Nestlé ha invertido cerca de 12 millones de euros en agricultura regenerativa en España desde 2021, una cantidad repartida entre unos 500 agricultores y ganaderos de su cadena de valor.
Doce millones en cinco años: el mapa de una inversión que empieza en el campo
La compañía sostiene que casi dos tercios de las emisiones de gases de efecto invernadero del planeta proceden de la agricultura y la ganadería. De ahí que su hoja de ruta hacia las cero emisiones netas en 2050 se juegue, sobre todo, en las explotaciones que le venden materia prima. El enfoque se apoya en la agricultura regenerativa, orientada a restaurar el suelo. Los 12 millones se engloban dentro de los más de 112 millones de euros que el grupo ha destinado a sostenibilidad en toda su cadena de valor en España en los últimos cinco años.
El primer frente es el tomate. La fábrica de Solís en Miajadas (Cáceres) trabaja con campos extremeños bajo el programa ‘Solís Responsable’, avalado por la certificación de Producción Integrada de Extremadura. Todas las salsas de tomate Solís que salen de esa planta se elaboran ya con frutos cultivados con técnicas regenerativas: rotación de cultivos, setos que fomentan la fauna útil y cubiertas vegetales en invierno.
El segundo frente es el cereal. En campos de Castilla y León y Navarra, 26 agricultores cultivan la materia prima de las papillas infantiles que Nestlé fabrica en La Penilla de Cayón (Cantabria). Son cerca de 5.000 hectáreas y unas 20.000 toneladas de grano, ya con mínimo laboreo, siembra directa y rotación. Desde 2021 la compañía ha invertido 1,5 millones de euros y prevé alcanzar los 3 millones en 2027. El recorte declarado es del 40% de media en las toneladas de CO2e emitidas.
El tercer frente es la leche. Más de 110 granjas de Galicia, Asturias y Cantabria participan en un proyecto que Nestlé desarrolla con la Fundación Global Nature desde 2021 y que ha movilizado más de 6 millones de euros. Las medidas van de la fertilización individualizada a la siembra de leguminosas, y de la instalación de placas solares a la cubrición de las fosas de purines. A finales de 2024, esas explotaciones habían recortado más de 43.600 toneladas de CO2e. Aquí no hay proyección.
La transición agraria ya aparece en el balance: 43.600 toneladas de CO2e menos en las granjas y un 40% de recorte en el cereal.
Qué reduce ya la compañía y qué queda para 2050
Conviene separar dos cosas. Una es el compromiso: cero emisiones netas en 2050, un horizonte que comparten buena parte de las grandes alimentarias. Otra es la acción ya medida: las 43.600 toneladas de CO2e recortadas en las granjas y el 40% del cereal son datos cerrados, no proyecciones. Una cosa es el compromiso; otra, el recorte auditable. La etiqueta ‘netas’ tampoco equivale a cero emisiones: los marcos internacionales admiten absorciones y compensaciones para cerrar la última parte del recorte.
Un objetivo a 2050 no vale nada sin recortes intermedios que se puedan auditar en la cuenta del año en curso.
El reparto de los 12 millones no es homogéneo: más de 6 millones se concentran en algo más de un centenar de granjas lecheras, mientras el programa de cereal ha movilizado 1,5 millones entre 26 explotaciones. La lógica de fondo es la del Scope 3: en una compañía alimentaria, la mayor parte de la huella no sale de sus fábricas, sino de lo que compra a terceros.
La directiva europea de información corporativa sobre sostenibilidad (CSRD), impulsada por la Comisión Europea, y la Taxonomía Verde empujan a las grandes empresas a medir y publicar esas emisiones de la cadena de valor. El efecto dominó alcanza al proveedor pequeño: quien quiera seguir vendiendo a un gran grupo tendrá que documentar cómo cultiva, cuánto fertiliza y qué emite.
📊 Impacto ecológico en cifras
- CO2 evitado: Más de 43.600 toneladas de CO2e en las granjas lecheras y un 40% de media en el cereal, según los datos del programa.
- Capacidad: Unos 500 agricultores y ganaderos implicados y cerca de 5.000 hectáreas de cereal en Castilla y León y Navarra.
- Inversión: Cerca de 12 millones de euros desde 2021, dentro de los más de 112 millones destinados a sostenibilidad en España.
- Equivalencia tangible: Toda la salsa de tomate Solís, el cereal de las papillas infantiles y más de 110 granjas de leche del Cantábrico.
Por qué el campo decide el Net Zero de la industria alimentaria
El movimiento no es exclusivo de Nestlé. La mayoría de los grandes grupos alimentarios ha trasladado su inversión climática al origen de la materia prima, porque ahí está el grueso de su huella. Lo singular del caso español es el método: la compañía no se limita a comprar grano o leche, sino que financia la transición técnica de la explotación y acompaña al productor en medidas que tardan años en dar resultado. Ahí está la diferencia.
El precedente más claro está en el propio tomate: ‘Solís Responsable’ arrancó hace más de una década y solo después ha derivado hacia lo regenerativo. Eso da una pista del calendario real. Con los estándares que exigen objetivos intermedios y verificables —el marco de SBTi es el más extendido—, la pregunta pertinente no es cuánto se anuncia, sino cuánto se recorta cada año. El calendario manda.
El relevo generacional, la pieza que no aparece en el balance
Hay un punto que no se mide en toneladas de CO2e: quién seguirá al frente de las granjas. Nestlé impulsa en Cantabria, junto a Veterinarios Asociados, un programa de agroemprendimiento de diez meses que combina formación teórica —calidad de la leche, bienestar animal, rentabilidad— con prácticas en las propias explotaciones. Desde 2021 han pasado por él más de 40 jóvenes ganaderos. Sin relevo no hay descarbonización que aguante una década.
Queda una pregunta razonable: ¿esto cambia algo en el carrito de la compra? Cambia en el origen. El tomate de Solís, las papillas de cereal y la leche condensada que se producen en Miajadas, La Penilla de Cayón, Pontecesures y Sebares ya salen de explotaciones con prácticas regenerativas. Cada nueva exigencia a un proveedor arrastra a los que vienen detrás. El campo no corre; madura.
🌍 El Impacto Real para el Futuro
- Beneficio medible: 43.600 toneladas de CO2e ya recortadas en granjas y un 40% de reducción en cereal, con cerca de 5.000 hectáreas bajo manejo regenerativo.
- Modelo que cambia: El proveedor agrario deja de ser un coste y pasa a ser socio de la descarbonización, financiado por el comprador.
- Para las próximas generaciones: Suelos más fértiles y explotaciones con relevo: más de 40 jóvenes ganaderos formados en Cantabria desde 2021.

