La Fiscalía pide hasta 27 años de cárcel para los acusados del atentado contra Vidal-Quadras en Madrid, según el escrito de acusación. El Ministerio Público sostiene que el ataque, perpetrado el 9 de octubre de 2023 en el centro de Madrid, fue financiado por Irán, y sitúa la causa a las puertas del juicio oral, de acuerdo con el texto al que ha tenido acceso ABC.
He revisado lo que el escrito deja confirmado y lo que todavía no. La petición de pena no es una condena: la presunción de inocencia sigue vigente hasta que un tribunal dicte una resolución firme.
Qué pide la Fiscalía y en qué basa su acusación
El escrito de acusación del Ministerio Público eleva la petición de pena hasta los 27 años de prisión para los acusados. El texto describe el ataque como un intento de asesinato planificado con antelación, con vigilancias y medios materiales preparados para ejecutar el disparo.
La Fiscalía sostiene además que Irán financió el engranaje del ataque. Esa es la hipótesis que defiende el Ministerio Público en su escrito y la que deberá acreditarse en el juicio. Por ahora no existe ninguna sentencia que la respalde.
El relato de la acusación se apoya en el trabajo previo de la Policía, que reconstruyó la logística de la preparación. Sobre esa base se formula la calificación de los hechos y la petición de pena.
La Fiscalía pide hasta 27 años de cárcel y sostiene que Irán financió el ataque; ninguna de esas tesis está refrendada aún por una sentencia.
Cómo se produjo el ataque del 9 de octubre de 2023
El ataque se produjo el 9 de octubre de 2023 en pleno centro de Madrid. Vidal-Quadras recibió un disparo y sobrevivió; según el escrito, movió la cabeza en el último instante y eso evitó un desenlace mortal.
Según la acusación, la preparación incluyó vigilancias con una cámara oculta guardada en una caja de zapatos y el uso de coches de alquiler para desplazarse. El escrito sitúa en la ejecución material a un presunto sicario al que se atribuyen otros homicidios anteriores.
- Vigilancias previas con una cámara oculta en una caja de zapatos, según el escrito.
- Desplazamientos en coches de alquiler durante la fase de preparación.
- Un presunto sicario encargado de la ejecución material, al que la acusación atribuye otros homicidios.
Los términos procesales importan en una causa así. «Presunto autor» (la persona a la que se atribuyen los hechos, sin que exista aún condena) no equivale a «condenado», y «acusado» designa a quien se sentará en el banquillo.
Conviene separar dos planos. La acusación describe una financiación exterior y una logística compleja; la defensa de los implicados todavía no ha expuesto su versión en el juicio. La causa avanza, el banquillo aún no tiene fecha.
En qué fase está la causa y qué falta por confirmar
El procedimiento encara el paso a juicio oral, la fase del proceso penal en la que se celebra el juicio con las partes. El siguiente hito corresponde al órgano judicial, que debe acordar la apertura de esa fase una vez cerrada la instrucción (la etapa en la que se investigan los hechos).
No hay sentencia.
La investigación sigue abierta en lo que respecta a la estructura que, según la Fiscalía, sostuvo económicamente el ataque. Sobre ese extremo girará buena parte de la contradicción entre las partes.
La calificación jurídica definitiva y el reparto de penas entre los acusados se concretarán en el juicio. Que la petición llegue a 27 años no implica que esa cifra se vaya a imponer.
Con la petición de cárcel sobre la mesa, el procedimiento afronta su tramo decisivo. Será un tribunal, y no el escrito de acusación, quien determine la responsabilidad de cada acusado. Hasta entonces, todos son presuntos autores.
