El PNV prevé unas elecciones generales en marzo y anuncia presión a Pedro Sánchez durante el último trimestre, según informa este lunes El Diario Vasco.
Las reivindicaciones pendientes
Fuentes nacionalistas citadas por el diario sitúan los comicios en febrero o marzo, antes de las municipales y forales de mayo. El presidente del Gobierno, sin embargo, insistió este mismo lunes en su intención de agotar la legislatura y se mostró ‘dispuesto’ a presentarse de nuevo, en una entrevista a la SER. Sánchez defendió el ‘proyecto político progresista’ frente a una ‘ola reaccionaria’, según sus palabras.
En la primera reunión del Consejo de Gobierno del curso, celebrada en Donostia-San Sebastián el jueves pasado, el lehendakari Imanol Pradales puso sobre la mesa las reivindicaciones pendientes: Seguridad Social, puertos, ley electoral municipal e inmigración.
El Gobierno Vasco reclama el traspaso de las mutuas colaboradoras, el Fondo de Garantía Salarial (Fogasa) y las prestaciones contributivas familiares. Hasta la fecha, según la información, la administración autonómica se está encontrando un muro en el Gobierno central para ejecutar la transferencia de estas materias. La descentralización de la gestión de la Seguridad Social abre un terreno cuya última meta, no planteada en la negociación actual, son las pensiones de jubilación.
Sobre los puertos de Pasaia y Bilbao, ambos ejecutivos llevan meses discutiendo fórmulas de gestión que permitan una mayor presencia autonómica, como se pactó en los aeropuertos, pero el acuerdo sigue encallado. Jeltzales y socialistas han confrontado abiertamente por Pasaia. En cuanto al régimen electoral municipal, el Gobierno Vasco pide organizar las elecciones en los territorios históricos.
En materia migratoria, Aitor Esteban exigió en Zarautz ‘competencias integrales’, en línea con lo que pide Junts, según recoge la información. La crisis de Ceuta ha servido al PNV para marcar perfil y situarse entre el PP y el PSOE, reclamando una ‘inmigración ordenada’.
El calendario electoral introduce un factor de competencia entre PNV y PSE-EE en el Gobierno Vasco, mientras el Ejecutivo central busca agotar la legislatura.
La crisis de Ceuta como escaparate
En la crisis ceutí, Pradales cargó contra socialistas y populares por su falta de ‘altura de miras’ y anunció una ronda con partidos vascos y agentes sociales para buscar acuerdos en vivienda, economía e industria. El PNV sitúa esa voluntad de pacto frente a la ‘crispación estatal’, según el diario.
El PNV sostiene que Euskadi siempre ha sido solidaria, pero que los servicios de acogida están tensionados. Esteban describió su posición entre una ‘ideología buenista y simplona’ y la ‘demagogia racista y xenófoba de otros’, según las declaraciones recogidas por el diario.
Navarra y Cataluña se han ofrecido a acoger menores procedentes de Ceuta, mientras los ejecutivos del PP se cierran en banda. Algunos gobiernos autonómicos con Vox no acuden ni a las reuniones convocadas por el Ministerio de Juventud e Infancia, como se detalla en la información.
El calendario electoral condiciona la negociación
Por su parte, EH Bildu ha reclamado también un calendario de transferencias y ha cuestionado la estrategia del PNV en el Congreso, según declaraciones de sus portavoces recogidas por la prensa. La formación abertzale no forma parte del Ejecutivo autonómico, pero su posición es relevante en el Parlamento Vasco y en el Congreso.
Los socios de Sánchez no han dado señales de retirar el apoyo al Gobierno por este contencioso. El trimestre será clave para saber si las dos administraciones alcanzan acuerdos, porque la competencia electoral entre PNV y PSE-EE hará más difícil cerrar pactos a medida que se acerquen los comicios.
El curso pasado concluyó sin acuerdo entre los ejecutivos vasco y central, lo que obligó a aplazar la reunión entre Pradales y Sánchez. Ahora, con las elecciones a la vista, el Parlamento Vasco y el Gobierno autonómico quieren acelerar las transferencias pendientes.
La próxima reunión entre consejeros vascos y el Ministerio de Política Territorial, prevista para esta misma semana, servirá para comprobar si hay avances en las cuatro carpetas. El PNV mantendrá la presión para que el Ejecutivo central mueva ficha antes de que se agote el calendario.
