Sánchez convoca elecciones para el 29 de noviembre y plantea un pulso entre progreso y “ola ultraderechista”

El presidente disuelve las Cortes tras el fracaso de sus decretos de vivienda y plantea las elecciones como un pulso frente al avance de la ultraderecha.

Pedro Sánchez ya ha pulsado el botón electoral. El presidente del Gobierno ha anunciado este lunes la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones generales para el próximo 29 de noviembre, después de que PP, Vox y Junts tumbaran en el Congreso los dos decretos de vivienda del Ejecutivo. Pero en su primera intervención tras anunciar los comicios, Sánchez no se ha limitado a justificar el adelanto por el bloqueo parlamentario. Ha situado en el centro de su discurso una batalla política contra la “ola ultraderechista”.

El presidente ha presentado las elecciones como una decisión que permitirá a los ciudadanos escoger entre dos modelos políticos. “Los españoles y españolas deben decidir si se quieren sumar a la ola ultraderechista o desean que España continúe siendo un baluarte de justicia social”, ha afirmado desde La Moncloa.

El mensaje marca el tono con el que el PSOE afrontará una campaña electoral de apenas unas semanas. Sánchez pretende convertir el adelanto en algo más que una respuesta a la pérdida de apoyos parlamentarios: busca presentar las urnas como una disyuntiva entre la continuidad de sus políticas y un avance de las fuerzas de derecha.

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Sánchez señala a la derecha y habla de una “ola ultraderechista”

La acusación contra la ultraderecha no es nueva en el discurso de Sánchez, pero adquiere una dimensión diferente con las elecciones ya convocadas. El presidente lleva semanas advirtiendo de la influencia creciente de Vox y de lo que considera una aproximación de la derecha tradicional a determinados planteamientos de la extrema derecha.

El pasado septiembre, Sánchez acusó a la derecha tradicional de estar “copiando” el discurso de la extrema derecha y advirtió sobre el riesgo de que esa colaboración terminara condicionando las políticas de los gobiernos. En aquella intervención señaló también a los acuerdos entre PP y Vox.

Ahora ese argumento pasa directamente a la campaña electoral. Sánchez ha situado al electorado ante una elección que presenta en términos políticos y sociales: continuar avanzando, según su formulación, o incorporarse a una corriente que identifica con una “ola ultraderechista”.

El presidente ha acompañado este mensaje de una reivindicación de la gestión de su Ejecutivo. Ha reconocido que su Gobierno ha cometido errores y que no ha podido hacer todo lo que pretendía, pero ha defendido el balance de la legislatura y ha acusado a la oposición de haber ejercido, a su juicio, una oposición especialmente dura.

La vivienda precipita el adelanto electoral

La convocatoria llega después de una derrota parlamentaria que ha dejado al descubierto la fragilidad de la mayoría sobre la que se sostiene el Gobierno. Los decretos de vivienda fueron rechazados por los votos de PP, Vox y Junts, una alianza parlamentaria que permitió bloquear las medidas impulsadas por el Ejecutivo.

La vivienda se había convertido en uno de los principales frentes políticos de Sánchez después de las movilizaciones de los últimos días y de la creciente presión social por el precio de los alquileres y la dificultad de acceso a una vivienda.

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El Ejecutivo pretendía aprobar medidas relacionadas con la protección frente a los desahucios y la renovación de determinados alquileres. Su derrota terminó acelerando la decisión de acudir a las urnas.

Sánchez ha vinculado directamente el problema con la actual composición del Congreso. La tesis del Gobierno es que la aritmética parlamentaria ya no permite responder con suficiente rapidez a una de las principales preocupaciones de los ciudadanos.

Pedro Sánchez habla por el teléfono móvil que le espió Pegasus. AGENCIAS
Pedro Sánchez habla por el teléfono móvil en el Congreso. Fuente: Agencias

PP y Vox afrontan una campaña en la que Sánchez ya ha fijado el marco

La convocatoria obliga ahora a PP y Vox a responder a un planteamiento que coloca a ambos partidos dentro del mismo escenario político. Sánchez ha elegido deliberadamente hablar de una “ola ultraderechista”, mientras que el Partido Popular tratará previsiblemente de diferenciar su proyecto del de Vox y defender su propia alternativa.

La situación coloca además a Vox en una posición central del debate electoral. La formación de Santiago Abascal votó junto al PP y Junts contra los decretos de vivienda y se convierte así en uno de los protagonistas del relato que Sánchez quiere trasladar a la campaña.

Los datos demoscópicos publicados antes de la convocatoria muestran, además, un escenario de fuerte competencia entre bloques. Un barómetro de 40dB. para EL PAÍS y Cadena SER situaba al PP en el 31,6% y a Vox en el 18,4% de estimación de voto, aunque se trata de una fotografía tomada antes de la convocatoria y no permite anticipar por sí misma el resultado electoral.

El 29-N decidirá si Sánchez consigue convertir el bloqueo en una batalla ideológica

Sánchez afronta ahora una campaña en la que tendrá que explicar por qué ha decidido poner fin anticipadamente a la legislatura y, al mismo tiempo, convencer a los ciudadanos de que el problema no reside únicamente en la gestión del Gobierno, sino también en una mayoría parlamentaria que considera insuficiente para desarrollar su programa.

El presidente ha reconocido errores, pero ha reivindicado también sus resultados económicos y la actuación de su Ejecutivo durante los últimos años. Frente a ello, ha escogido un mensaje político claramente definido: “ola ultraderechista” frente a “justicia social”.

La campaña queda así inaugurada con el marco que Sánchez ha elegido para intentar movilizar a su electorado. PP y Vox tendrán que responder a ese planteamiento mientras el resto de fuerzas buscan su espacio en un Congreso que volverá a decidirse el 29 de noviembre.

La cita electoral determinará no solo quién podrá aspirar a La Moncloa, sino también qué bloques tendrán capacidad para construir una mayoría parlamentaria. Sánchez ha decidido que sean los ciudadanos quienes resuelvan el bloqueo. Y ha dejado claro desde el primer minuto cuál será uno de los principales argumentos de su campaña: la defensa de su proyecto frente al avance que él identifica como la “ola ultraderechista”.