Windows 11 tiene un ‘modo secreto’ que acelera tu ordenador como si fuera nuevo y Microsoft no lo anuncia

El sistema operativo Windows es el corazón de millones de ordenadores en todo el mundo, una herramienta tan omnipresente que a menudo damos por sentada su agilidad inicial. Sin embargo, todos hemos experimentado cómo, con el tiempo, esa sensación de velocidad se desvanece y da paso a una frustrante lentitud, convirtiendo tareas sencillas en una prueba de paciencia. Lo que muchos usuarios desconocen es que esta degradación del rendimiento no siempre se debe al envejecimiento del hardware o a la falta de espacio en el disco. A menudo, el culpable se esconde a plena vista, en la propia configuración del sistema operativo, esperando a ser descubierto para devolverle a nuestro equipo la vitalidad perdida.

La solución no pasa por costosas ampliaciones de componentes ni por formateos drásticos que nos obligan a empezar de cero. Existe un ‘modo secreto’, una serie de ajustes internos que, aunque están al alcance de cualquiera con un mínimo de curiosidad, permanecen ocultos a la vista del usuario medio. Microsoft no publicita activamente esta optimización, probablemente para asegurar la máxima recolección de datos y la compatibilidad con un abanico enorme de dispositivos. Pero desactivar estos procesos en segundo plano es la clave para liberar una cantidad sorprendente de recursos y hacer que nuestro PC funcione, de nuevo, como el primer día. La promesa es tentadora: una máquina más rápida, más ágil y, en definitiva, bajo nuestro completo control.

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EL ‘MODO SECRETO’ DE WINDOWS: LA GUÍA PASO A PASO QUE NO ENCONTRARÁS EN EL MANUAL

Fuente Pexels

Acceder a este panel de control oculto es más sencillo de lo que parece y no requiere conocimientos de programación. El primer paso es pulsar la combinación de teclas ‘Windows + R’ para abrir la ventana ‘Ejecutar’. En el cuadro de diálogo que aparece, debemos escribir el comando ‘services.msc’ y pulsar ‘Enter’. Esta acción nos abrirá la Consola de Servicios, un listado completo de todos los procesos que se ejecutan en segundo plano, tanto los de Microsoft como los de terceros. A primera vista puede resultar abrumador, pero con una guía clara, navegar por esta lista y tomar decisiones informadas es una tarea perfectamente asumible para cualquier usuario.

Una vez dentro de la consola, veremos una lista con tres columnas principales: ‘Nombre’, ‘Descripción’ y ‘Estado’. La columna de ‘Descripción’ es nuestra mejor aliada, ya que nos explica la función de cada servicio. Para modificar un servicio, basta con hacer doble clic sobre él para abrir su ventana de ‘Propiedades’. Aquí encontraremos una opción clave llamada ‘Tipo de inicio’. Al desplegarla, veremos varias opciones como ‘Automático’, ‘Manual’ o ‘Deshabilitado’, siendo esta última la que nos interesa para los servicios que consideremos innecesarios. Es fundamental proceder con cautela y desactivar únicamente aquellos servicios de los que estemos seguros, ya que detener un proceso esencial podría afectar a la estabilidad del sistema Windows.