La Princesa Leonor recibió el pasado 10 de julio la Gran Cruz al Mérito Aeronáutico en San Javier (Murcia). La condecoración, impuesta por Felipe VI en la Academia General del Aire y del Espacio, puso el broche a sus tres años de formación militar en los ejércitos de Tierra, Mar y Aire. Con ella, la heredera se convierte en la primera Princesa de Asturias con la instrucción castrense completa.
El acto contó con la presencia de la Reina Letizia y de la Infanta Sofía, que arroparon a la heredera desde la tribuna de presidencia. En la misma ceremonia se entregaron los reales despachos de empleo a los 111 nuevos oficiales del Ejército del Aire, la promoción con la que Leonor compartió su último tramo en la academia.
Una condecoración que corona los tres ejércitos
No fue una distinción aislada. La cruz de San Javier se suma a las que la Princesa ya recibió en la Academia General Militar de Zaragoza y en la Escuela Naval Militar de Marín, de modo que cierra el ciclo condecorada por Tierra, Mar y Aire. Felipe VI recibió esa misma Gran Cruz en 1988, durante su propia etapa de formación, un paralelismo que Zarzuela no subrayó pero que el protocolo dejó a la vista. La Casa de S.M. el Rey ha documentado puntualmente cada una de esas etapas.
Detrás del brillo de la ceremonia hay un recorrido exigente: cientos de horas de instrucción, maniobras cargando el fusil, madrugones para correr, cinco meses de navegación a bordo del buque escuela Juan Sebastián Elcano, guardias en alta mar, horas de vuelo, cursos de supervivencia y saltos en paracaídas. El director de la academia, Luis Felipe González, describió a la Princesa como una alumna ejemplar y una más entre sus compañeros, y destacó su esfuerzo, su tenacidad y su responsabilidad.
El protocolo que cambió el incendio de Almería

La jornada quedó marcada por la tragedia. El incendio forestal de Los Gallardos, en Almería y a un paso de la frontera con Murcia, se cobró al menos 12 vidas y dejó 23 personas desaparecidas. El luto nacional obligó a alterar el guion previsto y ningún miembro de la Familia Real quiso que la celebración tapara la catástrofe que se seguía a pocos kilómetros.
En su discurso, el Rey trasladó su pésame, su cariño y su apoyo a quienes habían perdido a sus seres queridos y a los que seguían con la angustia de no haber localizado a los suyos. Explicó que, en señal de duelo, la Familia Real no participaría del brindis de honor, aunque no quisieron alterar demasiado el desarrollo de la ceremonia. Al término del acto, los Reyes y sus hijas pusieron rumbo a Madrid sin demora.
La Corona demostró en San Javier que sabe celebrar y sabe retirarse: cuando el país está de luto, el protocolo también guarda silencio.
Hubo, además, una lectura de imagen. La Reina Letizia eligió un vestido midi de encaje en rosa nacarado de la firma estadounidense Adrianna Papell, comercializado en El Corte Inglés, al que retiró el collar de piedras sintéticas del diseño original para ajustarlo a la solemnidad del acto. Lo completó con zapatos y bolso de la española Magrit y pendientes de oro rosa y diamantes de Gold & Roses.
La Infanta Sofía lució un vestido blanco de lunares negros de Mango, firma española, personalizado con mangas y acortado por encima de la rodilla, con bailarinas negras de Magrit. En una jornada de duelo, las firmas de gran consumo y precio accesible encajaban con el tono de contención de todo el acto.
De la academia militar a la universidad: la hoja de ruta de la heredera
La relevancia del acto trasciende lo simbólico. Leonor es la primera heredera española que completa la formación en los tres ejércitos, una preparación que encaja con una previsión constitucional concreta: el artículo 62 de la Constitución reserva al Rey el mando supremo de las Fuerzas Armadas. Quien algún día haya de ostentarlo conviene que conozca por dentro la casa que va a mandar. No se trata solo de sumar cruces, sino de acumular criterio y legitimidad sobre lo militar en un momento en que la Corona necesita exhibir preparación y servicio.
Queda, eso sí, un reto abierto: encajar esa hoja de ruta castrense con una formación académica exigente y con la agenda institucional. Su nuevo destino es el Grado en Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III de Madrid, en el campus de Getafe, que sucede a los tres años de instrucción. La pregunta de fondo —si la formación militar completa es imprescindible o responde sobre todo a un gesto de imagen— no la resuelve una condecoración, pero el paso ayuda a sostener el relato del relevo generacional que Zarzuela construye desde la mayoría de edad de la Princesa.
El calendario no da tregua. El 12 de octubre la Familia Real volverá a escenificar su unidad en el desfile de la Fiesta Nacional, y a finales de mes Oviedo acogerá una nueva edición de los Premios Princesa de Asturias, con la heredera ya como protagonista consolidada. Son los siguientes hitos de una trayectoria que, desde el uniforme azul de San Javier, ha dejado de ser promesa para convertirse en presente.
Claves del Protocolo y Estado
- Contexto del acto: la Gran Cruz al Mérito Aeronáutico cierra la formación militar de la heredera en los tres ejércitos, un hito inédito en la Corona española.
- El detalle de protocolo: por el luto nacional decretado tras el incendio de Los Gallardos, la Familia Real renunció al brindis de honor y regresó a Madrid al término de la ceremonia.
- Próximos pasos: la Princesa afronta su etapa universitaria en la Carlos III, mientras la agenda oficial sitúa el desfile del 12 de octubre y los Premios Princesa de Asturias como siguientes citas de la Familia Real.
