Amin Nasser, consejero delegado de Aramco, advierte de que el suministro mundial de crudo toca su límite y que reponer reservas llevaría dos años. Lo dijo ayer, lunes 5 de octubre, en el Foro de Energy Intelligence celebrado en Londres, siete meses después del cierre efectivo del estrecho de Ormuz, la vía que canaliza en torno al 20% del petróleo y del gas natural licuado del mundo.
Las tres claves de la advertencia del máximo responsable de Aramco
En declaraciones recogidas por Euronews este lunes, el directivo de la petrolera estatal saudí resumió la situación con una idea: el colchón de resiliencia del suministro es peligrosamente fino y al mercado apenas le quedan herramientas por activar.
Los números que dio Nasser sitúan el margen real del sistema muy por debajo de lo que sugieren las estadísticas oficiales. Al inicio de la crisis, las reservas mundiales de petróleo rondaban los 10.000 millones de barriles.
Desde entonces se han perdido cerca de 3.000 millones de barriles de suministro, aproximadamente la mitad del crudo y los productos refinados que suelen atravesar Ormuz en ese periodo. Otros 1.000 millones se han retirado de los inventarios para compensar el desfase, en su mayoría de existencias comerciales en tierra.
El volumen restante se estima en menos de 6.000 millones de barriles. De las reservas comerciales que publican los países, menos del 10% puede usarse realmente, según Nasser: buena parte de esas cifras corresponden al mínimo necesario para mantener la infraestructura en funcionamiento.
El viernes 2 de octubre, los países del G7 acordaron con la Agencia Internacional de la Energía (el organismo que coordina las reservas estratégicas de los países industrializados) liberar 100 millones de barriles de diésel y crudo. Nasser sostiene que esa cifra no resuelve el problema, porque los inventarios totales no reflejan el crudo realmente entregable al mercado.
La liberación de 100 millones de barriles compra tiempo al mercado, pero no corrige el desequilibrio entre oferta y demanda que describe Aramco.
El propio Nasser reconoció que tirar de reservas da margen, aunque no arregla los desajustes estructurales. Su cálculo es que esos volúmenes cubrirían un invierno, no más. La reconstrucción de inventarios podría llevar hasta dos años una vez que el estrecho reabra por completo.
Ormuz ya no es la única salida: el mapa del crudo ha cambiado desde marzo
El crudo sí ha vuelto a salir de la región. Según la firma de seguimiento marítimo Kpler, las exportaciones del Golfo, excluido Irán, recuperaron en septiembre los niveles previos a la guerra: al menos 16,5 millones de barriles diarios entre el 1 y el 28 de septiembre, 10,5 millones por encima de la media mensual de marzo.
La recuperación no se explica por una reapertura del estrecho, sino por el cambio de rutas. En torno al 40% de esas exportaciones esquiva ya Ormuz, frente al 17% anterior al conflicto, con gasoductos en Arabia Saudí, y Emiratos Árabes Unidos como alternativas principales. La mayoría del crudo que cruza el estrecho cambia de buque en aguas abiertas.
El crudo circula. Lo hace por otro camino.
Aramco asegura que cubre la demanda de sus clientes con instalaciones de almacenamiento internacionales y con la reparación acelerada de infraestructuras dañadas. La compañía busca además rutas adicionales y nuevos depósitos en el exterior para no depender de un único canal hacia sus compradores. Sus instalaciones en Arabia Saudí han sufrido varios ataques de los hutíes de Yemen desde la reanudación de los combates entre la coalición liderada por Riad y los milicianos respaldados por Irán.
El impacto para España y Europa: la factura energética y el invierno que viene
Para España y el resto de Europa, la advertencia llega antes del invierno y con el margen de la AIE ya activado. El precio del petróleo y de los productos refinados repercute de forma directa en la factura energética de hogares y empresas, y también en el transporte y en la electricidad indexada al gas.
Si el colchón realmente disponible es inferior a 6.000 millones de barriles, cualquier nueva interrupción en Ormuz o en los gasoductos alternativos obligaría a los países europeos a competir por el mismo crudo en el mercado al contado. La reposición de inventarios no se completaría, según Aramco, hasta dos años después de que el estrecho reabra por completo.
Lo esencial
- 📌 ¿Qué ha ocurrido? Amin Nasser advierte de que el colchón mundial de crudo es peligrosamente fino y de que reponer reservas llevaría dos años.
- 👤 ¿Quiénes están implicados? Aramco, la mayor petrolera del mundo, los países del G7 y la AIE, que liberaron 100 millones de barriles el viernes.
- ⏭️ ¿Qué pasa ahora? Reponer inventarios llevaría dos años desde la reapertura completa de Ormuz, según Aramco.

