La economía argentina se encamina a la recesión técnica en 2026 y enciende las alarmas de las empresas españolas.
Qué dicen los datos: agosto no alcanza para evitar la recesión
Una tibia recuperación en agosto no ha bastado para compensar las mayores pérdidas de julio. La construcción creció un 0,4% respecto al mes anterior, apenas un parche para el desplome del 4,4% de julio. La manufactura repuntó un 1,9% después de caer un 5,1%. Son los dos sectores que emplean a la mayoría de los trabajadores formales, y por eso funcionan como termómetro de la economía real.
Según la última encuesta de mercado del Banco Central argentino, los analistas dan por hecho que el país entró en una recesión técnica (dos trimestres consecutivos con el producto interior bruto en descenso) durante el tercer trimestre. El PIB habría caído un 1% entre julio y septiembre frente a los tres meses anteriores. Sería el segundo descenso trimestral seguido, y los datos oficiales no llegarán hasta diciembre.
En esa misma encuesta, los analistas recortaron su previsión de crecimiento para 2026 del 3,5% al 1,5%. Jimena Zúñiga, economista de Bloomberg Economics, lo resume sin adornos: la recuperación de la manufactura y la construcción existe, pero no es ‘lo suficientemente significativa como para albergar la esperanza de evitar una recesión técnica’.
El presidente Javier Milei, por su parte, resta importancia al estancamiento y se aferra al crecimiento anual para defender sus opciones electorales. El problema es de calendario: los inversores miran ya a la campaña presidencial del próximo año y comparan lo prometido en 2023 con lo entregado.
La fotografía política tampoco ayuda. Su índice de aprobación se situó en el 38% en agosto, cerca de los mínimos de su presidencia, según la encuesta de AtlasIntel para Bloomberg News. Cerca del 70% de los argentinos califica el mercado laboral como malo, y eso explica que el voto económico se haya convertido en el gran interrogante de la próxima campaña.
La caída del 1% entre julio y septiembre cerraría el segundo trimestre en negativo y confirmaría la recesión técnica de manual.
Por qué la recesión argentina toca al inversor español
España es uno de los principales inversores extranjeros en Argentina, con una huella que va de la banca a la energía, pasando por la alimentación y el turismo. BBVA opera allí con BBVA Argentina y Santander con Santander Argentina, dos filiales que cotizan en la Bolsa de Buenos Aires y que responden al ciclo del crédito.
Cuando la actividad se contrae, la banca sufre por partida doble: cae la demanda de préstamos y sube la morosidad. Y si el beneficio se genera en pesos, cualquier grupo español mira antes el control de cambios, ese mecanismo que históricamente ha limitado la compra de divisas y la salida de dinero del país.
Nada de esto es una novedad para las matrices. Las filiales argentinas suelen aportar una parte pequeña del beneficio consolidado de los grandes grupos españoles, pero el país concentra un riesgo político que no aparece en el resto de la región. La clave no es cuánto se gana, sino cuánto se puede repatriar.
Del corralito al laudo de YPF: lo que ya pagó la empresa española
Conviene recordar que Argentina ha dado dos golpes severos al inversor español en lo que va de siglo. El primero fue el corralito de diciembre de 2001 y la posterior pesificación forzosa de los depósitos en dólares, que dejó pérdidas millonarias en las filiales de la banca española.
El segundo llegó en 2012, cuando el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner expropió el 51% de YPF a Repsol. El Ciadi, el tribunal de arbitraje del Banco Mundial, fijó años después una indemnización superior a los 5.000 millones de dólares que Argentina ha recurrido y no ha satisfecho.
Por eso la recesión técnica importa menos por lo que resta al PIB que por lo que anticipa: un ciclo electoral con promesas de crecimiento incumplidas, una economía que no arranca y un Estado que necesita divisas.
Para las empresas españolas, el ejercicio razonable es seguir la actividad mes a mes, leer con atención la encuesta del banco central y vigilar cualquier movimiento en el control de cambios. Los datos definitivos del tercer trimestre, en diciembre, darán la última palabra sobre el alcance de la recesión.
📌 Ficha del Caso
- Ficha sobre el caso: La economía argentina afronta su entrada en recesión técnica tras un agosto débil y una caída estimada del PIB del 1% en el tercer trimestre, con el ciclo electoral de fondo.
- Datos importantes: Construcción +0,4% y manufactura +1,9% en agosto; previsión de crecimiento para 2026 recortada del 3,5% al 1,5%; aprobación de Milei del 38% y 70% de argentinos que ven mal el mercado laboral.
- Resumen: La recesión tensiona a las filiales españolas en banca, energía y servicios, y refuerza el riesgo político de un país clave para la inversión española en América Latina.

