Junts per Catalunya ha registrado esta mañana en el Congreso una proposición de ley que introduce el IVA franquiciado para los autónomos y reforma en profundidad el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA). La iniciativa, presentada por el diputado Josep Maria Cervera en el VII Foro de Emprendedores y Autónomos 2026 de ATA, busca corregir las disfunciones del actual sistema de cotización por ingresos reales y reforzar la protección social del colectivo, acercándola a la de los asalariados.
El texto modifica más de una decena de normas y abarca desde la simplificación fiscal hasta la mejora del cese de actividad, la jubilación activa y la conciliación. Pero el elemento más disruptivo es el blindaje del IVA franquiciado, que permitiría a los autónomos con ingresos inferiores a 85.000 euros no repercutir el impuesto y simplificar drásticamente sus obligaciones tributarias.
Por qué Junts mueve ficha justo ahora
La jugada no es casual. La portavoz Miriam Nogueras condicionó la semana pasada el apoyo de su grupo al decreto del Gobierno con medidas fiscales para paliar los efectos de la guerra en Oriente Medio a que el Ejecutivo apruebe la transposición de la directiva europea que fija ese IVA al 0% para los autónomos. Con el registro de hoy, Junts formaliza esa exigencia y demuestra que no se conforma con promesas: quiere llevar la norma al BOE por iniciativa propia, aunque la coalición de Pedro Sánchez dependa de sus votos.
En esta redacción observamos que Junts aprovecha un clima parlamentario donde el Gobierno necesita sumar apoyos exteriores —ERC, PNV, incluso Coalición Canaria— para sacar adelante su agenda. Al poner sobre la mesa una propuesta concreta y de calado social, los de Carles Puigdemont se sitúan como un socio exigente y con músculo legislativo, un perfil que refuerza su capacidad de negociación en otros frentes, como la financiación autonómica o la carpeta del traspaso de Rodalies.
Una reforma estructural que va más allá del IVA
Más allá de la medida estrella, la proposición de ley ataca uno de los puntos más débiles del RETA desde la reforma de 2022: el sistema de cotización por ingresos reales. Como recordó Cervera, aquel cambio partía de un principio justo —que cada autónomo cotice según su capacidad económica—, pero la aplicación práctica ha sido demasiado rígida y burocrática. Las previsiones de ingresos sobre las que se calculan las cuotas generan desajustes y obligan a regularizaciones tardías, a menudo complejas y con costes administrativos desproporcionados para los más pequeños.
La propuesta de Junts propone ajustar el sistema para que sea ‘más justo y previsible’, redefiniendo los ingresos computables y aumentando los gastos deducibles. También establece una revisión anual de los tramos mediante diálogo social, un mecanismo que evitaría las broncas sectoriales que ha provocado el esquema actual y daría mayor estabilidad a los profesionales con ingresos irregulares, como los del sector cultural y el comercio de temporada.
El impacto en el Govern y la partida con el Gobierno central
La iniciativa también tiene lectura territorial. Junts, que en el Parlament ejerce de oposición al ejecutivo de Salvador Illa, utiliza el Congreso para proyectar una agenda económica propia catalana, sin pedir permiso a ERC ni al PSC. De hecho, el grupo republicano no se ha pronunciado aún sobre el texto, aunque comparte la reivindicación del IVA franquiciado. Ese silencio podría interpretarse como un cálculo de distancias: no quieren aparecer como socios sumisos de Junts en un momento en que la relación está tensa por la negociación de los presupuestos de la Generalitat.
El descontento acumulado con el sistema de cotización es el motor que Junts quiere encender para forzar a Moncloa a una concesión que trasciende lo meramente fiscal.
Desde Moncloa, la respuesta es rapida. Fuentes del Gobierno consultadas por Moncloa.com admiten que la medida tiene ‘encaje’ en los compromisos europeos, pero recuerdan que la transposición de la directiva es competencia del Ejecutivo y que cualquier cambio fiscal debe encajarse en la senda de déficit pactada con Bruselas. La vicepresidenta económica intenta ganar tiempo mientras se intensifica el fuego cruzado con Junts por otras carpetas.

