La empresa alicantina exportadora International Lovecherry factura cuatro millones de euros al año y vende en más de 60 países desde su sede de Callosa de Segura.
La compañía nació en 2018 sin que su fundador, Gonzalo Zaragoza, conociera a fondo el negocio. «Cuando empecé en este sector, el 1 de enero de 2018, no tenía ni un solo cliente. Hoy vendemos a más de 60 países», resume el empresario, curtido en sectores tan dispares como la alimentación animal, los accesorios para la automoción o el comercio internacional. El suyo arrancó en el terreno de los «juguetes eróticos», pero se ha consolidado en el del bienestar íntimo, un cambio de nombre que, dice, refleja un cambio real en lo que busca el cliente.
Mayorista y fabricante a la vez, International Lovecherry trabaja con 20 marcas propias y un catálogo de más de 20.000 referencias. Vende vibradores, pero también lubricantes y lencería. Tiene penetración consolidada en Europa, Estados Unidos, Australia y Rusia. Desarrolla en la Vega Baja —con almacenes verticales inteligentes robotizados— y produce en China.
Desde 2018 ha vendido más de cuatro millones de juguetes y artículos. El modelo empezó volcado en la distribución, y ha ido girando hacia las marcas y los desarrollos propios. Su última novedad es ActiveJoy, una aplicación móvil diseñada para controlar dispositivos conectados por smartphone y para conectar a distancia a dos usuarios.
Entre sus productos estrella, el fundador destaca el calendario de adviento que la firma lanza cada año y que muchas empresas acaban regalando a sus empleados. A eso se suma un juguete masturbador masculino que actúa por vídeo y un equipo que ya trabaja en incorporar la inteligencia artificial a sus aplicaciones.
La estructura es pequeña: 11 personas en plantilla y una red amplia de colaboradores. El negocio mira sobre todo hacia fuera. Alrededor del 61% de la facturación procede de mercados internacionales, mientras que el 39% corresponde al mercado español. Y sobre el supuesto tabú español, Zaragoza tiene su propia tesis: «El problema de España no es el tabú, es el dinero». El precio medio de estos productos ronda los 50 euros.
La empresa alicantina exportadora no vende solo placer: vende bienestar íntimo y lo hace en 60 países con marca propia.
De Callosa de Segura al mundo: así se construye una marca que vende en 60 países
La provincia de Alicante es un territorio empresarialmente ecléctico: aquí convive una firma de cohetes como PLD Space con otra de mobiliario de diseño como ACTIU. En ese mapa, International Lovecherry ocupa un nicho que hace dos décadas era marginal. Cuando Zaragoza hizo su primer estudio de mercado, hace 25 años, no le gustó lo que vio. «Estos productos se vendían en tiendas oscuras, en cabinas… mal. Ahora todo ha cambiado», explica.
El cambio de relato es también un cambio de negocio. En el norte de Europa, recuerda, ya había escaparates en la calle que vendían estos productos al lado de una carnicería. En España, cuando él empezó, el sector iba «en pañales». Hoy la firma exporta a mercados como Estados Unidos, Australia o Rusia, y prepara su desembarco en el centro de València: la firma Belover tiene previsto abrir tienda próximamente.
De ‘juguetes eróticos’ a ‘bienestar íntimo’: el cambio de relato del sector
Zaragoza insiste en una idea: el cliente ya no busca solo placer. Busca «productos para estar bien, para encontrarse consigo mismo, para relajarse antes de acostarse o para conectarse con su pareja que está de viaje». Ese desplazamiento semántico —del juguete erótico al bienestar íntimo— es el mismo que ha vivido el sector en los últimos años.
La compañía desarrolla cada año un calendario de adviento que muchas empresas compran para regalar a su plantilla. Un dato que resume el giro: ya no es un producto de consumo íntimo escondido, sino un regalo corporativo. El catálogo supera las 20.000 referencias y combina hardware, software y conectividad.
El Escenario Valenciano
La historia de International Lovecherry encaja en un patrón reconocible de la Comunitat Valenciana: empresas pequeñas, de base familiar o fundacional, que crecen mirando al exterior. El Consell de Pérez Llorca, el gobierno autonómico que preside Juanfran Pérez Llorca con el apoyo de Vox, ha situado la internacionalización y el tejido industrial entre sus prioridades declaradas, en un contexto de tensión con el Gobierno central por la financiación autonómica. La provincia de Alicante, con la Vega Baja como epicentro agroindustrial, aporta buena parte de ese músculo exportador.
La dimensión nacional no es menor. España cerró los últimos ejercicios con récords de exportación, y firmas de nicho como esta demuestran que el mercado exterior no es patrimonio exclusivo de las grandes corporaciones. Los datos de comercio exterior que publica el INE sitúan a la Comunitat Valenciana entre las comunidades más exportadoras del país, con una balanza comercial que depende de sectores muy diversos. Para una empresa de 11 empleados, vender en 60 países es la prueba de que el tamaño no siempre limita el alcance.
La proyección inmediata pasa por la apertura de tienda en València y por la incorporación de inteligencia artificial a sus aplicaciones. El calendario exportador, eso sí, no entiende de ciclos políticos: los pedidos llegan cuando llegan, y el 61% de la facturación ya se juega fuera de España.
Ficha del Caso
- El caso: International Lovecherry, firma fundada en 2018 en Callosa de Segura, factura cuatro millones y exporta a más de 60 países con marca propia.
- Datos importantes: 20 marcas propias, más de 20.000 referencias, 11 empleados, 61% de facturación internacional y cuatro millones de artículos vendidos desde 2018.
- Resumen: Una empresa alicantina pequeña demuestra que la internacionalización no es solo cosa de grandes corporaciones; prepara tienda en València y desarrollo con IA.

