La secretaria general del PSOE andaluz, María Jesús Montero, ha encajado una derrota severa en las primarias celebradas en Córdoba. Su candidata de confianza se ha quedado fuera de la segunda vuelta y el partido afronta ahora una votación definitiva sin fecha cerrada.
Los números no admiten matices. Victoria Fernández, parlamentaria andaluza incorporada por Montero a la Ejecutiva del PSOE-A en febrero de 2025 y respaldada por el entorno del ministro Luis Planas, solo reunió el 25% de los 420 votos emitidos. José Antonio Romero fue el más votado con el 45,2% y Ángel Ortiz rozó el 30%. Como ninguno superó el 50%, Córdoba repetirá las urnas en una segunda vuelta cuya fecha todavía no se ha fijado.
La lectura interna es dura para la dirección. La militancia cordobesa ha castigado al aparato y ha dejado en evidencia la fractura que la propia Montero trató de evitar cuando, en el comité director del pasado 3 de julio, pidió candidaturas únicas de consenso. «Cuantas menos primarias, mejor», llegó a defender ante los suyos.
El aparato socialista se estrella en la capital cordobesa
El golpe duele mas por lo inesperado. En Jaén se libraba otra batalla y el candidato oficialista, Julio Millán —el único alcalde de una capital andaluza que el PSOE conserva—, se impuso a su concejal díscolo, Carlos Alberca, por 263 votos frente a 111. Participaron 376 de los 540 militantes con derecho a voto. La victoria es clara, sí, pero ese centenar de apoyos revela que la unanimidad no existe en la capital del Santo Reino.
En Almería el resultado fue todavía más ajustado. Fátima Herrera ganó con 297 apoyos frente a los 256 de Ruano, un candidato crítico que había reclamado cambios en el funcionamiento interno del partido y más peso de la militancia. La diferencia de 41 votos invita a una reflexión que nadie en la dirección quiere hacer en voz alta.
No hubo primarias en Huelva, porque el aspirante Javier Mendo no logró reunir los avales suficientes. En el resto de territorios Montero consiguió cerrar la crítica interna con listas únicas, a excepción de cuatro capitales donde los distintos candidatos tuvieron que batirse en las urnas.
Córdoba ha dicho en las urnas lo que el aparato no quería oír: la militancia socialista andaluza reclama voz propia antes de las municipales.
Los ocho candidatos para mayo de 2027
Con los resultados sobre la mesa, el PSOE andaluz tiene confirmados siete de los ocho cabezas de cartel para las elecciones municipales de mayo de 2027 en las capitales. La mayoría salía ya sin rival interno y ahora se han sumado las piezas que estaban en juego.
Las candidaturas cerradas son las de Óscar Torres en Cádiz y Raquel Ruz en Granada. A ellas se añaden las de Enrique Gaviño en Huelva y Mariano Ruiz Araújo en Málaga.
Completan la lista Antonio Muñoz en Sevilla, Fátima Herrera en Almería y Julio Millán en Jaén, que ratifica así su liderazgo hasta los comicios. El octavo nombre, el de Córdoba, sigue siendo una incógnita.
Más allá de las capitales, el partido también ha resuelto sus carteles en otros municipios de más de 20.000 habitantes. En Vélez-Málaga se impuso Víctor González con 183 votos frente a los 144 de José María Domínguez, mientras que en Fuengirola Elena Álvarez ganó por 73 a 49 a Juan Andrés Camacho.
Rafael Torres será el aspirante en Roquetas de Mar; Javier Perales arrolló en Linares, donde ejerce como secretario general de la agrupación; Yolanda Fernández Moreno fue la elegida en Baza y María Edelmira Sáez lo fue en Motril. «La militancia ha hablado», ha remarcado el secretario general del partido, Francisco Rodríguez, que ha garantizado el respaldo de la dirección regional a todos los elegidos.

La Lectura Andaluza
El PSOE andaluz afronta el camino hacia mayo de 2027 con las heridas abiertas de las últimas citas electorales, la más dolorosa la del pasado 17 de mayo. La dirección de Montero buscaba cerrar filas con candidaturas únicas y evitar precisamente este ruido, pero el resultado de Córdoba demuestra que la militancia no siempre acompaña los planes del aparato. En una comunidad gobernada por el PP desde 2019, reconquistar las alcaldías de las capitales es la meta que el partido socialista se ha marcado como prioritaria.
Para el ciudadano de a pie, lo que ocurre dentro del PSOE tiene una traducción muy concreta: quién gobernará su ayuntamiento a partir de 2027 en asuntos tan cotidianos como la vivienda, la limpieza, el transporte urbano o las licencias de obra. El color político de las alcaldías condiciona además la relación con la Junta a la hora de negociar inversiones y competencias. De ahí que las primarias de Córdoba importen más de lo que parece a primera vista.
La pelota está ahora en el tejado de la militancia cordobesa, que deberá elegir entre Romero y Ortiz en una segunda vuelta todavía sin fecha oficial. Lo que salga de Córdoba marcará el tono del congreso provincial y, muy probablemente, la estrategia del PSOE andaluz de cara a mayo de 2027. En el resto de capitales el partido ya tiene cartel; solo queda cerrar la pieza que Montero quería controlar y que se le ha escapado de las manos.
