La Policía Nacional investiga el robo de 300 metros de cable en el circuito de Fórmula 1 de Madrid, conocido como Madring, durante la pasada madrugada, según confirman fuentes policiales a Merca2.es. El suceso se produce a dos semanas del Gran Premio de España, previsto para el fin de semana del 12 y 13 de septiembre junto a Ifema.
No hay detenidos por el momento y la investigación sigue abierta. Los agentes tratan de reconstruir el acceso al recinto y el método utilizado para sustraer un material que no pasa desapercibido: 300 metros de cable con el peso suficiente para necesitar un vehículo. Tampoco se ha aclarado si lo robado era cobre, el objetivo clásico de este tipo de hurtos, o cableado técnico ya instalado para el evento. La zona, en pleno desarrollo urbanístico, mezcla obras, viales aún sin consolidar y tráfico de camiones, lo que complica la trazabilidad.
Qué se sabe del robo en el Madring
El circuito, situado junto al recinto ferial de Ifema, en el distrito de Barajas, se ha levantado en los últimos meses a un ritmo intenso. Fuentes policiales citadas por ABC Madrid sitúan el robo en la madrugada y cifran lo sustraído en unos 300 metros de cable. La Policía Nacional no confirma por ahora si el material pertenece al tendido eléctrico provisional, a las torres de iluminación o a los sistemas de comunicación del trazado.
La ausencia de detenidos alimenta la hipótesis de un robo planificado. El entorno de Valdebebas, con naves, descampados y accesos a la M-11 y la M-40, complica la vigilancia perimetral de una instalación que aún no está plenamente operativa. Dejémoslo en un ‘ya veremos’.
Los investigadores revisan ya las cámaras de seguridad del perímetro y los accesos de obra. En este tipo de sustracciones, la rapidez con la que aparezca el material en el mercado negro resultará clave. El cobre se paga bien y los hurtos de cableado en infraestructuras madrileñas no son una novedad: Metro y Cercanías han sufrido episodios similares que obligaron a blindar subestaciones.
Por qué preocupa a dos semanas del Gran Premio
El robo llega cuando los operarios todavía remataban esta semana zonas de aficionados y barreras acústicas. El Gran Premio de España 2026 arranca el sábado 12 y domingo 13 de septiembre y se espera un lleno técnico en el recinto. Cualquier sustracción de cableado puede retrasar la puesta a punto de sistemas críticos, desde la megafonía hasta la señal de televisión.
El Madring no puede permitirse un agujero de seguridad en pleno estreno mundial.
El impacto va más allá del material: la seguridad del evento se revisa ahora con lupa. El suceso obliga a revisar el perímetro de un circuito que se estrena en un entorno urbano y que ya genera debate vecinal por el ruido. A eso se suma el malestar ciudadano que existía antes del robo.
Las pruebas de los monoplazas en Valdebebas han generado quejas entre vecinos del entorno por el ruido, lo que obligó a instalar barreras acústicas. Esas protecciones, precisamente, se estaban rematando durante esta misma semana.
Un antecedente incómodo para la marca Madrid
El Gran Premio de España 2026 es el primer gran evento de motor que Madrid celebra en suelo urbano desde que el Jarama dejó de albergar la Fórmula 1. La capital ha apostado por el automovilismo como escaparate internacional y espera un impacto económico millonario. Un fallo de seguridad a dos semanas de la cita no tira por tierra ese relato, pero sí lo somete a una primera prueba de fuego.
La investigación de la Policía Nacional determinará si se trató de un hurto oportunista o de una acción dirigida contra el evento. El hecho de que no haya detenidos no implica que no se vaya a detener a nadie: los robos de cable en instalaciones en construcción suelen resolverse semanas después, cuando el material aparece en chatarrerías o en el mercado negro.
Barcelona es el espejo. El Circuit de Barcelona-Catalunya, en Montmeló, ha convivido con robos de material en su perímetro durante años, y su respuesta fue blindar accesos con cámaras y vigilancia privada. El Madring, por su ubicación urbana, no puede copiar ese modelo sin más: está rodeado de zonas residenciales y de paso frecuente, lo que dificulta un cierre hermético y aumenta la exposición.
La cita del 12 y 13 de septiembre será la primera prueba internacional de un proyecto que ha generado división política en la ciudad. El Ayuntamiento defiende el retorno económico y la proyección turística; la oposición y parte del movimiento vecinal critican el impacto acústico y el coste público. El robo no cambia ese debate, pero introduce una variable inesperada: la seguridad física del evento.
El Ayuntamiento de Madrid, que impulsa el proyecto a través de Ifema, aún no han valorado lo sucedido. La cuenta atrás sigue: quedan doce días para que los motores suenen en Valdebebas.

