La multinacional tecnológica española GMV ha sido seleccionada por la OTAN para formar parte de su Cyber Security Dynamic Marketplace (CSDM), un marco de contratación diseñado para que la Alianza pueda incorporar con mayor rapidez capacidades y servicios especializados frente a unas amenazas digitales cada vez más sofisticadas. La decisión abre a la compañía española la puerta a competir por futuros contratos en áreas consideradas críticas para la seguridad de las infraestructuras y sistemas aliados.
La selección se produce a través de la Agencia de Comunicaciones e Información de la OTAN (NCIA) y supone un nuevo reconocimiento para la trayectoria de GMV en el ámbito de la ciberseguridad, un sector que se ha convertido en uno de los principales frentes de la defensa moderna. El nuevo mecanismo pretende proporcionar a la Alianza un acceso más ágil y flexible a tecnologías y conocimiento especializado.
El movimiento adquiere especial relevancia en un escenario en el que los países aliados están reforzando sus capacidades para proteger redes, sistemas de mando, infraestructuras críticas y servicios digitales frente a ataques que pueden comprometer tanto operaciones militares como organismos públicos.

Un mercado de la OTAN para responder más rápido a las amenazas digitales
El Cyber Security Dynamic Marketplace permitirá a la NCIA recurrir a contratos específicos derivados del marco para cubrir diferentes necesidades de ciberseguridad. La fórmula busca reducir los tiempos necesarios para incorporar soluciones tecnológicas y conocimientos especializados, una cuestión especialmente relevante cuando las amenazas evolucionan con mayor rapidez que los tradicionales ciclos de adquisición de defensa.
GMV queda así habilitada para competir por futuros contratos en distintas áreas. Entre ellas se encuentran la gestión de identidades, credenciales y accesos, la seguridad de redes y perímetro, la protección de entornos cloud, las plataformas destinadas a detectar y analizar amenazas, la gestión de vulnerabilidades y exposición y las capacidades de análisis forense digital y evidencias.
La amplitud de estas áreas refleja hasta qué punto la ciberseguridad ha dejado de ser un elemento exclusivamente técnico para convertirse en una pieza central de la defensa. La protección de una red militar, la identificación de usuarios autorizados o la detección de una intrusión pueden resultar tan determinantes para una operación como otros sistemas tradicionales.
De las redes seguras a la arquitectura Zero Trust
La participación de GMV en este marco permitirá a la compañía poner a disposición de la OTAN capacidades relacionadas con arquitecturas Zero Trust, monitorización cibernética, detección de amenazas, seguridad en la nube, gestión de vulnerabilidades y análisis forense digital.
El objetivo de estas tecnologías es reforzar la capacidad de las organizaciones para detectar comportamientos anómalos, limitar el impacto de una intrusión y recuperar el control de sus sistemas ante un incidente. En el ámbito militar, donde una interrupción de las comunicaciones o de determinados sistemas digitales puede afectar directamente a una misión, la resiliencia se convierte en un factor estratégico.
GMV llega a este nuevo escenario con experiencia previa en soluciones destinadas a organizaciones gubernamentales europeas e internacionales. La empresa señala que ha trabajado en comunicaciones gubernamentales seguras, infraestructuras críticas, seguridad cloud, monitorización cibernética, gestión de identidades y sistemas de defensa críticos para las misiones, con proyectos para organismos como EUSPA, ESA, Red.es y el Departamento de Seguridad Nacional de España.
Esa trayectoria es precisamente uno de los activos que puede utilizar para competir por los futuros contratos derivados del CSDM.
GMV refuerza su posición dentro de la defensa europea
Para la compañía española, la entrada en el Cyber Security Dynamic Marketplace de la OTAN supone algo más que la incorporación a un nuevo catálogo de proveedores. El marco le permitirá competir por oportunidades que se desarrollen posteriormente y consolidar su presencia en uno de los ámbitos con mayor crecimiento dentro de la defensa occidental.
José Prieto, director de Estrategia Global y Desarrollo de Negocio para Defensa y Seguridad de GMV, considera la selección un reconocimiento al recorrido de la compañía en el suministro de soluciones de ciberseguridad orientadas a misiones críticas. Según explica, el marco permitirá seguir apoyando los objetivos de ciberdefensa de la OTAN mediante tecnologías avanzadas y conocimiento especializado destinado a reforzar la resiliencia de su infraestructura digital.
La decisión llega además en un momento en el que la ciberdefensa ocupa un espacio cada vez mayor dentro de las estrategias de seguridad de los países europeos. Las redes de comunicaciones, los centros de datos, los sistemas de mando y control y las infraestructuras críticas forman parte de un mismo ecosistema cuya protección resulta esencial para mantener la capacidad de respuesta de las fuerzas armadas.

Una compañía española con más de 4.000 profesionales
La operación también pone el foco sobre la dimensión internacional alcanzada por GMV. El grupo tecnológico, fundado en España en 1984, cuenta actualmente con más de 4.000 profesionales y presencia mediante filiales en numerosos países, entre ellos Estados Unidos, Alemania, Francia, Polonia, Portugal, Reino Unido, Países Bajos y Bélgica.
En 2025 obtuvo unos ingresos superiores a 510 millones de euros, mientras que el 75% de su facturación procede de proyectos internacionales desarrollados en los cinco continentes. La compañía mantiene además una apuesta relevante por la investigación y el desarrollo, con una reinversión superior al 10% de sus beneficios en I+D.
Dentro de su negocio de Defensa y Seguridad, la ciberseguridad se ha convertido en una de sus áreas estratégicas de especialización, junto a las comunicaciones seguras, el mando y control multidominio, las infraestructuras críticas, los entornos cloud seguros, la gestión de identidades y la inteligencia artificial.
La entrada en el mercado de contratación de la OTAN refuerza así una línea de negocio directamente vinculada a las nuevas necesidades de las fuerzas aliadas. GMV podrá competir en próximos contratos para aportar capacidades destinadas a proteger los sistemas digitales de la Alianza, en un escenario en el que la frontera entre seguridad informática y defensa nacional es cada vez más difusa.
El mensaje que deja la decisión de la NCIA es claro: la OTAN necesita incorporar tecnología especializada con rapidez y las empresas capaces de proteger sus redes y sistemas tendrán un papel creciente. Para GMV, formar parte del CSDM supone situarse en esa carrera y aspirar a nuevos contratos de ciberseguridad de la Alianza Atlántica.
