No dejes escapar los últimos higos de temporada: prepara esta tarta de higos con miel y almendra

La almendra molida y un glaseado de miel templada logran una jugosidad que recuerda a la tarta de Santiago. Aguanta tres días en un recipiente hermético y sirve igual para desayunar que para merendar.

Cada septiembre me pasa lo mismo: los higos maduros se estropean antes de usarlos; esta tarta de higos con miel y almendra lo arregla. Jugosa como una tarta de Santiago y con un aroma a dulces árabes que llena la cocina antes de hornear.

El punto está en la almendra molida, que sustituye parte de la harina y deja una miga húmeda. No lleva mucho azúcar para lo golosa que resulta; la miel templada del final acaba de redondear el dulzor sin empalagar. Además, no hay que batir la harina en exceso: con integrarla basta.

El secreto del éxito

  • Batido de 8 minutos: mantequilla, azúcar y ralladuras han de quedar pálidos y aireados para que la base suba sin recurrir a más levadura.
  • Higos sin pelar: córtalos en mitades o cuartos y colócalos sobre la masa; su jugo se integra durante el horneado y evita que el pastel quede seco.
  • Miel templada en caliente: se aplica al sacar el molde y sella la superficie con un brillo fino que no empalaga.

Ingredientes

  • 130 g de mantequilla a temperatura ambiente
  • 165 g de azúcar blanco
  • 3 huevos medianos
  • 180 g de almendra molida
  • 75 g de harina de trigo
  • 8 g de levadura química
  • Ralladura de limón al gusto
  • Ralladura de naranja al gusto
  • 100 g de almendra laminada
  • 8 higos maduros
  • 80 g de miel suave
  • Mantequilla para engrasar el molde

Paso a paso: así se hornea sin dramas

Calienta el horno a 180 °C con calor arriba y abajo y engrasa con mantequilla un molde desmontable de 20 centímetros. En un bol grande, bate la mantequilla a temperatura ambiente con el azúcar y las ralladuras de limón y naranja durante 8 minutos, hasta que la mezcla esté pálida y esponjosa.

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Incorpora los huevos de uno en uno; no añadas el siguiente hasta que el anterior esté completamente integrado. Después agrega la almendra molida, la harina de trigo y la levadura química, y mezcla solo hasta que no queden restos secos.

Vuelca la masa en el molde y alísala con una espátula. Corta los higos en mitades o cuartos según el tamaño y colócalos sobre la superficie; remata con las almendras laminadas por toda la capa superior.

Hornea durante 50 minutos. Sabrás que está listo cuando la superficie esté dorada y un palillo salga limpio; si los higos se hunden un poco en la masa, es buena señal, porque su jugo lo empapa todo.

Hornearla sin prisa y pintar con miel en caliente convierte una base de almendra sencilla en un pastel con alma de obrador.

Nada más sacarlo del horno, templa la miel unos segundos en el microondas y píntala sobre la tarta caliente. La miel fría se apelmaza; templada se desliza y crea un glaseado fino que sella la humedad.

Variaciones y maridaje

Puedes tomarla tibia, pero está aún mejor al día siguiente. Para conservarla, guarda la tarta en un recipiente hermético hasta tres días; si tu cocina es húmeda, la nevera alarga su vida útil sin secarla.

Para maridar, un moscatel o un vino de cosecha tardía encaja con la miel y los higos; en desayunos, un café con leche o un té negro con especias funciona igual de bien.

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Si el molde no es desmontable, no pelees: usa papel de horno y deja que enfríe 10 minutos antes de desmoldar. También puedes sustituir parte de los higos por brevas si las encuentras antes que los primeros fríos.

Si vas con prisa, bate la mantequilla solo 4 minutos; quedará menos aireada, pero la almendra y la fruta disimulan casi todo. Eso sí, no toques la temperatura del horno; con la miel y los higos encima, un calor suave es lo que evita que la base quede cruda.