La centroizquierda de Magdalena Andersson gana las elecciones en Suecia y la ultraderecha se desinfla

El sondeo a pie de urna de SVT otorga al bloque de Andersson un 51,3% frente al 46,8% de la derecha y hunde a los Demócratas de Suecia al 17,2%. El reto de Andersson será pactar un programa común con Verdes, Centro e Izquierda.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El sondeo a pie de urna de la televisión pública sueca SVT da al bloque de centroizquierda de Magdalena Andersson un 51,3% frente al 46,8% de la derecha de Ulf Kristersson.
  • ¿Quién está detrás? Socialdemócratas, Verdes, Centro e Izquierda suman mayoría; los Demócratas de Suecia retroceden al 17,2% y pierden el segundo puesto.
  • ¿Qué impacto tiene? Andersson tendría que pactar con tres socios; en la UE se lee como un freno al giro de la derecha sueca y un refuerzo de la socialdemocracia nórdica.

La socialdemócrata Magdalena Andersson gana las elecciones en Suecia, según el sondeo a pie de urna difundido por la televisión pública SVT tras el cierre de los colegios electorales. El bloque de centroizquierda obtendría el 51,3% de los votos, frente al 46,8% de la derecha que lidera el primer ministro Ulf Kristersson.

Los sondeos a pie de urna otorgan a Andersson 4,5 puntos de ventaja

La distancia de 4,5 puntos se explica en parte por el retroceso de los ultraderechistas Demócratas de Suecia (SD), que caen tres puntos hasta el 17,2% y dejan de ser la segunda fuerza del país. Los socialdemócratas se mantienen como partido más votado con el 28,4%; los conservadores moderados sacan el 18,1%. Los Verdes registran la mayor subida y los liberales salvan por poco el umbral del 4%.

El canal privado TV4 confirma la tendencia, aunque ajusta la ventaja: 51,3% para la oposición frente a 47% para el bloque de Gobierno. Son números de sondeo, no resultados definitivos. Politico advierte de que algunos análisis lo dan demasiado igualado para cantar victoria.

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De confirmarse, los socialdemócratas volverían al Gobierno dos años después. Pierden casi dos puntos respecto a 2022, pero el castigo mayor recae sobre la derecha: su socio de extrema derecha ya no arrastra suficientes votos. Los Demócratas de Suecia rompen la racha alcista que mantenían desde su entrada en el Parlamento en 2010 y ceden la segunda posición a los conservadores.

Kristersson había gobernado durante cuatro años con el respaldo externo de los ultranacionalistas y había anunciado que los incorporaría formalmente al Ejecutivo si ganaba. No habría ocasión. El Partido Moderado se queda sin aliados viables fuera del bloque de la derecha, que ya no suma.

Qué necesita Andersson para gobernar: tres socios y un programa por escribir

El tablero sueco obliga a Andersson a articular una mayoría con los Verdes, el Centro y la Izquierda. Las diferencias en impuestos y energía son reales. La Izquierda reclama puestos en el Ejecutivo. El rechazo a la extrema derecha puede funcionar como nexo, pero no es programa de gobierno.

Andersson ha endurecido el discurso en inmigración y seguridad. Mantiene una política migratoria restrictiva, propone penas más duras contra el crimen organizado y refuerza policías y prevención para frenar el reclutamiento de menores por bandas. La socialdemocracia sueca ya no es la de Olof Palme.

El retroceso de los Demócratas de Suecia no es un giro moral: es la constatación de que su agenda ha dejado de movilizar incluso a los votantes que priorizan migración y seguridad.

El Eje del Poder Europeo

En Bruselas, el regreso socialdemócrata a Estocolmo se lee en clave de geometría política. Suecia ha sido durante la última legislatura un socio incómodo para la Comisión en materia climática y migratoria, alineado con el bloque del norte y con los votos de la extrema derecha en el Consejo. Una coalición liderada por Andersson devolvería a Suecia al carril tradicional de cooperación, aunque con una agenda migratoria mucho más restrictiva de lo que la izquierda sur europea querría.

Para España, la victoria de Andersson no es un espejo automático. El PSOE observa con interés la recuperación de un partido hermano nórdico, pero la política migratoria sueca choca con la narrativa de acogida que Moncloa defiende en Bruselas. Observamos que la socialdemocracia europea sigue ganando elecciones cuando endurece el discurso de seguridad; ese dato sí viaja a Madrid, aunque Moncloa lo matice hacia políticas de integración europea, no de cierre.

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El riesgo inmediato es de bloqueo. Si el recuento final ajusta la ventaja al entorno del 2%, Andersson podría necesitar apoyos puntuales del Centro y la Izquierda que hoy no están garantizados. La próxima ventana crítica es el recuento definitivo y la ronda de consultas con el presidente del Parlamento sueco, paso previo a la formación de Gobierno.