EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El Gobierno central ha elevado la presión sobre el presidente de Ceuta, Juan Vivas, para que traslade a la Península a los menores migrantes que siguen en la calle.
- ¿Quién está detrás? La Moncloa y el Gobierno ceutí, enfrentados por la tutela legal de los menores.
- ¿Qué impacto tiene? Entre 700 y 1.000 menores duermen al raso; 2.048 ya han sido filiados en centros de acogida.
El Gobierno central presiona a Juan Vivas, presidente de Ceuta, para trasladar a la Península a los menores migrantes que siguen en las calles.
La crisis de acogida que desborda la ciudad autónoma
Ceuta arrastra desde hace meses el desbordamiento de su sistema migratorio. Los datos no dejan lugar a dudas: 2.048 menores ya han sido filiados en centros y, según las estimaciones del Gobierno central, entre 700 y 1.000 siguen durmiendo al raso.
La tutela legal de estos menores recae en la administración autonómica ceutí, de acuerdo con la normativa de protección a la infancia. Desde la Moncloa insisten en que Vivas no ha solicitado formalmente el traslado a centros peninsulares, pese a que la competencia corresponde al Gobierno de Ceuta.
La disputa competencial entre Moncloa y Vivas
La tensión entre administraciones se ha hecho visible este miércoles en el Congreso. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha respondido con contundencia en los pasillos: “Eso a Vivas, pregúntale”. Una frase corta y directa que resume un choque que va más allá del protocolo.
En Moncloa atribuyen una intencionalidad política a la actitud del presidente ceutí. Según fuentes del Ejecutivo, Vivas estaría actuando “a las órdenes de Génova” para no solicitar el traslado. El dirigente del PP en Ceuta evita de momento activar ese mecanismo, mientras los menores siguen expuestos a la calle.
Ceuta tiene la tutela de miles de menores y, al mismo tiempo, la frontera más desigual de Europa: la crisis no es solo administrativa, es humanitaria.
Las entidades de infancia llevan meses pidiendo soluciones y advierten de que cada noche al raso aumenta el riesgo para la salud física y mental de los chicos. La la exposición permanente a la calle convierte en urgente lo que para la política parece un pulso sin final.
El Pulso Territorial
Ceuta es una ciudad autónoma con competencias singulares y una frontera que condiciona toda su agenda política. El gobierno ceutí, que preside Juan Vivas desde hace años, ha convertido la gestión migratoria en un terreno de fricción con el Ejecutivo central. Cuando Moncloa pide un traslado formal de menores, Vivas responde que la responsabilidad no se puede derivar sin recursos.
La presión recuerda a la que vivió Canarias durante las crisis de 2020 y 2023, cuando el Gobierno central tuvo que arbitrar traslados para aliviar el colapso de los centros de acogida. Entonces, como ahora, la discusión competencial se impuso durante semanas a la urgencia humanitaria.
La pelota queda en el tejado del gobierno ceutí. Sin petición formal no hay traslado, y sin traslado la situación en la calle puede prolongarse durante el otoño. La contradicción es evidente: las dos administraciones se culpan entre sí mientras los datos de menores no dejan de crecer.
Ficha Autonómica
- El caso: La crisis migratoria de Ceuta ha dejado a entre 700 y 1.000 menores migrantes en las calles, mientras 2.048 han sido filiados en centros de acogida.
- Datos importantes: La tutela corresponde al Gobierno de Ceuta; el Gobierno central exige una solicitud formal de traslado a la Península.
- Resumen: Moncloa presiona a Juan Vivas para que active el mecanismo de reparto, pero no hay acuerdo ni solicitud formal. El desbloqueo queda pendiente.
