Vox ha aprobado este lunes por unanimidad en su Comité Ejecutivo Nacional exigir la suspensión del Tratado de Amistad con Marruecos. La declaración política coloca la soberanía sobre Ceuta y Melilla en el centro del pulso con el Gobierno.
Qué exige la declaración aprobada por el CEN
El texto, leído y aprobado durante la reunión del Comité Ejecutivo Nacional, ha contado con la participación de los vicepresidentes y consejeros de Vox en los gobiernos autonómicos, los portavoces nacionales y regionales y los miembros del Comité de Acción Política. La unanimidad del órgano refuerza el alcance político de un manifiesto que sube el tono frente a Rabat.
La declaración establece que ‘Ceuta y Melilla son parte integrante e inseparable de España’ y sostiene que la soberanía española sobre estos territorios no está sometida a negociación, discusión o transacción alguna. El partido rechaza además cualquier pretensión del Reino de Marruecos sobre Ceuta, Melilla o cualquiera de las plazas y lugares de soberanía española en el norte de África.
En la misma línea, Vox condena formalmente las recientes declaraciones del Gobierno marroquí que cuestionan la soberanía y la integridad territorial de España. El manifiesto subraya que España no puede aceptar como normal que un Estado que se presenta como amigo, vecino y socio estratégico reivindique a la vez partes integrantes del territorio sujeto a soberanía española.
La declaración exige asimismo la expulsión de quienes hayan accedido de manera irregular al territorio nacional y recuerda que las comunidades donde Vox participa en los gobiernos autonómicos se opondrán a cualquier reparto de menores extranjeros no acompañados (menas). La medida conecta la crisis de Ceuta con el debate migratorio interior y tensiona la agenda del PP.
Presión diplomática y exigencias al Gobierno de Sánchez
La declaración reclama convocar al embajador del Reino de Marruecos en España y llamar a consultas al embajador español en Rabat. Además, en caso de que persista la situación de invasión y de ataque a la soberanía nacional, pide retirar al embajador de España y expulsar al embajador marroquí.
La declaración no se limita al plano retórico: pide al Gobierno medidas diplomáticas concretas y condiciona toda cooperación bilateral a la defensa de la integridad territorial.
El partido insta al Gobierno de Pedro Sánchez a suspender el Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación con Marruecos hasta que Rabat reconozca de forma expresa la soberanía e integridad territorial española y coopere de forma efectiva en la readmisión de nacionales marroquíes. La exigencia incluye que Marruecos acepte sin excepción ni excusa formal o material todos los retornos, devoluciones y expulsiones del territorio español, tanto de mayores como de menores de edad.
La declaración reclama además revisar el conjunto de las relaciones bilaterales para que cualquier cooperación económica, comercial, migratoria, policial, militar o diplomática se rija por los principios de reciprocidad, respeto a la soberanía española y defensa de la integridad territorial. No se trata, por tanto, solo de una respuesta a la crisis de Ceuta, sino de una propuesta de reordenación completa de los vínculos hispano-marroquíes.
Ese llamamiento no tiene efecto normativo directo y, previsiblemente, el Ejecutivo no lo asumirá. Con todo, obliga al PP a definir si acepta una revisión del Tratado o si se alinea con el marco actual de cooperación con Marruecos; una disyuntiva incómoda para la dirección popular.
La lectura estratégica: soberanía y cohesión interna
La unanimidad del Comité Ejecutivo Nacional elimina cualquier ruido interno y sitúa la defensa de Ceuta y Melilla como una posición de partido sin matices. No es un giro: Vox ya venía condicionando sus acuerdos territoriales al rechazo de políticas migratorias que, a su juicio, debilitan el control de las fronteras. La novedad es la formalización de una exigencia diplomática concreta —la suspensión del Tratado— que enmarca el pulso con Marruecos en términos de reciprocidad y soberanía.
La contradicción del Gobierno es el flanco más visible: presenta a Marruecos como socio estratégico mientras la presión migratoria sobre las ciudades autónomas sigue marcando la agenda. Si el Ejecutivo desoye la declaración, Vox podrá reprocharle pasividad; si el PP evita pronunciarse, la dirección popular quedará expuesta a la presión de su electorado por la derecha.
‘La soberanía nacional no se negocia. Ceuta y Melilla son España. Chafarinas, Vélez de la Gomera y Alhucemas son España. La integridad territorial de España se respeta y se defiende’, concluye la declaración.
