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Sierra de La Cabrera: canchos graníticos y senderos de media montaña a 60 km y en autobús

Explora un pintoresco sendero a través de una región montañosa cubierta de nieve en España.
Foto de John Arellano Riera en Pexels

El macizo granítico de La Cabrera cierra por el sureste el cordal de la Sierra Norte madrileña, a unos 60 kilómetros de la capital por la A-1. No es una sierra de grandes altitudes —el Cancho Gordo ronda los 1.563 metros y el Pico de la Miel se queda en 1.392—, pero su perfil de agujas y canchos de bloques superpuestos, con acastillamientos, domos y acebolladuras esculpidos en el granito paleozoico, le da un aire escarpado y muy reconocible. Es un modelado similar al que popularizó La Pedriza, pero sin el gentío que arrastra aquella. Se recorre por una única cuerda con las vistas siempre abiertas, y en sus cortados anida la segunda colonia de buitre leonado más numerosa de la Comunidad de Madrid, que suele verse volando sobre las rocas. Entre los canchales crecen encinas, enebros, jaras y melojos.

Llegar sin coche es sencillo: desde el Intercambiador de Plaza de Castilla salen las líneas de ALSA hacia La Cabrera (190B, 191, 194, 195, 196 y 199, además de la 725), un trayecto de algo menos de una hora que deja en la travesía del pueblo, ya a los pies de la sierra. Desde ahí, las sendas señalizadas —marcas de PR y el GR-10— permiten trazar rutas circulares de media montaña, como la que enlaza el Pico de la Miel con el Cancho Gordo, de entre 11 y 15 kilómetros según la variante y unos 550 a 670 metros de desnivel, con algún tramo de pedrera y pasos algo más técnicos pero sin dificultad real. El otoño es una de las mejores épocas para caminarla, y desde la cresta se divisan el embalse de El Atazar, Somosierra y el Mondalindo.