Encuesta 29-N Cataluña: SocioMétrica da 202 escaños a PP y Vox y deja al PSOE sin margen si no gana en Catalunya

El sondeo para El Español sitúa al PP en 136 diputados y a Vox en 66, con UPN integrada en la cuenta. La candidatura conjunta de ERC y Podemos entraría con nueve escaños y Junts bajaría a seis, lo que debilita a los interlocutores de Moncloa.

La encuesta del 29-N en Cataluña convierte a los socialistas en la única llave posible del bloque de Sánchez. SocioMétrica otorga 202 escaños al PP y a Vox, mayoría absoluta con los dos diputados de la coalición navarra incluidos, y deja al espacio que sostiene al Gobierno en 145 diputados, 31 por debajo de la mayoría. Si el PSOE no gana en Catalunya, no hay aritmética.

El último sondeo de SocioMétrica para El Español sitúa al PP en 136 escaños y a Vox en 66, con UPN integrada en la cuenta popular. El PSOE recupera los dos diputados que había perdido tras el accidente ferroviario de Urda, que dejó 69 víctimas mortales, y se queda en 108. La salida de Óscar Puente del Ministerio de Transportes, según la propia encuesta, frenó el desgaste sin alterar la mayoría parlamentaria.

Al otro lado del tablero, el bloque que ha sostenido a Sánchez durante la última legislatura se queda en 145 diputados, a 31 de la mayoría absoluta. La cifra obliga a mirar a Catalunya con lupa. Es la única comunidad autónoma donde el PSOE mantendría la primera plaza, y sin ella el resto del mapa no cuadra.

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Catalunya, el único territorio donde el PSOE aguanta el tipo

El retroceso socialista se extiende por once comunidades autónomas. En Andalucía pierden tres escaños, un revés directo para María Jesús Montero, número dos del PSOE y una de las figuras socialistas más ligadas a la política andaluza. El PP se impone en trece comunidades, además de Ceuta y Melilla.

Vox crece en paralelo: seis escaños más en Andalucía y cuatro más en Madrid, Catalunya, y Castilla y León. La suma de la derecha no depende de ningún socio incómodo, y eso cambia la naturaleza de la campaña. Deja de ser una competición por el centro y pasa a ser una carrera por el suelo electoral de cada bloque.

Con 202 escaños enfrente, al PSOE no le basta con ganar en Catalunya: necesita hacerlo con un margen que hoy ninguna encuesta le garantiza.

ERC-Podemos suma nueve escaños y Junts se queda en seis

SocioMétrica escaños

La candidatura conjunta de ERC y Podemos obtendría nueve diputados en Catalunya. Junts perdería uno y se quedaría en seis. El dato tiene lectura doble: consolida la tendencia al alza del espacio soberanista y, a la vez, coloca a los neoconvergentes por detrás de una lista que nace de una alianza tensa para ambos.

El conjunto de la izquierda soberanista alcanzaría 26 escaños en el Congreso de los Diputados, con subidas notables fuera de Catalunya: EH Bildu se dispararía hasta los ocho diputados en el País Vasco y Adelante Andalucía llegaría a tres, mientras el PNV se queda en tres.

El desplome de la izquierda estatal es el otro gran titular. El Frente Amplio de Ada Colau obtendría cinco escaños, frente a los 31 que logró Sumar. Podemos, con Irene Montero al frente, se queda en el 1,2% en los territorios donde concurre en solitario y sin representación; en Madrid ni siquiera tiene garantizado el escaño. SALF, la formación de Alvise Pérez, con el 2,2%, tampoco entra. Democracia21 e Iustitia Europa se quedan fuera.

Por qué el 29-N se decide en Catalunya más que en Madrid

Vamos con la letra pequeña. Con 202 escaños enfrente, el bloque de Sánchez necesita algo más que resistir: necesita que Catalunya le devuelva un grupo parlamentario amplio. El problema es que la plaza catalana ya no es un coto cerrado. Vox sube cuatro escaños en Catalunya según el sondeo, señal de que el trasvase de voto útil hacia la derecha también opera donde el PSOE era hegemónico.

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Hay precedente. En noviembre de 2019, el PSOE fue primera fuerza en Catalunya y aun así necesitó a ERC para articular cualquier mayoría. En julio de 2023 repitió la primera plaza y volvió a depender de los mismos interlocutores. La diferencia ahora es que el socio no basta: con ERC medida dentro de una lista compartida con Podemos y Junts en retroceso, Moncloa se sienta a la mesa con dos actores más débiles. Y un socio débil no siempre sale más barato; muchas veces sale más caro, porque necesita exhibir perfil propio para justificar su firma.

El efecto colateral toca directamente al Palau de la Generalitat. Salvador Illa gobierna con ERC y los Comuns, y una ERC que concurre a las generales junto a Podemos tiene menos incentivos para sostener al PSOE catalán en el día a día parlamentario. Cada escaño que los republicanos ganen o pierdan el 29-N se traducirá en presión sobre los presupuestos de la Generalitat y sobre el calendario de la financiación singular. La política catalana funciona así: lo que se rompe en Madrid, se paga en Barcelona.

La segunda lectura es de riesgo puro. Un sondeo a tres semanas del 29-N mide intención, no resultado, y la propia encuesta admite que la recuperación socialista va ligada a la gestión de la crisis de Urda. Si ese efecto se desinfla, los 108 diputados se quedan cortos y los 145 del bloque se estrechan todavía más. La mayoría absoluta de PP y Vox no es una hipótesis de laboratorio: es la hipótesis central.

Queda campaña. Tres semanas hasta el 29-N en las que Catalunya reparte 48 escaños y en las que el PSOE se juega algo más que ser primera fuerza: se juega que su bloque siga existiendo como bloque. Lo observamos con una certeza y una duda. La certeza es que la derecha ya suma. La duda es si el PSOE sabe todavía con qué suma él.