Yemen lanza una ofensiva total contra los hutíes con el respaldo de Arabia Saudí

Arabia Saudí liderará el combate aéreo y Washington aportará inteligencia, según fuentes consultadas por Reuters. Los hutíes responden con misiles balísticos y drones contra instalaciones de Aramco en Riad y Khurais.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El Gobierno de Yemen, reconocido internacionalmente, ha anunciado una ofensiva militar a gran escala para recuperar todo el territorio en manos de los hutíes. Horas después, la milicia ha reivindicado misiles balísticos y drones contra instalaciones de Saudi Aramco en Riad y Khurais.
  • ¿Quién está detrás? El presidente Rashad al-Alimi y su Consejo de Liderazgo Presidencial, con Arabia Saudí al frente del combate aéreo y con inteligencia de Estados Unidos. En el otro lado, Ansar Allah, respaldado por Irán.
  • ¿Qué impacto tiene? Bab el-Mandeb y la carretera Taiz-Adén quedan en juego. El tráfico del mar Rojo y el coste energético europeo vuelven a quedar expuestos a una escalada mayor.

El Gobierno de Yemen, reconocido internacionalmente y respaldado por Arabia Saudí, ha anunciado este domingo una ofensiva militar a gran escala para recuperar todas las zonas que los hutíes controlan en el país. El presidente Rashad al-Alimi lo dijo sin matices en un discurso televisado: la campaña seguirá ‘hasta liberar el país del yugo de la milicia terrorista’. El anuncio lo confirmó después un portavoz militar, que pidió a la milicia que deponga las armas.

El anuncio no llegó en el vacío. Horas antes, los hutíes —conocidos formalmente como Ansar Allah— aseguraron haber lanzado misiles balísticos y drones contra instalaciones de Saudi Aramco en Riad y en en la zona de Khurais. Reivindicaron incendios de gran magnitud y presentaron el ataque como represalia por los 50 golpes aéreos y de misiles que, según su versión, la coalición liderada por Riad ha ejecutado sobre Yemen en las últimas doce horas. Arabia Saudí no ha confirmado ninguno de los dos extremos.

Nadie en Adén espera que los hutíes entreguen un arsenal que llevan una década modernizando con ayuda iraní. Tampoco lo espera Riad, que ya intentó esto mismo en 2015 y no lo consiguió. Suena a fórmula, y lo es.

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El momento lo explica casi todo. El mes pasado, los hutíes lanzaron una ofensiva sorpresa que en cuestión de semanas les entregó el control del estrecho de Bab el-Mandeb —la salida sur del mar Rojo, con entrada propia en la enciclopedia libre— y cerca de 145 kilómetros de costa sobre el litoral yemení. Sus posiciones de artillería y de misiles costeros miran ya a una de las arterias por las que se canaliza aproximadamente el 12% del comercio marítimo global.

Ese movimiento abrió un frente nuevo en la guerra más amplia que Estados Unidos e Israel libraron contra Irán desde febrero, y a la que Teherán respondió estrangulando el tráfico petrolero en el estrecho de Ormuz, en el otro extremo de la península arábiga. Con Ormuz bajo amenaza, Bab el-Mandeb dejó de ser una alternativa para convertirse en la alternativa.

Quien controla Bab el-Mandeb no controla un estrecho: controla el precio de casi todo lo que Europa importa.

Taiz, la última carretera y el riesgo de asedio

En las últimas 48 horas el terreno se ha movido en contra del Gobierno yemení. Fuentes militares señalan que los hutíes han ganado posiciones en alturas estratégicas próximas a Taiz y avanzan sobre la última carretera que conecta la ciudad con Adén. Si la cortan, Taiz —tercera ciudad del país, con cientos de miles de civiles y miles de efectivos gubernamentales dentro— queda sitiada de hecho.

Taiz no es una ciudad más: es el termómetro que dirá si la contraofensiva yemení es real o solo un anuncio televisado.

No es una plaza cualquiera. Alimi es de la región, y un cerco golpearía a la vez la moral del Gobierno y una situación humanitaria ya extrema. El Programa Mundial de Alimentos avisó la semana pasada de que tres de cada cuatro familias pasan hambre en algunas zonas del país, con decenas de miles de desplazados y suministros interrumpidos para millones de personas. Puede consultarse el detalle en la web del Programa Mundial de Alimentos.

Yemen

La ofensiva tendrá dos velocidades. Arabia Saudí liderará el combate aéreo; las fuerzas yemeníes pondrán la infantería. Es el reparto que funcionarios regionales y occidentales describieron esta semana, y encaja con el apoyo que ya se está moviendo: Estados Unidos aporta inteligencia a las operaciones de Riad, mientras varios países de la región y de Europa limitan su ayuda a material defensivo. Seis personas con conocimiento de los preparativos saudíes lo han confirmado.

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Equilibrio de Poder

Lo que observamos es una guerra dentro de otra guerra. Washington está atrapado en una contradicción que le va a salir cara: su campaña contra Irán ha diezmado una capa entera de la cúpula militar y política iraní, pero también ha empujado a Estados Unidos a un nuevo compromiso en Oriente Próximo y ha vaciado inventarios de material crítico. Apoyar a Riad con inteligencia es barato. Sostener ese apoyo mientras se vigila Ormuz y se mantiene la prioridad del Indo-Pacífico, no lo es.

Para España, el tablero se lee en la factura energética y en las rutas. El mar Rojo es el atajo natural entre Asia y Europa. Con Ormuz amenazado y Bab el-Mandeb en manos hutíes, los cargueros que evitan la zona siguen rodeando África por el cabo de Buena Esperanza: más días de navegación, más flete y un sobrecoste que acaba en el precio del carburante y en la cesta de la compra. La Operación Atalanta, con cuartel general operativo en Rota, y el dispositivo naval europeo desplegado en el mar Rojo llevan dos años trabajando en un escenario que puede endurecerse todavía más. El precedente no invita al optimismo: entre 2023 y 2024, los ataques hutíes contra el tráfico comercial ya forzaron desvíos masivos sin que ninguna coalición lograra disuadirlos de forma duradera.

La incertidumbre es genuina. La reivindicación hutí contra Aramco no está confirmada, y en este conflicto las cifras de daños se inflan con regularidad en ambos bandos. Lo que sí es verificable es la aritmética de fondo: Riad lleva once años sin poder derrotar a los hutíes por la vía militar y ahora lanza la operación con menos margen diplomático y más frentes abiertos que en 2015, cuando encabezó la coalición árabe tras la ruptura de la tregua de 2022.

La próxima ventana crítica está en Taiz. Si los hutíes cortan la carretera de Adén en las próximas semanas, el Gobierno yemení perderá el relato antes de ganar el terreno, y Bruselas tendrá que decidir si refuerza su presencia naval en el mar Rojo o asume desvíos permanentes. Los partes del ISW y los próximos consejos de ministros de Exteriores de la UE medirán cuánto está dispuesta a comprometer Europa en una ruta que no controla. Cosas de una guerra dentro de otra.