En La Moncloa se ha desatado cierto nerviosismo porque algunas encuestas pronostican que Podemos ha recuperado la hegemonía del espacio de la izquierda transformadora tras sorpassar a Sumar, que lleva varios meses sin levantar cabeza.
Este cambio de tendencia estaría motivado por la crisis reputacional que sufre Yolanda Díaz, la evidente incapacidad de Sumar para condicionarle la acción de Gobierno al PSOE, el regreso de los aires del 15M de la mano del enfado ciudadano respecto a la vivienda (que insufla aire a Podemos), el fracaso de Sumar en las elecciones gallegas y europeas, o la mejora de clima interno de los de Ione Belarra.
La puntilla a la crisis de Sumar la ha propiciado la gestión de Yolanda Díaz del ‘caso Errejón’. La apuesta de la vicepresidenta segunda y Ernest Urtasun por recuperar a Íñigo Errejón como portavoz en el Congreso, pese a la denuncia tuitera por acoso que conocían (y las antipatías que despertaba en el espacio por sus maniobras contra Podemos), les compromete.
El presidente Pedro Sánchez salió hace unos días en auxilio de Sumar al asegurar que habían actuado «con contundencia» respecto a Errejón.
CRONOLOGÍA DE UN DIVORCIO
En mayo de 2022 las izquierdas llegaron a un acuerdo in extremis para conformar Por Andalucía. Podemos, sumido en una grave crisis, arrastró los pies y aceptó ceder la candidatura del espacio a Izquierda Unida para alegría de Yolanda Díaz, que se había empeñado en enterrar la marca Unidas Podemos y que los morados no liderasen la plancha autonómica.
La debacle de Unidas Podemos en las municipales y autonómicas de mayo de 2023 dejó a los de Ione Belarra sin la seguridad de mantener la representación en el Congreso en caso de presentarse en solitario en las elecciones generales de verano de 2023.
Esta situación les empujó a aceptar integrase en la coalición Sumar pese a que el equipo de Yolanda Díaz vetó a Irene Montero. Posteriormente, el ‘yolandismo’ dejó a Podemos sin siquiera una portavocía adjunta en el grupo parlamentario, y no les cedió ni un solo ministerio (a no ser que fuese a parar a manos de Nacho Álvarez, que en la práctica trabajaba para Sumar).
Estos desplantes, unidos a las ganas que existían en Podemos de volar en solitario para al menos recuperar la voz propia en el Congreso, les llevó a marcharse al Grupo Mixto y comenzar a tejer un camino casi en solitario que les dio frutos en las últimas europeas.
El fracaso de Sumar, que obtuvo solo 3 eurodiputados (lo cual dejó a Izquierda Unida fuera del Parlamento del Viejo Continente desde 1987), y el éxito de Podemos, que cumplió sus objetivos, logró 2 escaños y superó al ‘yolandismo’ y a los Comunes en Cataluña, evidenció un cambio de tendencia que se ha consolidado en los últimos meses.
IZQUIERDA UNIDA SE ALEJA DE YOLANDA DÍAZ
La nueva dirección de Izquierda Unida liderada por Antonio Maíllo ve con preocupación el desplome en todas las encuestas de Sumar, que según algunos sondeos superaría por la mínima a Podemos.
Los morados, tal y como reconocen fuentes de la dirección a Moncloa.com, quieren continuar su camino en solitario y no rehacer las mismas alianzas que tantas heridas le provocaron.

El PCE también anda disgustado. Su líder Enrique Santiago ha invocado a la conformación de un ‘Frente amplio’ que siga el camino de Unidas Podemos y Sumar. Este último proyecto es «la mayor coalición de fuerzas de izquierdas fraguada durante la democracia, que por primera vez ha aglutinado a fuerzas políticas de izquierdas de ámbito estatal, de nacionalidad y autonómicas», añade.
El dirigente comunista dice que su centenaria formación quiere «poner en marcha el Frente Amplio que defienda la democracia social y económica, y la expansión de las libertades públicas. No tenemos todo el tiempo del mundo para poner en marcha el Frente Amplio. Es urgente superar los problemas que arrastra la convergencia de las fuerzas de izquierda. El PCE trabaja junto a Izquierda Unida para dar mayor cohesión a la izquierda plurinacional».
Santiago habla de la «obligación de impulsar nuestro programa estratégico de construcción de una sociedad socialista, y sacar adelante nuestro programa de ampliación de derechos económicos, sociales, civiles y políticos, que mejore las condiciones de vida de la clase trabajadora, y que recupere las libertades públicas recortadas por anteriores gobiernos de la derecha».
El diputado de Sumar, que no despierta demasiadas simpatías en la dirección de Podemos, se mostró preocupado por «la división en la izquierda alternativa y transformadora en Europa, en un momento en el que más fortaleza, claridad estratégica y unidad debíamos estar mostrando».
