2El bolso de mano rígido con asa de cadena dorada
La clave de este bolso está en su cuerpo rígido, un recurso que la firma portuguesa domina y que dispara su aspecto de pieza cara. La carcasa de poliuretano con acabado brillante mantiene la silueta intacta en todo momento, sin que se deforme al apoyarlo o al llevarlo lleno, algo que delata inmediatamente a los bolsos baratos de estructura blanda. A eso se suman unas líneas rectas y marcadas, esquinas definidas y un cierre de cremallera superior que remata un conjunto de códigos muy reconocibles: los mismos que emplean las grandes casas en sus minaudières y bolsos de noche de los que aparecen en las alfombras rojas. El efecto es el de un accesorio que podría colgar del brazo de una invitada en una gala, no el de un complemento de low cost.
El asa de cadena dorada es el detalle que termina de redondear el engaño y convierte la pieza en algo mucho más versátil de lo que promete su tamaño compacto. Se puede llevar en la mano, como un bolso de ceremonia de toda la vida, o colgar al hombro e incluso en bandolera gracias a esa cadena, que además introduce el contraste metálico justo para elevar cualquier estilismo de entretiempo: un conjunto de traje, una gabardina o un vestido de punto agradecen ese punto de luz dorada. Con unas dimensiones pensadas para lo esencial, encaja tanto en una comida fuera como en un plan de tarde, y todo por menos de 20 euros, un precio que en cualquier firma de lujo apenas cubriría uno de sus eslabones.

