7 trucos de ahorro comprobados al comparar la cesta de la compra entre Mercadona, Carrefour y Lidl

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Compara siempre el precio por kilo o por litro, no el precio del envase

Primer plano de chiles secos en sacos en un mercado, con etiquetas de precio escritas a mano en colores vivos.

El precio del envase es la cifra más grande y llamativa de la etiqueta, y por eso mismo es la que menos información útil aporta. Un bote de un litro a 1,89 euros puede salir más caro por litro que otro de 750 mililitros a 1,45 euros, y el ticket no lo delata: la comparación real solo aparece al dividir el precio entre los kilos o litros que contiene de verdad el producto. Desde 2002 la normativa española obliga a los establecimientos a mostrar ese precio por unidad de medida junto al precio de venta precisamente para permitir esa comparación entre formatos distintos sin hacer cálculos a mano. La trampa se agrava con la reduflación: envases que conservan el aspecto y el precio mientras recortan el gramaje, de modo que el coste real por kilo sube sin que cambie ni un céntimo la etiqueta del precio. Comprar por hábito —»un paquete», «una botella»— descalibra la memoria de lo que costaba antes y hace pasar por estable una subida que está escondida en el contenido.

Este truco es el que sostiene cualquier comparativa seria entre Mercadona, Carrefour y Lidl, porque las tres cadenas venden el mismo producto en formatos distintos y cotejar el precio del paquete lleva a conclusiones falsas. En el arroz largo, Mercadona salía a 1,20 euros el kilo, Carrefour a 1,09 y Lidl a 0,89; una malla de dos kilos de naranjas costaba 2,67 euros en Lidl frente a 4,13 en Mercadona y 5,61 en Carrefour. Cuando un creador de contenido comparó veinte básicos por kilogramo en lugar de por envase, Lidl ganó en 9 de los 20 y su cesta resultó un 2% más barata que la de Carrefour y Alcampo y un 2,3% más que la de Mercadona. La OCU avisa además de que el dato no siempre está bien puesto: alrededor del 20% de las etiquetas revisadas tenía errores, cálculos mal hechos o el precio por unidad directamente ausente, y solo en una de cada tres comparaciones se podía calcular sin que faltara información; en la web de Mercadona el fallo era del 100%, al no mostrar nunca el precio equivalente. Conviene recordar que el formato grande no siempre gana por unidad: si el producto caduca o se tira, el ahorro sobre el papel se convierte en desperdicio.