Ni Segovia ni Toledo: los destinos olvidados a 1h de Madrid que ofrecen naturaleza sin masificación para el puente de octubre.

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Hoces del Duratón: el cañón de los buitres a una hora de Madrid, sin pisar Segovia capital

Dos buitres grifos posados en un acantilado rocoso en la brumosa Segovia, España, mostrando la belleza salvaje de la naturaleza.
Foto de Eduardo Pérez Mateos en Pexels

El río Duratón ha tardado millones de años en abrirse paso por la caliza del noreste segoviano, y el resultado es un cañón de meandros cerrados, con paredes que superan los cien metros de desnivel y una anchura media de apenas cincuenta. El Parque Natural de las Hoces del Río Duratón, declarado en junio de 1989, protege 5.037 hectáreas repartidas entre Sepúlveda, Sebúlcor y Carrascal del Río. Su habitante más célebre es el buitre leonado: en sus farallones anida una de las mayores colonias de Europa, con más de quinientas parejas censadas, a las que acompañan alimoches, águilas reales y halcones peregrinos. Verlos planear a la altura de los ojos desde los miradores es el gran espectáculo de la visita.

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A diferencia de otros parajes más concurridos, aquí el paisaje se disfruta sin agobios. Se llega desde Madrid por la A-1 hasta Sepúlveda en algo más de una hora, sin pisar la capital segoviana, y desde allí parten senderos de todos los niveles: el paseo hasta la ermita románica de San Frutos, asomada a un meandro espectacular, la Senda de la Vega o las etapas del Camino de San Frutos que entran al parque por Villar de Sobrepeña. En octubre las choperas y el bosque de ribera se tiñen de ocres y amarillos, la mejor época para caminar. Fuera de la temporada de cría (del 1 de enero al 31 de julio), cuando la zona de reserva exige permiso, el acceso es libre.