Los cortes de la L2 del metro de Barcelona arrancan este lunes y se alargarán hasta el 4 de diciembre entre La Pau y Gorg.
Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) cierra el tramo para reparar la plataforma sobre la que apoyan las vías, una avería que ya ha dado guerra durante los últimos días de octubre y que ahora exige una intervención de un mes completo. Tres estaciones se quedan sin servicio y unos 25.000 viajeros diarios tendrán que rehacer su ruta.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? A los usuarios de la L2 entre La Pau y Gorg, con 25.000 viajeros diarios, y en especial a los vecinos de La Verneda, Sant Adrià de Besòs y Sant Roc, en Badalona.
- ¿Cuándo ocurre? Del lunes 2 de noviembre al viernes 4 de diciembre, ambos incluidos como fechas de referencia del corte.
- ¿Qué cambia hoy? Cierran las estaciones de Verneda, Artigues | Sant Adrià y Sant Roc. Hay bus lanzadera y la línea queda partida en dos tramos, con frecuencias de 4,5 y 5 minutos.
El corte empieza el lunes 2 de noviembre y se mantiene, en principio, hasta el viernes 4 de diciembre. La línea queda partida en dos: el servicio funciona entre Paral·lel y La Pau, y por el otro extremo entre Gorg y Badalona Pompeu Fabra.
Las frecuencias cambian también. En el tramo Paral·lel-La Pau los trenes pasarán cada cuatro minutos y medio; en el de Gorg a Badalona Pompeu Fabra, cada cinco minutos. Un detalle que importa a quien hace transbordo: el enlace natural entre las dos mitades, el que se hacía en La Pau y en Gorg, desaparece durante un mes.
Las tres estaciones cerradas y el bus que las sustituye
Las paradas que quedan sin servicio son Verneda, Artigues | Sant Adrià, y Sant Roc. Tres estaciones de barrio, de las que se usan a diario para ir a trabajar y para volver, no de las que salen en las guías turísticas. La Verneda y Sant Roc están entre los barrios con menor renta del área metropolitana.
TMB habilita un bus lanzadera que cubrirá el recorrido de las estaciones afectadas. La empresa recomienda además tirar de otras líneas de metro y de autobús con trazados similares, y señala expresamente el H10, que circula entre Barcelona y Badalona. El transbordo, eso sí, suma minutos: quien hacía el trayecto en doce minutos acumula ahora dos esperas y un autobús por el medio.
La alternativa ferroviaria existe, aunque no es evidente. Rodalies de Catalunya (R1) tiene parada en Sant Adrià de Besòs y la L1, en Fondo, sirve a parte de los vecinos de Sant Roc. La combinación alarga el viaje y no siempre encaja con la hora de entrada al trabajo.
Un túnel que se parte bajo un cambio de agujas no se repara en un fin de semana: se repara con calendario, y el calendario son cuatro semanas.
Conviene mirar el reloj antes de salir de casa. Y consultar el estado del servicio en la web de TMB antes de bajar al andén.

Por qué se ha fisurado la plataforma: filtraciones y un desvío de vía
El origen está en el agua. Según la explicación del máximo responsable de TMB, Xavier Flores, la plataforma se ha partido por unas filtraciones que ejercen presión por debajo de la losa sobre la que se asientan los carriles. El punto exacto está en el interior del túnel, a unos 100 metros de la estación de Artigues | Sant Adrià en dirección Badalona.
La fisura tiene unos 50 metros de longitud y queda justo debajo de un cambio de agujas. Ese detalle explica la duración de la obra: en cuanto se detectó la rotura, el aparato de vía se deshabilitó. Trabajar sobre la plataforma con un desvío encima obliga a desmontar, recalzar y volver a montar la geometría de la vía, y eso no se hace con el metro pasando.
El agua, otra vez. El nivel freático de Barcelona y de su frente litoral ha obligado históricamente a intervenciones de impermeabilización en túneles con décadas de servicio, y los episodios de lluvia intensa aceleran el desgaste de las losas. Cuando la plataforma cede no cede el carril: cede el soporte, que es bastante más caro de reponer.
La lectura de servicio es sencilla. Un mes de corte, tres estaciones cerradas y 25.000 viajeros recolocados cada día no es una anécdota de movilidad: es el tipo de incidencia que tensiona el corredor del Besòs, donde Sant Adrià y Badalona dependen del suburbano para entrar en Barcelona. La prueba llega en las horas punta del lunes y del martes, cuando se verá si la lanzadera tiene capacidad real o si los andenes de La Pau y Gorg se convierten en el cuello de botella.
Ese corredor no es una hipótesis de trabajo. Es el territorio que alimenta de mano de obra media Barcelona y el que peor cubierto queda cuando una línea se rompe. De ahí que el calendario de TMB vaya a mirarse con lupa vecinal y también política: un cierre de cuatro semanas en Sant Adrià de Besòs y Badalona se nota antes en la queja de los usuarios que en cualquier estadística oficial.
Hasta el 4 de diciembre, la recomendación es la de siempre y no por sabida menos útil: salir antes, consultar el estado del servicio y, si el trayecto lo permite, tirar de R1 o de la L1. La reapertura del 4 de diciembre es la previsión que maneja la empresa; si la losa depara sorpresas bajo el cambio de agujas, el calendario se moverá.

