El PSOE impulsa en el Congreso la tramitación de la ley que blinda la eutanasia ante dilaciones judiciales

La proposición de ley, impulsada desde el Parlament de Cataluña y liderada por el PSC, busca acortar los plazos judiciales y evitar que se repitan casos de sufrimiento prolongado. La votación salió adelante con 178 votos a favor y 169 en contra, con el respaldo de todos los socio

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El Pleno del Congreso ha tomado en consideración, con 178 votos a favor y 169 en contra, la proposición de ley del Parlament de Cataluña para acortar los plazos judiciales en los recursos contra la eutanasia.
  • ¿Quién está detrás? La iniciativa ha sido defendida por la diputada del PSC Sara Jaurrieta y ha contado con el respaldo del Grupo Parlamentario Socialista, cuyo portavoz en la materia, Carmen Andrés, ha subrayado que “nadie puede imponer el sufrimiento a otro”.
  • ¿Qué impacto tiene? La reforma impedirá que se repitan casos como el de Noelia, que esperó casi dos años por una resolución judicial mientras seguía padeciendo, y consolida la aplicación de la ley de eutanasia de 2021 como un derecho incuestionable.

El Congreso ha dado este jueves el primer paso para corregir uno de los puntos más sensibles de la ley de eutanasia: los recursos judiciales que dilatan la muerte asistida durante meses o años, prolongando el dolor de quien ya ha expresado su voluntad libre y meditada. La Cámara tomó en consideración la proposición de ley remitida por el Parlament, con el voto en contra del PP, Vox y UPN, pero con un respaldo mayoritario que incluye a los socios habituales del Gobierno. Para el Grupo Parlamentario Socialista, se trata de una mejora que consolida el derecho a morir dignamente sin que terceros puedan ejercer una suerte de veto judicial sobre una decisión personal.

La proposición, impulsada desde Cataluña por el PSC, Junts, ERC, los Comuns y la CUP junto a las entidades del sector, plantea que el procedimiento de control de la resolución de la comisión de garantía y evaluación “sea lo más breve posible y no se dilate mas allá de lo estrictamente imprescindible”. Como recordó la diputada socialista Carmen Andrés, “el derecho a la eutanasia es incuestionable y se trata de mejorar las leyes para que un interés legítimo no agrave más el sufrimiento”. La reforma recoge un horizonte de 25 días para emitir una respuesta, un plazo que busca certidumbre sin mermar las garantías que ya rodean este proceso.

Una votación con mayoría transversal y una oposición que se escuda en las garantías

Los 178 votos a favor que autorizaron la tramitación de la proposición constituyen una suma que desborda ampliamente los apoyos del PSOE y sus socios de investidura. El PNV, EH Bildu, el BNG, Sumar y Podemos respaldaron la iniciativa, coincidiendo en que la demora judicial convierte un derecho en un calvario añadido. Mikel Legarda (PNV) justificó el sí para “evitar que se alargue más allá de lo imprescindible por causa de un peregrinaje de control judicial”, y Marije Fullaondo (EH Bildu) habló de “humanidad, respeto y dignidad”. Desde el PSOE, la lectura es nítida: la reforma no abre un debate sobre la eutanasia, que ya está cerrado desde la ley de 2021, sino que protege a los ciudadanos frente a una interpretación torticera de los mecanismos de revisión.

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Enfrente, PP, Vox y UPN articularon un discurso que el GPS del Congreso percibe como una reedición del rechazo frontal a la muerte asistida, aunque envuelto en apelaciones a las garantías. Antonio Román (PP) pidió “no acelerar procedimientos judiciales” y esgrimió las palabras del papa para oponerse a la reforma, una línea que la diputada de Sumar Júlia Boada despachó recordando que “la democracia debe garantizar los derechos en tanto que individuos libres”. Vox, en boca de María de la Cabeza Ruiz, calificó la eutanasia de “el peor de los fracasos” y defendió el derecho de un familiar a recurrir. El PSOE replica que la proposición no elimina ese recurso, sino que le pone plazos para que no se convierta en una condena extra para el enfermo.

La posición del principal partido de la oposición se topó con un reproche directo de la socialista Carmen Andrés, que le negó legitimidad para hablar de cuidados paliativos cuando, dijo, en Madrid “se dejó morir” a las personas mayores durante la pandemia. El golpe, que levantó murmullos en el hemiciclo, fue secundado por la afirmación de que “nadie puede imponer el sufrimiento a otro”, una frase que sintetiza el núcleo argumental del PSOE.

El drama de Noelia y la necesidad de blindar el procedimiento

No era un jueves cualquiera. La sombra de Noelia, la mujer a la que un recurso paterno retrasó casi dos años la eutanasia, sobrevoló cada intervención. Sara Jaurrieta (PSC) lo recordó al señalar que esos procesos largos “menosprecian la libertad individual” y que “la última palabra le corresponde a la persona que en libertad ha expresado su deseo”. Jordi Fàbrega (Junts) insistió en que “no es una decisión precipitada ni frívola, sino un procedimiento muy riguroso”. Y Juli Fernández (ERC) fue taxativo: la iniciativa “no persigue instaurar un nuevo derecho, sino perfeccionarlo en un momento muy complejo de la vida de la gente”. La Cámara parecía aceptar que el sufrimiento que soportó Noelia no debe repetirse.

La proposición es explícita: dilatar el proceso “comportaría imponer a estas personas un sufrimiento añadido que sería equivalente a atentar contra su integridad y a infligirles un trato inhumano”, lo que el artículo 15 de la Constitución prohíbe. Han sido pocos los casos en que se han impugnado las las resoluciones de las comisiones de garantía, pero el legislador catalán entiende que la excepcionalidad no atenúa la gravedad cuando el daño se inflige a alguien que ya ha cumplido todos los filtros. En el GPS del Congreso se comparte ese diagnóstico, y se recuerda que el propio Tribunal Constitucional avaló en 2023 la ley de eutanasia, sin que aquello sirviera para acortar los subterfugios judiciales.

El debate no es si morir con dignidad es un derecho, sino si permitimos que un vericueto judicial lo convierta en papel mojado.

El Eje del Poder Socialista

Para Ferraz y La Moncloa, la votación de este jueves funciona como un termómetro de solidez parlamentaria y como un mensaje hacia dentro del partido. El PSOE, que pilotó la legalización de la eutanasia en 2021, se erige ahora en el guardián de un derecho que ningún socio cuestiona, pero que la oposición de derechas sigue intentando erosionar con tácticas dilatorias. La sintonía entre la federación catalana (PSC) y la dirección nacional es completa, y la elección de Sara Jaurrieta como rostro de la iniciativa refuerza ese pacto interno. Mientras Pedro Sánchez se enfrenta a una legislatura fragmentada, gestos como este le permiten exhibir una mayoría que funciona cuando los valores compartidos están en juego.

En el plano territorial, la procedencia catalana de la proposición tiene su propia lectura. La mayoría independentista y de izquierdas en el Parlament avaló la norma por unanimidad, y el PSC capitaneó su defensa en Madrid. Así, el partido puede presentar ante los electores catalanes una doble virtud: la capacidad de tejer acuerdos en la Generalitat y la de trasladarlos con éxito al Congreso. Los socialistas vascos (PSE-EE) y los navarros (PSN) han alineado además a sus socios del PNV y de Geroa Bai en una posición común, lo que estrecha aún más el cordón de confianza en plena negociación de las cuentas públicas.

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El movimiento tiene, además, un evidente calado social. La ley no solo concierne a los pocos cientos de personas que solicitan la eutanasia cada año, sino a las decenas de miles que, en conversaciones clínicas y familiares, quieren saber que la decisión final será respetada sin sufrimientos añadidos. La derecha habla de garantías, pero el PSOE responde con un argumento de hierro: las garantías ya existen y están avaladas por comisiones médicas y por el Constitucional; lo que no puede existir es un sistema que premie el recurso de un tercero con la perpetuación del dolor. El riesgo inmediato para el Ejecutivo es casi nulo, porque la oposición no tiene fuerza para bloquear el trámite; la verdadera batalla se librará en el Senado, donde el PP podría intentar alargar los tiempos con su mayoría absoluta. Pero el GPS tiene previsto un calendario que devolverá la ley al Congreso antes de final de año, listo para su votación definitiva.

🌹 El Apunte de Ferraz

  • Mensaje fuerza: Consolidación del derecho a la eutanasia sin dilaciones judiciales; nadie puede imponer sufrimiento a otro.
  • Protagonista: Carmen Andrés (diputada del Grupo Parlamentario Socialista y portavoz en la materia).
  • Próximo hito: Inicio de la ponencia y plazo de enmiendas en la Comisión de Justicia del Congreso, previsiblemente antes del verano.