Windows 11 tiene un ‘modo secreto’ que acelera tu ordenador como si fuera nuevo y Microsoft no lo anuncia

El sistema operativo Windows es el corazón de millones de ordenadores en todo el mundo, una herramienta tan omnipresente que a menudo damos por sentada su agilidad inicial. Sin embargo, todos hemos experimentado cómo, con el tiempo, esa sensación de velocidad se desvanece y da paso a una frustrante lentitud, convirtiendo tareas sencillas en una prueba de paciencia. Lo que muchos usuarios desconocen es que esta degradación del rendimiento no siempre se debe al envejecimiento del hardware o a la falta de espacio en el disco. A menudo, el culpable se esconde a plena vista, en la propia configuración del sistema operativo, esperando a ser descubierto para devolverle a nuestro equipo la vitalidad perdida.

La solución no pasa por costosas ampliaciones de componentes ni por formateos drásticos que nos obligan a empezar de cero. Existe un ‘modo secreto’, una serie de ajustes internos que, aunque están al alcance de cualquiera con un mínimo de curiosidad, permanecen ocultos a la vista del usuario medio. Microsoft no publicita activamente esta optimización, probablemente para asegurar la máxima recolección de datos y la compatibilidad con un abanico enorme de dispositivos. Pero desactivar estos procesos en segundo plano es la clave para liberar una cantidad sorprendente de recursos y hacer que nuestro PC funcione, de nuevo, como el primer día. La promesa es tentadora: una máquina más rápida, más ágil y, en definitiva, bajo nuestro completo control.

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SERVICIOS EN LA SOMBRA: LA LISTA NEGRA DE PROCESOS QUE PUEDES DETENER SIN MIEDO

Fuente Pexels

Más allá de la telemetría, el ecosistema de Windows está repleto de otros servicios que la mayoría de los usuarios no necesitan. Un ejemplo clásico es el servicio de ‘Fax’. A menos que tengas una máquina de fax conectada a tu PC, algo extremadamente improbable en el entorno doméstico actual, este servicio está consumiendo memoria y ciclos de procesador para nada. Deshabilitarlo es una decisión lógica y segura. Lo mismo ocurre con el servicio ‘Cola de impresión’ si no utilizas ninguna impresora, o el ‘Servicio de geolocalización’ si prefieres no compartir tu ubicación con las aplicaciones en un ordenador de sobremesa.

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La lista de candidatos a la desactivación es extensa y depende del uso que cada persona le dé a su equipo. Servicios como el ‘Servicio de enrutamiento y acceso remoto’ para usuarios que no acceden a redes corporativas, o el ‘Servicio de biométrico de Windows’ si no se usan lectores de huellas o reconocimiento facial, son perfectamente prescindibles. La clave está en leer la descripción de cada servicio y usar el sentido común. Al cambiar su ‘Tipo de inicio’ a ‘Deshabilitado’, estamos impidiendo que se inicien la próxima vez que arranquemos el ordenador, lo que se traduce en un arranque más rápido y más recursos disponibles desde el primer momento para lo que de verdad importa: nuestras propias tareas.