochado este viernes en la Comisión de Interior al ministro Fernando Grande-Marlaska su gestión de la crisis de Ceuta, con expresiones como ‘vodevil’, ‘fracaso’ y ‘negligencia’.
  • ¿Quién está detrás? ERC, Junts, PNV, EH Bildu y Sumar han verbalizado el malestar; el titular de Interior ha respondido en la misma sesión extraordinaria.
  • ¿Qué impacto tiene? El choque tensa la mayoría de investidura y obliga al Ejecutivo a reconstruir la confianza con sus aliados antes del nuevo periodo de sesiones.

La mayoría que sostiene al Gobierno ha mostrado este viernes su rostro más crítico. Fernando Grande-Marlaska ha escuchado en la Comisión de Interior del Congreso un rosario de reproches por la gestión de la crisis de Ceuta, en una sesión extraordinaria que ha evidenciado la erosión del bloque parlamentario.

ERC, Junts, PNV y EH Bildu —con matices— han coincidido en calificar de ‘vodevil’ las versiones contradictorias de varios ministerios sobre los avisos de Inteligencia. La diputada de Junts Marta Madrenas ha ido más lejos: ha hablado de ‘desastre’ y de ‘uno de los fracasos más graves’ de la legislatura, y ha atribuido al ministro una responsabilidad ‘indiscutible’.

El diputado de ERC Francesc-Marc Álvaro ha centrado su crítica en la ‘trazabilidad’ de la información y ha calificado la situación en Ceuta de ‘polvorín’. Además, ha tachado de ‘chiste’ y de ‘tomadura de pelo’ que el Gobierno siga presentando la colaboración con Marruecos como un éxito.

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La reconstrucción de Junts ha sido la más dura. Madrenas ha detallado que Interior conocía desde mediados de julio el aumento de las entradas a nado y que, ocho días antes de la crisis, había alertado a Migraciones de que el CETI podía colapsar. También ha recordado que las barreras marítimas no se instalaron hasta pasadas veinticuatro horas de la avalancha, cuando ya habían entrado más de 70.000 personas.

El portavoz del PNV, Mikel Legarda, ha hablado de ‘actitud negligente’ y ha defendido que ante Marruecos hay que ‘ponerse un poquito enfrente’. El diputado de EH Bildu, Jon Iñarritu, ha considerado que ‘algo falló’ en la valoración de la información y ha apuntado que el Ejecutivo pudo haber ‘dejado pudrir la situación’ para facilitar los retornos voluntarios.

Desde Sumar, Enrique Santiago ha señalado que ‘se ha tardado demasiado en reaccionar’ y ha reclamado el traslado urgente a la Península de quienes permanecen en Ceuta y no puedan ser devueltos o expulsados.

Las críticas de los socios no rompen la aritmética parlamentaria, pero envían un aviso: la legislatura se mide también en la gestión de las fronteras.

La sentencia del Supremo, las boyas y el retorno: los ejes del reproche

La sesión ha girado sobre tres ejes. Primero, la sentencia del Tribunal Supremo del 8 de julio, que confirmó que no se podían aplicar las llamadas ‘devoluciones en caliente’ a migrantes interceptados en alta mar. Segundo, la tardanza en instalar las barreras marítimas: las boyas no se colocaron hasta pasadas veinticuatro horas de la avalancha. Tercero, la hipótesis —avanzada por EH Bildu y por Sumar— de que el retraso buscaba favorecer retornos voluntarios.

Madrenas ha reprochado al ministro que el 1 de agosto asegurara que la crisis se había revertido en veinticuatro horas. ‘Reconozca que perdió el tiempo vilmente y que mintió a la ciudadanía’, ha insistido.

El Ministerio del Interior ha defendido, según fuentes parlamentarias consultadas por Moncloa.com, que la actuación se ha producido dentro del marco legal y que el refuerzo policial, junto con la coordinación con Marruecos, ha contenido la emergencia. Las mismas fuentes admiten la dificultad de explicar las versiones distintas de varios gabinetes, un desajuste que ha alimentado el malestar de los aliados.

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El Eje del Poder Socialista

La crisis de Ceuta ha vuelto a medir la resistencia de la mayoría de investidura. Para Ferraz, el episodio no es un problema de orden público aislado: es una tensión en el flanco parlamentario que exige redoblar la interlocución con ERC, Junts, PNV, EH Bildu y BNG. La dirección federal asume que, pese al tono duro en comisión, ninguno de estos grupos ha planteado una ruptura; sin embargo, el coste acumulado de cada sesión de reproches se traduce en una aritmética más frágil.

El desgaste tiene lectura territorial. Ceuta concentra una presión migratoria y social que el Gobierno describe como estructural, mientras los grupos independentistas insisten en que la incapacidad de anticiparse transformó un flujo previsible en una emergencia. La comparativa con la crisis de mayo de 2021 ayuda a calibrar la dimensión: entonces miles de personas accedieron por la misma frontera y la respuesta exigió desplegar al Ejército y reforzar la cooperación con Rabat, una receta que ahora buena parte de los aliados cuestiona.

La oposición, sin embargo, no está en mejor posición para capitalizar el malestar. El PP gobierna en Ceuta con una mayoría que, durante semanas, reclamó más medios; Vox, por su parte, convierte cada entrada en munición discursiva. En ese tablero, el Ejecutivo socialista trata de sostener la tesis de que la política migratoria exige un enfoque europeo y no gestos unilaterales, aunque el relato se resienta cuando los informes de Inteligencia no se comunicaron de forma uniforme.

El riesgo inmediato no es una votación perdida, sino la secuencia. El nuevo periodo de sesiones comienza en septiembre y lleva aparejados debates presupuestarios, convalidaciones y negociaciones con los mismos grupos que este viernes subieron el tono contra Marlaska. La intervención ministerial en la comisión ha servido para rebajar la tensión, pero no para cerrar el capítulo.

La siguiente ventana de exposición será la sesión de control ya en el mes de septiembre, cuando el ministro podría volver a dar explicaciones ante el Pleno y ante una opinión pública que observa el asunto con fatiga. Conviene, por ello, vigilar la agenda de comparecencias y la evolución de la confianza dentro del bloque parlamentario.

🌹 El Apunte de Ferraz

  • Mensaje fuerza: Gestión institucional y legalidad como respuesta a una crisis migratoria compleja, frente a soluciones unilaterales.
  • Protagonista: Fernando Grande-Marlaska (ministro del Interior).
  • Próximo hito: Nuevas comparecencias en la Comisión de Interior y reanudación del periodo de sesiones en septiembre.