Madrid licita por 24 millones la nueva Cámara de Cuentas

La Mesa de la Asamblea aprueba con el COAM un concurso anónimo de ideas para construir un edificio de 10.000 m² y 140 plazas de garaje en el solar anexo al Parlamento, vacío desde 1998. La obra se estima en 24,05 millones.

La Asamblea de Madrid ha aprobado el concurso de ideas para levantar la nueva sede de la Cámara de Cuentas en Vallecas con un presupuesto de 24,05 millones. La Mesa que preside Enrique Ossorio dio luz verde este lunes a la convocatoria, que se tramitará con el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM) y permitirá, además, ampliar las dependencias del Parlamento autonómico, hoy estrechas en el ala de los grupos parlamentarios.

El emplazamiento no es nuevo en los planos: se trata del solar anexo al edificio parlamentario en la avenida de Pablo Neruda, 140, una parcela de cerca de 3.500 metros cuadrados que llevaba vallada desde la inauguración de la sede en septiembre de 1998. Casi tres décadas de espera. La idea de destinarlo a la Cámara de Cuentas la planteó el propio Ossorio en el verano de 2024 y, según recoge el acuerdo de Mesa, contó con respaldo transversal del resto de grupos.

Qué incluye el concurso y qué edificio saldrá del solar

El pliego, que se publicará en los próximos días en la Plataforma de Contratación de la Asamblea de Madrid, fija una superficie total de actuación superior a los 10.000 metros cuadrados sobre los 3.500 de parcela, lo que obliga a un edificio en altura o con desarrollo subterráneo significativo. El programa contempla 140 nuevas plazas de garaje que servirán al conjunto del recinto parlamentario, un detalle que importa: la Asamblea arrastra desde hace años un déficit de aparcamiento que afecta a personal, asesores y visitantes oficiales.

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El concurso será anónimo. Las propuestas se presentan bajo lema y queda descalificada cualquiera que vulnere ese anonimato, una garantía que el COAM viene exigiendo en los certámenes en los que colabora. El jurado lo integrarán, entre otros, dos arquitectos de reconocido prestigio designados por el colegio y los redactores del actual edificio de la Asamblea, inaugurado en 1998. El plazo de presentación será de dos meses desde la publicación de las bases.

Las cifras del encargo posterior están detalladas. El equipo ganador redactará el proyecto de ejecución, valorado en 24.050.000 euros, y asumirá la dirección facultativa por 1.328.646,79 euros. Los cinco finalistas recibirán un premio de 10.000 euros cada uno. Es una estructura habitual en concursos de cierta envergadura, pero el importe de obra coloca esta licitación entre las mayores de equipamiento institucional de la Comunidad en lo que va de legislatura.

Por qué Vallecas y qué pierde la Cámara con la mudanza

La Cámara de Cuentas opera hoy en la calle Pradillo, 40, en Chamartín, en un edificio alquilado que se ha quedado pequeño y que supone un coste recurrente para el órgano fiscalizador. El traslado a Vallecas resuelve dos problemas a la vez: deja de pagar arrendamiento y queda físicamente al lado de la Asamblea, a la que rinde cuentas de su trabajo de fiscalización del gasto autonómico y municipal. La proximidad institucional tiene lógica.

Eso sí, el desplazamiento al sureste no es neutro. Pradillo está a cinco minutos de Nuevos Ministerios; Pablo Neruda 140 está bien comunicada por la L1 de Metro (Sierra de Guadalupe y Miguel Hernández) y por Cercanías en Vallecas, pero a más de media hora de la almendra central. Para la plantilla técnica de la Cámara, en su mayoría auditores y letrados, el cambio es relevante. La calle dirá.

El concurso saca de los cajones un solar parado desde 1998 y convierte el entorno de la Asamblea en un pequeño polo institucional al sureste de la M-30.

Cabe recordar que la Cámara de Cuentas madrileña, creada en 1999, ha funcionado con plantilla y medios ajustados respecto a sus homólogas catalana o andaluza. Una sede propia, dimensionada y estable, es una reivindicación antigua de los presidentes que han pasado por la institución.

Lo que el calendario no aclara y el precedente que conviene mirar

Analizamos esta operación con una cautela razonable. Entre la convocatoria del concurso de ideas, la resolución del jurado, la redacción del proyecto de ejecución, la licitación de obra y la entrega final de un edificio de 10.000 metros cuadrados, el horizonte realista no baja de cinco o seis años. La Asamblea no ha publicado un calendario completo de hitos posteriores al fallo del concurso, y esa es la información que el contribuyente madrileño debería poder consultar desde el primer día.

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El precedente más cercano lo tenemos en casa. El propio edificio de la Asamblea tardó algo más de cinco años entre concurso y entrega, y eso con una parcela mucho menos condicionada. Otras ampliaciones institucionales en la región, como las sedes judiciales de Plaza de Castilla, han acumulado retrasos y desviaciones presupuestarias por encima del 15%. No es alarmismo: es estadística pública. La cifra de 24,05 millones que hoy figura en el pliego conviene leerla como suelo, no como techo.

Hay otro punto que merece seguimiento. El concurso es anónimo, lo cual es una buena noticia, pero la composición del jurado incluye a los arquitectos redactores del edificio actual. Es una práctica habitual y defendible por coherencia urbanística, aunque introduce un sesgo de continuidad estética que el ganador tendrá que negociar. El próximo hito a vigilar es la publicación de las bases en la Plataforma de Contratación, que abrirá los dos meses de plazo. A partir de ahí, jurado, fallo y, ya en 2027 si nada se tuerce, redacción del proyecto. Los plazos los pondrá la propia Asamblea.