3Sierra de La Cabrera: canchos graníticos y senderos de media montaña a 60 km y en autobús
El macizo granítico de La Cabrera cierra por el sureste el cordal de la Sierra Norte madrileña, a unos 60 kilómetros de la capital por la A-1. No es una sierra de grandes altitudes —el Cancho Gordo ronda los 1.563 metros y el Pico de la Miel se queda en 1.392—, pero su perfil de agujas y canchos de bloques superpuestos, con acastillamientos, domos y acebolladuras esculpidos en el granito paleozoico, le da un aire escarpado y muy reconocible. Es un modelado similar al que popularizó La Pedriza, pero sin el gentío que arrastra aquella. Se recorre por una única cuerda con las vistas siempre abiertas, y en sus cortados anida la segunda colonia de buitre leonado más numerosa de la Comunidad de Madrid, que suele verse volando sobre las rocas. Entre los canchales crecen encinas, enebros, jaras y melojos.
Llegar sin coche es sencillo: desde el Intercambiador de Plaza de Castilla salen las líneas de ALSA hacia La Cabrera (190B, 191, 194, 195, 196 y 199, además de la 725), un trayecto de algo menos de una hora que deja en la travesía del pueblo, ya a los pies de la sierra. Desde ahí, las sendas señalizadas —marcas de PR y el GR-10— permiten trazar rutas circulares de media montaña, como la que enlaza el Pico de la Miel con el Cancho Gordo, de entre 11 y 15 kilómetros según la variante y unos 550 a 670 metros de desnivel, con algún tramo de pedrera y pasos algo más técnicos pero sin dificultad real. El otoño es una de las mejores épocas para caminarla, y desde la cresta se divisan el embalse de El Atazar, Somosierra y el Mondalindo.
