La Guardia Civil intercepta a 59 migrantes en dos días y dispara los intentos de cruce del Estrecho en Ceuta

La Guardia Civil ha desplegado un dispositivo reforzado en la bahía norte de Ceuta, entre Benzú y Santa Catalina, donde ya se ha interceptado a decenas de personas. Las redes cobran entre 2.000 y 4.000 euros por cada travesía.

La Guardia Civil ha interceptado a 59 migrantes en dos días dentro del dispositivo de vigilancia marítima del Estrecho. El refuerzo del control de fronteras en el litoral ceutí se ha activado tras detectar un incremento de las salidas hacia las costas peninsulares.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha ocurrido? La Guardia Civil ha interceptado a 59 migrantes en aguas del Estrecho durante los últimos dos días.
  • ¿Dónde y cuándo? En el litoral norte de Ceuta, entre las playas de Benzú y Santa Catalina, dentro del refuerzo del control de fronteras activado tras la crisis de finales de julio.
  • ¿Qué resultado? 59 personas interceptadas y un dispositivo reforzado contra las redes que trafican con seres humanos en el Estrecho.

La presión migratoria que arrastra la ciudad desde finales de julio ha disparado los intentos de cruce del Estrecho. La Guardia Civil, competente en la vigilancia de la costa, ha ampliado los controles en las distintas zonas del litoral ceutí después de advertir que muchos de los migrantes que permanecen en la ciudad tratan de alcanzar las costas de Cádiz y Málaga.

El dispositivo de vigilancia en el litoral ceutí

Los agentes del Servicio Marítimo del instituto armado han intensificado las operaciones contra el tráfico de personas. Los migrantes emplean embarcaciones recreativas, balsas neumáticas e incluso kayaks para cubrir las quince millas náuticas que separan las costas ceutíes de las peninsulares, unos 29 kilómetros de travesía.

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La Guardia Civil ha concentrado los operativos en la bahía norte de la ciudad, entre las playas de Benzú y Santa Catalina, porque el litoral sur dificulta encarar la costa de la península. Los dispositivos se despliegan en puntos como Benzú, Calamocarro, San Amaro o Santa Catalina, donde ya se ha interceptado a decenas de personas, algunas en la misma orilla y otras a bordo de las embarcaciones.

Las redes que trafican con personas en el Estrecho

Fuentes de la Guardia Civil han subrayado la peligrosidad de estas travesías clandestinas. Las embarcaciones son frágiles y suelen ir ocupadas por más personas de las permitidas, y muchos migrantes carecen de conocimientos de navegación, sobretodo en un punto donde confluyen dos mares con fuertes corrientes capaces de volcar una balsa.

El negocio lo controlan las redes que trafican con seres humanos. Cobran entre 2.000 y 4.000 euros por migrante y obtienen beneficios adicionales al alojarlos en pisos-patera, con una media diaria de entre 15 y 20 euros según las condiciones de habitabilidad, según las fuentes policiales consultadas.

La labor de la Guardia Civil en el Estrecho combina la persecución de las redes de tráfico con la protección de quienes arriesgan su vida en la travesía.

En muchas ocasiones, las redes entregan el pilotaje de la embarcación a uno de los migrantes para eludir la acción policial. Si el patrón detenido pertenece a la organización, se enfrenta a penas de cárcel por un delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros; si quien pilota es un migrante, la situación delictiva cambia.

El Contexto Operativo

El Estrecho de Gibraltar concentra una de las rutas migratorias más peligrosas del mundo. La crisis desatada en Ceuta a finales de julio, con la entrada de más de 80.000 personas y la permanencia de más de 10.000 en la ciudad, explica el aumento de las salidas hacia la península. Estas aguas están consideradas una de las fosas comunes más grandes del mundo por el elevado número de personas que pierden la vida en ellas cada año.

El Servicio Marítimo de la Guardia Civil mantiene la vigilancia permanente de la costa y la persecución de las redes que trafican con seres humanos. La detección temprana de las embarcaciones es la principal herramienta para evitar tragedias, dado el riesgo que asumen quienes se embarcan en balsas y kayaks en condiciones extremas. El dispositivo reforzado en el litoral ceutí se mantendrá mientras persista la presión sobre la ciudad.

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La labor de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en la frontera sur combina el control de fronteras con la protección de la vida de las personas que se lanzan al mar, y se apoya en la cooperación con las autoridades marítimas para reducir el número de víctimas en una de las rutas más letales del Mediterráneo y el Atlántico.