Moeve coloca este jueves la primera piedra de su planta de hidrógeno renovable de 300 MW en Huelva

La planta, primera fase del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde, arranca en Palos de la Frontera con 300 MW y 3.000 millones de inversión. La compañía prevé 10.000 empleos y evitar seis millones de toneladas de CO2 al año.

Moeve coloca este jueves la primera piedra de su planta de hidrógeno renovable de 300 MW en Huelva, con 3.000 millones.

Una planta de 300 MW que activa la primera fase del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde

Las obras arrancan en una parcela de la compañía situada junto al Parque Energético La Rábida, en Palos de la Frontera. La planta onubense es la primera pieza del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde, el proyecto con el que la compañía quiere desplegar una capacidad de electrólisis de 2 gigavatios en la comunidad.

De esa cifra, 1 GW se instalará en el polo onubense y otro en San Roque, dentro del Parque Energético del Campo de Gibraltar. La previsión de producción del conjunto asciende a 300.000 toneladas anuales de hidrógeno verde, una cifra que permitirá a la compañía abastecer tanto a sus propios procesos como a clientes industriales.

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La compañía calcula que el proyecto movilizará 3.000 millones de euros y 10.000 puestos de trabajo, de los que alrededor de 1.000 serían directos. Además, aspira a actuar como tractor para más de 400 pymes y autónomos.

Moeve está controlada por el fondo soberano Mubadala, con un 63%, y por la firma de inversión The Carlyle Group, con el 37% restante. El diseño original situaba la entrada en operación de la planta onubense en 2026 y su capacidad máxima en 2028. A ello se suma el acuerdo con el Puerto de Róterdam para impulsar un corredor marítimo de hidrógeno verde entre el sur y el norte de Europa.

La producción se destinará, sobre todo, a descarbonizar procesos industriales propios y de clientes, y a impulsar combustibles sostenibles para el transporte pesado, marítimo y aéreo. El conjunto del valle evitará la emisión de seis millones de toneladas de CO2 al año.

El hidrógeno renovable de Huelva aspira a convertir el sur de España en la puerta europea de los combustibles limpios.

Un corredor marítimo con Róterdam y 7 GW de renovables

Para alimentar la electrólisis, el grupo planea desarrollar proyectos eólicos y fotovoltaicos por 7 GW de potencia y cerrar acuerdos con otros productores de energía renovable en Andalucía y el resto de España. El proyecto quiere aprovechar la cercanía de los puertos de Huelva y Algeciras para convertir la región en un polo de producción y exportación de combustibles renovables. Ambos puertos son puertas de salida habituales del tráfico industrial y energético del sur de Europa, y permitirían conectar la producción onubense con los grandes centros de consumo del Atlántico.

El consejero delegado de Moeve, Maarten Wetselaar, ha defendido que la compañía está creando las condiciones para que se desarrollen proyectos de escala capaces de configurar el nuevo mercado del hidrógeno. Sobre la transposición de la directiva europea RED III, considera que va en la buena dirección, aunque reclama mucha más ambición para cumplir los objetivos de descarbonización. La compañía confía en que esa normativa genere demanda y refuerce la independencia energética de Europa, un argumento que Wetselaar vincula directamente a los objetivos de descarbonización.

Moeve Huelva

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La Lectura Andaluza

El despegue del hidrógeno renovable llega en un momento en el que Andalucía busca reindustrializarse sin perder su músculo energético. La comunidad ya concentra un entramado de refinerías, plantas químicas y puertos industriales que la convierten en candidata natural para liderar la transición energética. La provincia de Huelva lleva décadas ligada al refino y a la química: el polo de La Rábida es desde los años sesenta uno de los motores industriales del sur de la península.

Que una inversión de este calado recaiga en Huelva y en el Campo de Gibraltar no es casual, sino una prolongación lógica de ese tejido productivo.

Para el ciudadano de a pie, la promesa más tangible es el empleo. La cifra de 10.000 puestos de trabajo, 1.000 de ellos directos, se notaría sobre todo en la provincia onubense y en el entorno del Campo de Gibraltar, dos zonas que han vivido de la industria y que necesitan relevo generacional. A eso se suma el arrastre sobre más de 400 pymes y autónomos, que son los que acaban moviendo la economía local: talleres, transportistas, montajes eléctricos, servicios auxiliares. De prosperar, el proyecto daría estabilidad a un mercado laboral muy castigado en los municipios industriales cuando los ciclos de refinado se contraen.

La proyección pasa por dos fechas: la entrada en operación de la primera fase, prevista en el calendario original para después de 2026, y el alcance de la capacidad máxima, situado en 2028. Con el foco puesto en el corredor marítimo entre los puertos andaluces y Róterdam, el proyecto puede consolidar a Andalucía no solo como productora, sino como exportadora de hidrógeno verde hacia el norte de Europa. La próxima cita industrial será, precisamente, la colocación de esa primera piedra el jueves en Palos de la Frontera. A partir de ahí, tocará medir si los plazos administrativos y los acuerdos de compra acompañan al ritmo inversor.

La lectura es clara: el sur de España quiere dejar de mirar la transición energética como un riesgo y empezar a contarla como una oportunidad. Si el Valle Andaluz del Hidrógeno Verde cumple sus previsiones, Huelva no será solo la provincia de la refinería de La Rábida, sino la puerta de entrada de los combustibles renovables que Europa necesita.