El Ayuntamiento de Sevilla ha aprobado este jueves el anteproyecto y los pliegos para rehabilitar integralmente el Auditorio Rocío Jurado, cerrado desde 2022 y que volverá a abrir con una concesión demanial de 60 años y un canon anual de 400.000 euros para las arcas municipales.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El Ayuntamiento de Sevilla ha dado luz verde a la licitación para rehabilitar el Auditorio Rocío Jurado, cuyo cierre se prolonga desde 2022.
- ¿Dónde y quién? La intervención se desarrollará en la isla de la Cartuja, junto al Guadalquivir, y será financiada íntegramente por la empresa adjudicataria.
- ¿Qué supone para los ciudadanos? El recinto, con capacidad para 15.339 espectadores, podrá acoger grandes conciertos y espectáculos durante todo el año, y la ciudad recibirá un canon mínimo anual de 400.000 euros.
Una rehabilitación integral con inversión privada y sin coste para las arcas municipales
La operación contempla una inversión prevista de 43.907.629 euros, que correrá íntegramente a cargo de la empresa que resulte adjudicataria. El alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, ha asegurado que el proyecto «no comprometerá un solo euro de dinero público» y que salda «una deuda histórica con el patrimonio de la ciudad».
Tras la intervención, el auditorio contará con una cubierta que respetará su diseño original, una acústica renovada y capacidad para 15.339 espectadores, el mayor aforo del sur de España para un auditorio. El recinto, levantado con motivo de la Exposición Universal de 1992, ha sufrido varios incendios en los últimos meses y se encontraba en una situación de abandono que el gobierno municipal quiere revertir.
El pliego aprobado incluye la ejecución, conservación, mantenimiento y posterior reversión al Ayuntamiento de Sevilla al término de la concesión. La actuación también modernizará la plaza principal de acceso, que se integrará en el paisaje urbano de la Cartuja.
Concesión demanial por 60 años y un canon anual de 400.000 euros
La empresa adjudicataria explotará el Auditorio Rocío Jurado durante un periodo máximo de seis décadas. A cambio, el Ayuntamiento de Sevilla percibirá un canon mínimo anual de 400.000 euros, una cantidad que se incrementará de forma fija y acumulativa un 2% anual.
El modelo de concesión demanial permite que la inversión privada asuma el coste total de la rehabilitación y, al finalizar el contrato, el recinto revertirá de nuevo a la ciudad. La fórmula elegida responde a la necesidad de garantizar la viabilidad financiera, técnica y urbanística de un equipamiento que aspira a funcionar durante todo el año.
Con 15.339 butacas, el Auditorio Rocío Jurado será el mayor recinto de espectáculos del sur de España y devolverá a la Cartuja su vocación de gran polo cultural.
La licitación llega en un momento en el que el gobierno municipal impulsa la transformación de la isla de la Cartuja, con proyectos culturales, deportivos y de innovación. «Seguiremos trabajando para que la isla recupere el protagonismo que merece, tres décadas después de la Expo del 92», ha señalado Sanz.
La Lectura Andaluza
La reapertura del Auditorio Rocío Jurado no es solo una noticia de gestión cultural: es un termómetro del momento que vive Sevilla y, por extensión, Andalucía. La comunidad concentra algunos de los grandes equipamientos culturales del sur de Europa, pero en los últimos años ha competido con destinos como Málaga o Valencia por atraer grandes giras y festivales. Recuperar un espacio con capacidad para 15.339 espectadores sitúa a la capital hispalense en una posición clave para captar eventos de primer nivel.
Para los andaluces, el impacto se traduce en empleo vinculado a la producción de espectáculos, hostelería, transporte y turismo cultural. Un recinto de esta magnitud, operativo todo el año, puede generar actividad en la Cartuja y en los barrios cercanos. Además, el canon de 400.000 euros (actualizado un 2% anual) refuerza los ingresos municipales sin recurrir a subidas de impuestos ni a deuda pública.
La proyección es clara: una vez adjudicada la concesión, la rehabilitación deberá ejecutarse en los plazos que fije el pliego, y la ciudad tendrá que vigilar que el proyecto respete el diseño original del auditorio y su integración junto al Guadalquivir. Lo que viene ahora es la apertura de ofertas. Después, la obra. Y, por último, la prueba de sonido que marcará el regreso de un icono de la Expo 92.

