Entre llamadas a la calma y a evitar brotes de ira de los ministros del Gobierno la sociedad ceutí ya se prepara para una nueva jornada de reivindicación de su ciudad y de manifestaciones a gran escala. Será el próximo 2 de septiembre a partir de las 20.00 horas como en el resto de España en al menos 30 capitales de provincia ya confirmadas. A nadie le gusta la violencia, a los ceutíes tampoco, pero la ciudad ya ha colapsado. Sus habitantes están cansados, los policías y guardias civiles también lo están y entre los militares cunde el desánimo y la indignación ante el intento de linchamiento por parte de los migrantes. Ceuta no aguanta más y el 2 de septiembre puede haber muchos más problemas de orden público que los ocurridos hasta ahora.
El día 2 será una jornada única en toda España. Tanto el ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, como el jefe del mando único y titular de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, ya pidieron ayer calma a la población ceutí y condenaron la violencia, pero sin éxito a la vista de los sucesos de la noche del jueves. El Gobierno ha perdido credibilidad después de un mes sin solución para los migrantes ni para los ceutíes.
Además, el fin de semana puede haber nuevos brotes de violencia por la llegada de grupos desde la península que se convocaron durante toda la semana pasada a través de redes sociales. La Policía los tiene localizados y los controla desde que llegan a Ceuta, pero eso no impidió, por ejemplo, que el miércoles por la noche algunos de ellos asaltaran los restos de un campamento en la playa y quemasen sombrillas y enseres de los migrantes.
No ayuda a calmar las aguas las 53 denuncias por agresiones y resistencia a policías, guardias y militares. De ellas, 29 son por atentado a agente de la autoridad, otras 23 por delito de resistencia y una por agresión. Todos los ataques han sido perpetrados por marroquíes ilegales y en su inmensa mayoría han sido expulsados del país. De estas denuncias, hasta 51 han sido presentadas por policías nacionales y policías locales. A ellas se suman también otras 20 por agresión sexual, ocho de ellas por violación, a fecha de este miércoles, y entre las víctimas hay una vecina de Ceuta, como reveló en exclusiva OKDiario.
Además, en medio de la tensión el principal partido de la oposición, el Partido Popular (PP), ha comunicado este viernes que «va a apoyar con toda intensidad» las manifestaciones del próximo día 2 de septiembre en todos los ayuntamientos de nuestro país. Desde el PP subrayan que se trata de concentraciones «en defensa de las fronteras de España en general y de la ciudad de Ceuta y de los ceutíes en particular». En esos actos van a participar «activamente» todos los miembros de la Dirección Nacional del PP y el presidente del partido, Alberto Núñez Feijóo, asistirá al acto convocado en Madrid.
Durante su comparecencia del viernes en la Comisión de Interior del Congreso de los Diputados, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, intentó desmentir la pérdida de credibilidad del Gobierno: «Frente a algunas afirmaciones que no se corresponden con los hechos, el Gobierno y el conjunto de ministerios implicados hemos respondido, hemos trabajado sin descanso y hemos estado al lado de la ciudadanía de Ceuta desde el primer momento».

En realidad el estallido social era cuestión de tiempo. Y va a ocurrir de nuevo, porque Ceuta es un polvorín muy pequeño y la ira en un lugar tan limitado es difícil de contener. El problema ya no son solo los ceutíes, hartos de ver cómo su ciudad y su vida se degrada tras soportar un mes de invasión, sino los propios asaltantes magrebíes y subsaharianos -aunque estos segundos no han dado problemas todavía-, a quienes les prometieron una vida mejor en Europa y se han encontrado estancados en una ciudad de 19 kilómetros cuadrados con 80 mil habitantes que no los quieren allí.
La chispa que encendió Ceuta
La chispa que encendió la mecha llegó en la madrugada del jueves cuando cuatro soldados fueron apedreados por una turba de 30 migrantes de origen marroquí. La Policía detuvo a 12 de ellos, todos marroquíes de entre 35 y 40 años de edad. Unas horas antes varios manifestantes españoles habían intentado acercase a los campamentos de los magrebíes y fueron disueltos por la Policía.
Los incidentes son solo el preludio de lo que puede ocurrir el próximo 2 de septiembre, cuando hay convocadas manifestaciones en toda España en favor de los ceutíes. La de Ceuta arrancará de la Plaza de los Reyes y si de aquí al próximo miércoles no hay avances significativos en la gestión de la crisis existe una alta probabilidad de que la manifestación derive en actos violentos.
Hay que entender que Ceuta se ha convertido en una ciudad donde, por ejemplo, si eres mujer es difícil pasear o salir para ir al trabajo. Muchas familias, las que han podido, han mandado a sus hijos a la península y se han quedado cuidando de sus casas para que no entren en ellas.
La madrugada del pasado jueves y la noche del viernes ese polvorín estalló, de manera controlada sí, pero estalló. Además, para añadir más leña al fuego un grupo de 30 migrantes atacó a las 5.30 horas de la madrugada a cuatro militares en la zona de Benzú. Los soldados tuvieron que dejar el coche, sin blindaje, y correr a pie hasta el acuartelamiento, ya que las patrullas de Ceuta van desarmadas y apenas les dejan una porra o defensa cada cuatro personas. Por eso los militares solicitan insistentemente protocolos de actuación. De momento, lo único que hicieron para defenderse fue correr.
Eso sí, antes de correr en dirección a Calamocarro los soldados llamaron al 112. Varias patrullas de Policía y Guardia Civil persiguieron a los migrantes, que incluso intentaron escapar arrojándose al agua donde fueron capturados por la Guardia Civil. En total, doce migrantes fueron detenidos mientras la Policía ha abierto diligencias y los soldados fueron atendidos de heridas por las piedras en el hospital de Ceuta.
Parece evidente aunque los responsables no lo quieran admitir. Ceuta va camino de ser una ciudad «puerta de Europa» a convertirse en una localidad del tercer mundo. Hace un mes que miles de marroquíes y subsaharianos asaltaran la frontera de manera coordinada el gobierno central no sabe todavía la cifra exacta de migrantes que entraron de manera ilegal ni los tiene censados a todos. El ministro Marlaska no ha sabido dar una respuesta exacta a las preguntas de la oposición porque asegura que hay 5.000 migrantes, pero Cruz Roja reparte comida diariamente a unos 9.000. Entonces ¿quién tiene razón?
La tensión va a derivar inevitablemente en nuevos brotes de violencia debido a la tensión que vive la ciudad, ante el colapso de los servicios básicos para los ceutíes, que no pueden hacer una vida normal como que los niños bajen a jugar en el parque porque está tomado por los migrantes.
Se calcula que un millar de estos están repartidos por la barriada del Príncipe, un lugar ya de por sí conflictivo donde sería fácil que se produjesen roces entre habitantes y extraños. Otro de los puntos «calientes» sería el monte Hacho, donde se esconden cientos de migrantes cuya filiación y origen desconoce por completo la Policía. El tercer punto «caliente» de la ciudad es el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta y sus aledaños, El CETI se desbordó el primer día. Su capacidad es de 512 plazas que ya están ampliamente superadas, a pesar de que Interior derivó a 812 migrantes a la Península unos días antes del asalto a Ceuta.
Mientras tanto, el Ministerio del Interior reforzó la presencia de policías a las afueras del CETI para tratar de imponer orden allí y en resto de la ciudad con 500 agentes más. Entre guardias civiles y policías nacionales hay ya unos 1.300 efectivos y aun así, serían insuficientes en el caso de que hubiese un brote serio y coordinado de violencia por toda la ciudad, algo que no se descarta. Según la ministra de Defensa, Margarita Robles, hay 3.000 militares destacados en Ceuta, pero patrullan sin armas.
Al menos, la Policía Nacional confirmó que ya han identificado ya a 2.168 menores o que ellos dicen ser menores. Mientras Marlaska habla de 5.000 migrantes, los números del gobierno de Ceuta hablan de 9.000 repartidos por toda la ciudad y la prensa marroquí ofrece datos de hasta 15 mil personas. Nadie sabe a ciencia cierta cuántos son, ni cómo acabará esta crisis.


