Junts condiciona la financiación de Cataluña a salir de la LOFCA y acusa a ERC de engañar

La dirección de Puigdemont avisa de que no negociará mejoras si el Congreso tramita el modelo pactado entre Sánchez e Illa. ERC replica que Junts no podrá vetarlo porque son mejoras para Cataluña.

Junts endurece su posición ante el CPFF: sin salida de la LOFCA, no apoyará la financiación catalana en el Congreso.

El CPFF, un trámite con aritmética de desempate

La advertencia llega a las puertas del Consejo de Política Fiscal y Financiera que el Gobierno pretende celebrar este viernes después del aplazamiento de julio. El Ejecutivo confía en superar el trámite con el voto favorable de Cataluña. La Administración General del Estado controla la mitad de los votos del pleno y la otra mitad se reparte entre las comunidades de régimen común.

Esa geometría permite a Sánchez y a Illa salvar la votación sin sobresaltos. El Gobierno de Canarias, además, acude con una disposición favorable a la financiación singular si recibe 1.300 millones adicionales al año, y blindar su Régimen Económico y Fiscal fuera del sistema común. La verdadera batalla, sin embargo, no se libra en el CPFF sino en el Congreso, donde Junts sigue siendo imprescindible.

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Por qué Junts habla de engaño y tomadura de pelo

Fuentes de la dirección de Junts consultadas por El Mundo sostienen sin tapujos que ERC está ‘engañando’ a los catalanes. Recuerdan que los republicanos vincularon su apoyo a la investidura de Salvador Illa a un concierto a la vasca y lanzan una pregunta: ‘¿Dónde está el papel donde dice que será un concierto?’.

La consigna que trasladan los neoconvergentes es contundente: ‘Si se saca a Cataluña de la LOFCA, hablemos. Si no, nada’. Y rematan con un aviso: no negociarán mejoras de última hora si no se presenta un concierto económico.

Junts rebate además las cifras de Illa y Junqueras. Asegura que Cataluña solo ganaría 200 millones, porque los 4.700 millones extra prometidos quedarían neutralizados por los 4.500 que la Generalitat debería aportar a la caja común para financiar los 21.000 millones adicionales que el Estado repartiría entre todas las autonomías.

La cuestión no es cuánto mejora el reparto, sino quién tiene la llave de la caja: Junts exige un concierto, no una mejora contable.

El cálculo de ERC y la llave de la caja

ERC responde con una tesis de presión: sostiene que ‘Junts no la vetará’ y que ‘no se lo podrá permitir’ porque son mejoras para Cataluña. Esa será la línea pública de los republicanos en las próximas semanas para intentar arrinconar a los de Puigdemont.

Observamos aquí el choque de dos modelos dentro del independentismo. ERC ha aceptado una financiación singular dentro del régimen común, con ordinalidad; Junts reclama salir de la LOFCA y acercarse al concierto foral. La diferencia no es solo técnica: es política. En enero, Sánchez y Junqueras acordaron un modelo que la exministra María Jesús Montero defendió como respetuoso con la solidaridad.

El precedente del Estatut, recortado por el Tribunal Constitucional, sigue marcando la memoria política de Cataluña, y la de buena parte del independentismo. La diferencia ahora es que el veto no vendría del Estado, sino de un partido que comparte base soberanista con ERC y disputa el mismo espacio. Puigdemont conserva la posición de bloqueo.

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El Govern de Illa, mientras tanto, evita encender la mecha. No reconoce crisis, pero la coreografía ha cambiado. Si Junts mantiene su órdago, la financiación singular puede aprobarse en el CPFF y morir en el Congreso. La próxima cita del ejecutivo con sus socios pondrá a prueba si la advertencia era táctica o una enmienda a la totalidad.