Se está hablando mucho del divorcio del sueño en las parejas, en artículos de salud y hasta en las decisiones cotidianas de quienes simplemente quieren descansar mejor sin que eso signifique querer menos a quien tienen al lado. El divorcio del sueño ya no suena tan radical como antes, más bien empieza a verse como una solución práctica para no dormir mal y arrastrar ese cansancio durante todo el día.
Detrás del divorcio del sueño está la idea de priorizar el descanso sin cargarlo de culpa ni de interpretaciones románticas. Porque aunque durante años se nos vendió que dormir juntos era casi un símbolo obligatorio de una relación sana, lo cierto es que cada vez más parejas están cuestionando esa norma y buscando lo que realmente les funciona.
2Dormir separados es una práctica más común de lo que parece
Aunque pueda parecer algo moderno, el divorcio del sueño tiene antecedentes históricos bastante curiosos. En la antigua Roma, por ejemplo, la cama compartida estaba más asociada a la intimidad que al descanso, y no era raro que las parejas se separaran a la hora de dormir, algo que también ocurrió en distintas épocas según el contexto social y económico.
Con el paso del tiempo, sobre todo en el siglo XX, compartir cama se convirtió en la norma y dormir separados empezó a verse casi como un problema de pareja. Sin embargo, esa percepción está cambiando otra vez, en parte porque ahora entendemos mejor la importancia del sueño y en parte porque las dinámicas de pareja son mucho más flexibles que antes.

