Ursula von der Leyen perfila el discurso del Estado de la Unión UE con clima e inteligencia artificial como ejes centrales, según dos altos cargos comunitarios que han preferido el anonimato. La intervención, prevista para el 16 de septiembre ante el pleno del Parlamento Europeo, se está redactando estos días y los temas aún no están cerrados.
Clima e IA: los ejes que se disputan el discurso
El jefe de gabinete de la presidenta, Bjoern Seibert, avanzó las líneas maestras ante los jefes de gabinete de los otros 26 comisarios en la tradicional reunión posterior al verano, celebrada el viernes en Jodoigne, en la región belga de Valonia. Según el relato de dos asistentes a aquel encuentro, recogido por Politico Europe y no confirmado oficialmente por la Comisión Europea, Seibert vinculó el foco climático a los daños causados por las inundaciones y los incendios forestales de este verano.
El énfasis climático llega cuando el Ejecutivo comunitario intenta defender su objetivo de reducción de emisiones para 2040, al tiempo que crece la presión de la industria y de varias capitales para limitar el coste económico de la transición verde. No es un debate menor: Bruselas tiene que decidir cuánta ambición mantiene en la senda intermedia entre 2030 y la neutralidad climática de 2050.
En materia de inteligencia artificial, el equipo de Von der Leyen ha pedido a la Dirección General de Redes de Comunicación, conocida como DG Connect, estadísticas actualizadas sobre empleos que se perderán y se crearán con la extensión de estas tecnologías. Observamos que el encargo revela una preocupación genuina por el empleo, no solo por la competitividad.
Ceuta y Frontex: la batalla por la agenda migratoria
Seibert también mencionó la migración como tema probable del discurso, con una referencia explícita a la crisis en la ciudad autónoma española de Ceuta, según una de las fuentes. A eso se suma la previsible revisión del mandato y de las operaciones de Frontex, la agencia europea de fronteras, algo que en Moncloa se sigue con con especial atención por su impacto directo en la frontera sur.
La intervención incluirá probablemente referencias a la política social con motivo del décimo aniversario del Pilar Europeo de Derechos Sociales, que se celebrará el año próximo, así como menciones a Ucrania y a la ampliación de la UE. Según una de las fuentes, los temas aún no están cerrados y cada comisario pelea por colar sus prioridades en un discurso que todos quieren usar como trampolín político.
El discurso del Estado de la Unión no es un trámite: cada línea funciona como un ascensor político dentro del Colegio de Comisarios.
La reunión de Jodoigne no ha sido el único campo de batalla. Los gabinetes de los comisarios ya habían entregado a Seibert propuestas de dos o tres páginas con sus prioridades, y las direcciones generales de la Comisión también remitieron documentos con los temas que quieren ver mencionados. Desde esta redacción conocemos bien esa dinámica: para un comisario, una sola frase en este discurso puede elevar un expediente en la jerarquía política del Ejecutivo.
Los comisarios tendrán una última oportunidad de presión la próxima semana, cuando se reúnan en el tradicional seminario del Colegio de Comisarios en Tervuren, a las afueras de Bruselas. Fuentes comunitarias lo resumen sin rodeos: será la última ocasión para captar la atención de Von der Leyen antes de que el discurso quede cerrado.

El Eje del Poder Europeo
Leemos la selección de temas como un reflejo de las tensiones que atraviesan el Ejecutivo comunitario. El énfasis en el clima interesa sobre todo a los países del sur, que han sufrido incendios e inundaciones, y colisiona con la presión de los frugales del norte y de la gran industria alemana, empeñados en contener los costes de la descarbonización. La inteligencia artificial, en cambio, une más de lo que divide: Berlín y París compiten por el liderazgo tecnológico, mientras los países del este exigen garantías de que la transformación digital no se hará a costa de sus mercados laborales.
Para España, el discurso tiene tres capas. La primera es la migratoria: la mención a Ceuta y la revisión de Frontex llegan cuando la frontera sur vuelve a estar bajo presión, y Moncloa necesita que Bruselas convierta las palabras en recursos y en un reparto de responsabilidades que no recaiga solo en los países de primera llegada. La segunda es climática: el objetivo de 2040 que Von der Leyen quiere defender condiciona los plazos de descarbonización para la industria española y para el sector de la automoción, clave en las exportaciones. La tercera es tecnológica: los datos que aporte DG Connect sobre empleo e IA tendrán lectura directa en un país con alta temporalidad y escasa formación digital avanzada.
El precedente histórico no es menor: en 2019, el primer discurso del Estado de la Unión de Von der Leyen sirvió de trampolín para lanzar el Pacto Verde Europeo, que hoy vertebra buena parte de la política industrial y energética comunitaria. Aquella intervención mostró que una sola línea puede cambiar la agenda legislativa de toda una legislatura. Este año, la presidenta juega en un tablero distinto: sin la mayoría cómoda del primer mandato y con una UE más fragmentada entre sur, este y norte.
Nuestra lectura es que el discurso del 16 de septiembre dirá más por lo que omita que por lo que mencione. Si la migración queda reducida a una frase sobre Ceuta y Frontex, España habrá perdido una batalla de agenda. Si el clima se formula como ‘transición justa’ y no como ‘objetivo jurídico’, los frugales habrán ganado terreno. El plazo crítico es corto: el seminario de Tervuren de la próxima semana cerrará las prioridades, y la cumbre del Consejo Europeo de octubre transformará ese discurso en decisiones concretas.
