Meta prueba robots en centros de datos para recortar costes laborales y dispara el gasto en IA

La automatización cubre tareas físicas como conectar cables o reiniciar servidores, que los operarios creían blindadas. Los trabajadores consultados calculan que el impacto alcanzará hasta el 80% de la carga de trabajo en algunos perfiles.

Meta prueba robots que conectan cables y reinician servidores en centros de datos, buscando recortar costes laborales. El objetivo de la matriz de Facebook es operar su creciente red de infraestructura de IA con menos empleados, disparando el gasto de capital mientras la automatización sustituye carga de trabajo operaria.

Se trata de un esfuerzo interno que no se había hecho público, según empleados actuales y extrabajadores consultados por la publicación estadounidense Ars Technica. En el programa participan proveedores como Watney Robotics, Kinova y ABB. Kinova y ABB han declinado hacer comentarios, mientras que Watney no ha respondido a las solicitudes.

Claves de la operación

  • Meta evalúa brazos robóticos para tareas físicas del centro. Un proyecto prueba un brazo Kinova Gen3 para apagar o reiniciar servidores y otro robot distinto se ensaya para cambiar cables de red.
  • La automatización cubriría hasta el 80% de la carga. Un trabajador consultado estima que el robot podría sustituir hasta el 80% del trabajo de ciertos perfiles si el ensayo tiene éxito.
  • El coste laboral se contiene en plena escalada de la IA. Meta incrementa su gasto en infraestructura de inteligencia artificial y la robótica apunta a moderar la contratación en las salas.

Automatizar lo físico: la última frontera del empleo en centros de datos

El proyecto está en fase de pruebas, pero las tareas implicadas son cotidianas en cualquier instalación: conectar cables de red, reiniciar equipos y cortar el suministro eléctrico a servidores concretos. En uno de los experimentos, Meta evalúa un brazo robótico Kinova Gen3 para el apagado temporal de los equipos. En paralelo, otro robot se ensaya para sustituir cables de red, una operación que exige precisión milimétrica.

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La dirección no ha detallado plazos ni cifras de implantación. No obstante, un operario de centros de datos de Meta estima que, si los ensayos avanzan, el robot podría sustituir hasta el 80% de la carga de trabajo de algunos puestos. ‘Pensábamos que quienes realizábamos tareas físicas estábamos a salvo por un tiempo, pero ya no’, reconoció esta misma fuente. ‘Viene a por todos, por desgracia.’

El movimiento encaja con una tendencia sectorial que trasciende a Meta. AWS, Google Cloud y Microsoft han desplegado soluciones de monitorización remota durante años, pero la automatización física de las salas seguía siendo una barrera técnica considerable. Cables, bandejas, parcheos: la manipulación manual exige destreza y tolerancia a fallos que históricamente estaba reservada a técnicos especializados.

Ahora los proveedores de robótica han reducido los costes de integración y la presión por contener la plantilla aprieta. El dato del 80% respalda una tesis incómoda: la incorporación de robots no es un complemento, sino un plan de sustitución de cargas completas en ciertos perfiles operarios.

La robótica no llega para ayudar en las salas: llega para sustituir hasta el 80% de la carga de trabajo en algunos puestos.

El disparo del gasto en infraestructura de IA da sentido al plan: la robótica no es un experimento aislado, sino una palanca para moderar la factura laboral dentro del ciclo de inversión más intensivo en centros de datos de de Meta. La automatización actúa como defensa del margen operativo.

El pulso entre la robótica y el gasto en infraestructura de IA

La tensión es evidente. Cada centro de datos que Meta abre exige cientos de técnicos de operación, mantenimiento y seguridad física. La robótica promete aplanar esa curva de contratación. Si el ensayo con el brazo Kinova funciona, las tareas de encendido y apagado de equipos dejarán de ser un cuello de botella humano y pasarán a depender de una flota gestionada por software.

No es un cambio indoloro. Los perfiles operarios de los centros de datos concentran una parte relevante del empleo tecnológico no universitario. La sustitución progresiva de esas posiciones elevará la presión sobre los programas de reciclaje profesional y sobre los sindicatos del sector, que observan en la automatización una amenaza directa a puestos con salario estable y turnos fijos. De hecho, las tareas físicas parecían el último reducto blindado frente a los algoritmos.

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Meta robots IA

Lo que Meta se juega en España y en el empleo tecnológico

En España, el contexto pesa. Meta levanta un campus de datos en Talavera de la Reina, dentro de una región, Castilla-La Mancha, que compite por captar inversión tecnológica. El efecto sobre el empleo local se despliega en dos tiempos: primero, la fase de construcción y puesta en marcha; después, la operación, donde la robótica amenaza precisamente la parte más estable del empleo directo.

Merlin Properties, cotizada del IBEX 35, ha situado los centros de datos en el centro de su estrategia de diversificación y compite por atraer a los mismos hyperscalers que impulsan esta automatización. La batalla no es solo por las máquinas, sino por el modelo de empleo que dejarán tras de sí.

Conviene precisar que la cifra del 80% procede de una estimación individual y no de un análisis oficial de Meta. La empresa no ha publicado datos de reducción de plantilla ligada a robótica ni ha fijado un calendario. Los ensayos, sin embargo, se desarrollan en centros en producción, con equipos de proveedores industriales y sin comunicación pública, un patrón que suele anticipar una decisión de escalado.

Observamos, por tanto, un desajuste entre el relato oficial y la experiencia de los trabajadores. La incógnita es el calendario: un despliegue amplio requerirá años de validación técnica y sindical. La próxima fotografía llegará con los resultados del tercer trimestre, cuando Meta detalle de nuevo su horizonte de inversión y plantilla. Ahí se verá si la robótica es una apuesta piloto o un plan industrial.