ERC reordena candidaturas para el 29N: Jordà y Estrems pugnan por Girona y Salvador deja el Congreso

Teresa Jordà, exconsellera y exnúmero dos de Rufián por Barcelona, y la diputada Etna Estrems pugnan por el liderazgo gerundense. La salida de Jordi Salvador del Congreso deja al descubierto la grieta interna por la confluencia de las izquierdas.

ERC ya tiene abierto el proceso para confeccionar las candidaturas del 29N. Y Girona se mueve: Teresa Jordà y Etna Estrems quieren encabezar la lista.

La dirección republicana ha activado el procedimiento interno para cerrar las listas al Congreso. Los militantes que aspiren a liderar una candidatura deben reunir los avales correspondientes y, si aparece más de un aspirante, se abre un proceso de primarias. Traducido: lo que hasta hace unos días era conversación de pasillo empieza a tener papeleo, plazos y nombres. En la federación gerundense ya hay dos.

Dos nombres para Girona y un mismo destino

Jordà lo anunció en un vídeo en X, sin intermediarios y con la militancia como destinataria. La exconsellera, que fue número dos de Gabriel Rufián por Barcelona, reclama ahora el liderazgo de las comarcas gerundenses: del Alt y el Baix Empordà al Pla de l’Estany, el Gironès, la Selva, la Garrotxa y el Ripollès. En su mensaje reivindica el carácter independentista del partido y describe el momento como una encrucijada. ‘Defender los derechos y las libertades pasa por defender la libertad de nuestro país’, sostiene, y se declara ‘determinada y decidida’ a defender Catalunya en Madrid y, sobre todo, los intereses de los gerundenses y de la militancia.

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Sus prioridades son tres y no parecen elegidas al azar: la vivienda, el catalán y la defensa de los pueblos y micropueblos, villas y ciudades. Cierra apelando a la lucha ‘contra el fascismo’. Es el perfil de quien vuelve del Govern al cuerpo a cuerpo territorial.

Etna Estrems juega otra carta. La actual diputada ya formó parte de la candidatura por Girona y pide continuidad: ‘Durante los últimos años he puesto voz al republicanismo gerundense en Madrid’, explica, y ofrece ‘voz y estilo gerundense’ para ‘acabar proyectos importantes’. Hay un detalle que no conviene pasar por alto: es la única diputada con la que Rufián mantiene buena relación dentro del grupo republicano. Ese dato, hoy, vale más que cualquier programa.

Salvador se va y deja a la vista la grieta con Rufián

El movimiento de Jordà coincidió en el tiempo con la salida de Jordi Salvador, que ha anunciado que abandona su escaño en el Congreso de los Diputados. Lo hizo con una carta dirigida a ‘compañeras y compañeros, amigas, amigos, camaradas y votantes’. ‘Hoy se cierra una etapa muy importante de mi vida’, escribe. ‘Ha sido un orgullo y un honor inmenso representar mi país y mi clase en el Congreso bajo las siglas históricas de ERC (Esquerra Republicana de Catalunya)’.

En ERC, el reordenamiento territorial no se entiende sin la herida abierta en Madrid: quién habla en nombre del partido y con qué condiciones.

Salvador reconoce ‘decepciones personales, profundas en algunos casos’ y asegura que se marcha ‘con la conciencia tranquila’. Su frase de despedida es la que va a quedar: ‘Los cargos se acaban. Las convicciones, no’. Se define, de hecho, como catalán, republicano, independentista, de izquierdas, sindicalista, socialista, feminista, ecologista, demócrata, antifascista, pacifista, solidario, e internacionalista. Y reivindica su origen: ‘Soy hijo de la clase trabajadora. No estaba predestinado a ocupar un cargo con tanta responsabilidad’.

El contexto pesa más que el adiós. Su salida llega después del choque público con Rufián por el futuro de las candidaturas y por la posible confluencia de las izquierdas. Salvador fue explícito: ‘ERC no es ninguna plataforma personal ni un espacio de ultimátums. Si es necesario, algunos hablaremos en público, al menos yo, y se acabará la tontería. La paciencia tiene un límite’. Rufián, por su parte, ha condicionado su continuidad a ‘un mínimo de condiciones’ y mantiene sobre la mesa la confluencia, una tesis de la que se ha desmarcado la dirección republicana.

El pulso por Barcelona decide todo lo demás

Porque el verdadero tablero está en Barcelona. Ahí la incógnita sigue siendo Rufián: el presidente de ERC, Oriol Junqueras, lo ha señalado como candidato del partido, y la secretaria general, Elisenda Alamany, también lo ha reivindicado como opción para encabezar la lista. Él no ha dicho que no. Tampoco ha dicho que sí.

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Lo que observamos es un partido que ordena la periferia mientras no resuelve el centro. Girona se mueve, el resto de circunscripciones espera, y el grupo parlamentario asiste a una reorganización silenciosa en en Madrid tras la marcha de uno de sus diputados más críticos. No es una crisis de siglas. Es una discusión sobre qué ERC se presenta el 29N: la que reivindica la nación y el territorio, o la que ensaya una confluencia con el resto de las izquierdas.

Los procesos internos de esta naturaleza se han resuelto en ERC, históricamente, más por capacidad de movilizar avales y estructura que por perfil ideológico. El actual no es distinto: los avales son la primera criba y, si hay segunda vuelta, se decide en una votación de militantes donde la federación de Girona pesa mucho menos que el área metropolitana de Barcelona. Quien controle el pulso gerundense tendrá un argumento extra en cualquier negociación interna posterior.

Para el Govern de Illa, y para la relación con el Gobierno central, el detalle no es menor. ERC sostiene buena parte de la aritmética parlamentaria en Madrid y su peso condiciona cualquier acuerdo pendiente. Un grupo republicano dividido negocia peor; uno cohesionado puede permitirse endurecer posiciones. De ahí que la dirección haya querido reglarlo todo con avales y primarias: el reglamento es la forma más barata de que la pelea no se dirima por filtraciones.

Queda el calendario. Los aspirantes deben reunir los avales en las próximas semanas y, después, si hay más de un nombre por circunscripción, se vota. Girona ya tiene dos. Barcelona, por ahora, tiene un silencio que vale más que cualquier candidatura declarada.