Santiago Abascal ha exigido este lunes activar el artículo 102 de la Constitución para juzgar a Pedro Sánchez por traición. Lo ha hecho en el arranque del curso político, tras la reunión del Comité Ejecutivo Nacional de Vox en San Lorenzo de El Escorial.
El presidente de Vox ha vinculado la petición con lo ocurrido en Ceuta. Se trata, ha dicho, de una entrada ‘por la fuerza y coordinada de más de 100.000 personas‘. La considera una invasión y una pieza de la guerra híbrida dirigida por Marruecos contra España.
La iniciativa de Vox: juzgar al presidente por traición
Abascal ha reclamado que el Congreso de los Diputados active la aplicación del artículo 102 de la Constitución para que Sánchez pueda ser juzgado por traición. Según su relato, el presidente conocía lo que iba a ocurrir, no hizo nada para impedirlo y ‘todavía hoy muestra su alianza y su actitud lacaya con el régimen de Marruecos’.
El partido exige además la suspensión del Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación con Marruecos. ‘No puede ser nuestro amigo quien nos invade y reclama parte de nuestro territorio histórico’, ha aseverado Abascal, en una intervención recogida por la web oficial de Vox.
A juicio del líder de Vox, la integridad territorial de España ‘se respeta y se defiende’. Por eso, el discurso ha descrito la situación como una amenaza directa: España está en peligro, la seguridad nacional está en riesgo y hay una traición dirigida desde la Presidencia del Gobierno, anudada a la alianza con Marruecos.
La activación del artículo 102 no es solo una declaración de inicio de curso: convierte la crisis de Ceuta en una exigencia parlamentaria contra el presidente del Gobierno.
Qué necesita la propuesta y qué espera Vox del PP
La activación del artículo 102 exige una mayoría parlamentaria en el Congreso. Vox reconoce que no tiene los votos suficientes. Por eso Abascal ha dirigido su petición a Alberto Núñez Feijóo: ‘Creemos que se puede hacer, creemos que se debe hacer ya y esperamos que el Partido Popular lo entienda así’.
El mensaje no se limita a la iniciativa constitucional. Abascal ha pedido al PP que rompa en Ceuta con los islamistas y con los restos del PSOE, y que abandone todos los acuerdos que mantiene con el Partido Socialista en Bruselas. La exigencia sitúa al PP ante un dilema inmediato: respaldar la propuesta de Vox o desmarcarse de la presión por la derecha.
La propuesta, sin embargo, no cuenta con antecedentes parlamentarios sencillos. La Constitución reserva el artículo 102 para la responsabilidad penal del Gobierno, pero su aplicación directa al presidente exige un encaje que el partido defiende como viable. La clave es aritmética: los 33 diputados del GPVOX no bastan; necesitan aliados.
El arranque de curso y el pulso con Feijóo
La intervención de Abascal se produce en el primer lunes del curso político, un momento elegido por Vox para fijar la agenda. El relato del partido no se queda en Ceuta: describe una alianza entre la Presidencia del Gobierno y Marruecos que, a su juicio, convierte la defensa de Ceuta y Melilla en una cuestión de Estado.
Observamos una estrategia doble. Primero, tensar la cuerda institucional con una iniciativa de máximo alcance contra Sánchez. Segundo, trasladar al PP la responsabilidad de sumar votos o quedar expuesto como cómplice pasivo de la debilidad ante Marruecos. El precedente de las rupturas de los gobiernos autonómicos de coalición confirma que el partido no teme convertir sus diferencias con el PP en un eje de campaña.
La dirección de Vox llega a este curso con un mensaje nítido: la seguridad territorial y la soberanía son el marco en el que va a medir a sus adversarios. La propuesta del artículo 102 no tiene asegurado un trámite favorable, pero su función política es evidente. A partir de ahora, cualquier movimiento del PP en Ceuta o en Bruselas será leído bajo esa lupa.
